“El Buen Pastor”
-Todo se entendió terriblemente mal-
“Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.”
(Apocalipsis 3:16)
”Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas. El asalariado no es el pastor, y a él no le pertenecen las ovejas. Cuando ve que el lobo se acerca, abandona las ovejas y huye; entonces el lobo ataca al rebaño y lo dispersa. Y ese hombre huye porque es un asalariado, no le importan las ovejas.
Yo soy el buen pastor; conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí, así como el Padre me conoce y yo lo conozco, y doy mi vida por las ovejas. Tengo otras ovejas que no son de este redil y también a ellas debo traerlas. Así ellas escucharán mi voz y habrá un solo rebaño y un solo pastor. Por eso me ama el Padre: porque entrego mi vida para volver a recibirla. Nadie me la arrebata, sino que yo la entrego por mi propia voluntad. Tengo autoridad para entregarla y tengo también autoridad para volver a recibirla. Este es el mandamiento que recibí de mi Padre”
(Juan 10:11-18)
Cualquiera que lea éste pasaje del Evangelio de Juan, de forma literal, repetimos: de forma literal, pensará que Dios nos quiere obedientes como ovejas, bien disciplinados y que no pongamos objeción a nuestros pastores o ministros eclesiásticos; pero ése es un grave error. Dios nos desea activos y bien despiertos como aguerridos soldados; de hecho, desprecia a los timoratos y desprovistos de actividad en sus almas; entonces, por qué éste pasaje de Juan ¿Cuál es su verdadero significado?
Desde que ustedes nos conocen, saben que somos muy cansinos al repetirles que la Biblia no es un Libro de Historia que deba interpretarse de forma literal; pero, eso es cierto especialmente para el Nuevo Testamento y, sobre todo, cuando se trata de las parábolas relatadas por el mismo Nazareno. Ésta Historia no va de las ovejas y ustedes, no deben de sentirse como ovejas, Dios os prefiere lobos a qué os comportéis como ovejas, va del Pastor, de ustedes.
En éste relato del “Buen Pastor”, el mismo Jesús se pone como ejemplo; pero lo cierto es que Él buscaba que fuésemos nosotros quienes nos pusiéramos en su lugar y no que nos identificáramos con las ovejas de su supuesto rebaño. Si él se sacrifica por sus ovejas nosotros debemos de hacer lo mismo; pero ¿Cuales son nuestras ovejas y de qué podríamos sentirnos pastores?, no, no se trata de que estudiemos teología y nos convirtamos en pastores o ministros de alguna Iglesia Cristiana; de hecho, a Jesús no le hubiese gustado en lo que se ha convertido su Iglesia, en tanto que sentirse uno pastor es como mirar a los que son sus iguales, sus semejantes, por encima del hombro. No va de eso la cosa, de veras que no.
Os vamos a explicar el secreto que esconde éste pasaje de Juan. Mira, tú en tanto que Personalidad eres el Líder de una completa jerarquía piramidal; es decir, tú eres el Ego que gobierna a una inmensa cantidad de otros egos y que se encuentran supeditados a trabajos muy específicos de tu Organismo material; es decir, tú eres el Pastor de tales ovejas. Tú te encuentras en el Trono de la cabeza y por ello eres consciente, tienes memoria y posees inteligencia. Tus ovejas; es decir, tus egos protegidos son quienes hacen que tu hígado, tú corazón o tus riñones funcionen. Y, en ése sentido, como Personalidad y Líder consciente, eres responsable del bienestar de todos tus egos porque, además, de su buen funcionamiento dependerá también la salud de tu Cuerpo y su perfecto Estado de funcionamiento.
En la Historia, Jesús es sacrificado en la cruz por el bien de la Humanidad. En tu Historia, al final de tu proceso iniciático de cristificación, en tanto que Personalidad, deberás de sacrificarte a favor de tu verdadero Ser, Cristo, y consecuentemente por el bien de todos tus súbditos egoicos, las ovejas de la parábola. Y te contamos el por qué ésto es así; dado que si tú no te sacrificas en beneficio de Cristo; tampoco morirías bajo el amparo del Señor y, por lo tanto, tampoco podrías ser resucitado, renacido o transfigurado y si ésto no se diera, entonces no sólo tú morirías, para siempre, sino también todo tu rebaño de egos y que conforman la totalidad de tu Personalidad, recuerda, de la que tú eres el Líder. Tú no eres uno sólo eres toda una Legión de egos, eres muchos y todos ellos están bajo tu responsabilidad porque tú, al igual que Jesús en su parábola, eres el buen pastor. El Pastor que teniendo Fe, sabe que debe de entregarse en el altar de sacrificio del trono de la Cabeza para que sea. Cristo, tu verdadero Ser, el que se siente en él; pero ése sacrificio que acaba con tu muerte corporal, la de tu Personalidad, es precisamente, de forma paradójica, tanto tu propia salvación como la del resto de egos que conforman esa personalidad sacrificada; pero ésa muerte no es una muerte que dura para siempre, sino que tras morir, el propio Cristo te transfigura haciendo que tanto tú como tú rebaño viváis en Él para siempre. Por lo tanto, la Muerte del Pastor da Vida a sus ovejas y esa Vida revierte en él mismo porque al darse en sacrificio a su propio Ser, Cristo, puede ser Salvado por el Rey de tu vida, justo en el mismo instante en que toma el Poder de tu cadáver.
Así, debes de entender que ésta parábola no va de que tú y el resto de cristianos seamos ovejas de un rebaño y del que Jesucristo sea su pastor. Es importante que entiendas que Jesús no estaba contando historias literales sino parábolas que pudieran ser entendidas por los corazones preparados.
Tú eres el buen Pastor, no la oveja del rebaño. Tú, deberás, un día, sacrificar tu existencia de Personalidad en favor de Cristo, tu verdadero Ser, y sólo entonces, