“La Gnosis es una fórmula fácil de entender; pero difícil de explicar mediante ecuaciones”
-Todo es mucho más sencillo de lo que se piensa; pero, los humanos, tenemos el extraño Don de complicarlo todo con mitos, religiones y cuentos de lo más variopinto-
Una de las preguntas más populares y sin respuesta es: “¿Qué fue antes, el Huevo o la Gallina?” No, tranquilos, nosotros no tenemos la respuesta a eso; pero, quizá, sólo quizá, la Gallina y el huevo formen parte de algo que ha existido siempre; primero, la gallina como idea y después el huevo como medio para convertir la idea de gallina en una realidad tangible.
Lo cierto es que somos una Especie, inteligente sí; pero demasiado dada a complicarse la vida. Fíjense que hace pocos años teníamos ordenadores cuyo sistema operativo, muy simple la verdad, iba grabado en una memoria Rom o EPROM; bueno, lo que hoy vendría a ser el Firmware necesario para el arranque del Ordenador y la carga del Sistema Operativo que viene grabado en el Disco. Antes los ordenadores trabajaban con lenguajes de muy bajo nivel, casi ceros y unos (en lengüaje sesagesimal) y requerían muy poco espacio de memoria. Conforme ha ido avanzando la tecnología, hemos requerido procesadores más complejos y veloces y con una memoria que ha crecido, de manera exponencial, para poder soportar los sistemas operativos y programas que se realizan en lenguajes de muy alto nivel; de hecho, hasta tal punto ésto es cierto que ya la propia IA la podríamos considerar como el lenguaje de más alto nivel posible; en tanto que sólo es necesario que se le pida algo de forma clara y estructurada para que nos ofrezca una aplicación en el lenguaje informático que nosotros le solicitemos. Para que ésa, por ejemplo, IA funcione se requieren equipos complejísimos, extremadamente costosos, y que requieren cantidades ingentes de agua corriente para su refrigeración (bien, de eso, la mayoría de la gente no es consciente).
Lo que intentamos decir es que, en lugar de simplificar las cosas, las complicamos para que resulten asequibles a personas sin conocimientos de informática y que deseen programar ordenadores sin conocer, necesariamente, el lenguaje binario de las máquinas.
Así, los sistemas operativos, en lugar de simplificarse para utilizar menos recursos de hardware, lo que hacemos es justo lo contrario, construir hardware potente para que pueda correr programas engorrosos, cargados de parches que tapen los errores anteriores de programación, y que parecen estar poniendo palos en las ruedas de los usuarios y enlenteciendo su trabajo. Somos, la Humanidad, expertos en complicarnos la vida, ¿no lo creen ustedes así?.
Tanto es así que algunos todavía creerán que las fórmulas están para crear complicadas ecuaciones matemáticas que deberán reflejarse en pizarrones múltiples, cuando es justo lo contrario. Se ha necesitado realizar ecuaciones muy complejas, corrigiéndolas sobre la marcha, para llegar en algunos casos concretos a fórmulas tan simples y relevantes como la Teoría de la Relatividad de Einstein “E=m.C^2”
En la mayoría de las ocasiones, la inmensa mayoría, las complejas ecuaciones matemáticas no conducen a una fórmula utilizable en la vida real; sino que conducen a ideas fantasiosas y que no se pueden llevar a la práctica. Éste es un problema muy antiguo que ha existido siempre entre los físicos realistas y los matemáticos, hasta el punto de que la física matemática se denomina como física teórica y es teórica porque la mayoría de sus resultados matemáticos no son demostrables, se quedan en el ámbito de la Teoría, la Hipótesis y la Especulación.
Así, hemos llegado a considerar como teorías físicas, la infumable Teoría de Cuerdas, aceptar teóricamente la imposibilidad real de realizar viajes en el tiempo, teletransportarnos de un Lugar a otro, los puentes Einstein-Rosen (agujeros de gusano) e incluso los agujeros blancos que casi cualquier físico con dos dedos de frente descartaría.
Por otro lado, existen hechos indudables, comprobados, para los que la Física aún no ha desarrollado alguna fórmula; es decir, hay cosas que sabemos que existen porque conocemos sus efectos; pero no sabemos lo que son ni podemos plasmarlo mediante una fórmula teórica que pudiera conducir a alguna Ley Natural; hablamos, como no podía ser de otro modo, de la Materia y la Energía oscuras. Por lo tanto, acerca de estas cosas sólo se puede especular porque la Física matemática no ha desarrollado, aún, teorías plausibles.
En la Gnosis, visto todo lo anterior, sucede otro tanto de lo mismo debido a la complejidad de la Naturaleza Humana y su necesidad de catalogarlo todo mediante complejos lenguajes de encriptación e intentos vanos de antropomorfizarlo todo, como si el Universo girase en torno a la Especie Humana, cosa que no es así.
Se han creado mitos, cuentos y leyendas para intentar comprender las catástrofes que se producen en la Naturaleza de forma natural. Así se han creado personajes (los dioses) para representar los vientos huracanados, la fuerza de los maremotos o el fuego de las profundidades de la Tierra y los arcos eléctricos de las tormentas. Esos dioses pasaron a ser, en las religiones, las conocidas jerarquías de ángeles y demonios y en los mitos gnósticos como los arcontes que no son otra cosa que meros algoritmos divinos de programación, no son seres reales, solo el resultado de Dios geometrizar; pero es importante recalcar que el Mito siempre se ha utilizado para ilustrar verdades filosóficas; pero cuando estos mitos se interpretan de forma literal, nos encontramos con un problema que, seguro, terminará derivando en nuevas religiones o cuentos de fantasía para leerle a los niños antes de dormir.
La Gnosis, despojada de sus mitos, es tan simple como lo siguiente:
Existe sólo una Cosa, lo Incognoscible, Dios si así lo quieren, y que se manifiesta ante sí de infinitas formas y con infinitos rostros. Esto no es una Religión, es una obviedad que cualquiera puede ver a poco que se siente en silencio y reflexione.
Ese Ser Incognoscible se reproduce mediante partenogénesis; es decir, sin que exista un segundo ser. Esto es algo que existe en la Naturaleza aunque no exista en los seres complejos, como somos los mamíferos. Bueno, pues de ahí proviene, por ejemplo, el Mito del nacimiento virginal de casi todos los héroes de las más diversas mitologías y religiones. Sí, todo procede del Incognoscible; pero, no nos equivoquemos, tampoco ése todo está separado de Él. No, su Creación mediante partenogénesis; es decir virginalmente y de la Nada o de sí mismo para ser exactos, no son cosas diferentes o apartadas de sí; sino meras facetas o rostros de sí mismo.
Así nuestro Universo, uno de infinitos, no es más que un Huevo Cósmico donde se está cocinando, gestando, uno de esos nuevos rostros del Incognoscible. Los gnósticos a esas entidades, las conocen como los eones. Así cuando hablamos en plural “Los eones” pudiera parecer que son entidades separadas de su Creador; pero no, estamos ante el mismo caso de los “Elohim” que es una palabra plural; pero que está significando, no la existencia de varios dioses creadores, sino de muchas potencias creadoras porque recordemos que el Dios sin Nombre de Platón, es Uno y Todos. Digamos que cada vez que se pone en marcha un Proceso Creador, mediante un Huevo Cósmico, un Universo, Dios no utiliza sólo una parte de sí, sino que utiliza todo su Ser; es decir, todas sus potencias, todas sus facetas y todos sus rostros: los eones gnósticos o elohim bíblicos. No sé si me estoy explicando correctamente.
Así, mi querido Amigo o Amiga, cuando te miras al espejo estás viendo una diminuta faceta del Incognoscible; pero también, cuando juegas con tu perro o con tu gato, estás actuando con pequeñas facetas de Dios. Cuando actúas con alguien, un semejante, ya sea conocido o desconocido estás actuando con Dios y no sé trata de que tú y el espejo o tú mascota o tú prójimo seáis dioses diferentes. No, sois el mismo y único Dios poniendo en marcha facetas diferenciadas de lo único que existe Tú o, mejor aún, “Yo Soy el que Soy”
Ésta es la simple fórmula de la Gnosis: Siempre que abras tus ojos, actives tus oídos o interactúes con alguien dite a tí mismo, en silencio”: “Yo Soy el que Soy” y podrás, así, observar que eso que consideras fuera de tí, el supuesto Otro, no es más que otra faceta de Tí mismo; de ése Ser que debes de conocer “Conócete a Tí mismo” el Incognoscible; pero será Incognoscible sólo mientras no abras tus ojos a la Verdad de la Luz Divina, el Amor.
Cuando puedas conocerte a tí mismo podrás amarte y una vez que te ames podrás amar a los demás, a todo lo demás y con ello estarás amando a Dios quien mora en todo lo creado, también en tu propio Corazón.
Frater Aralba R+C










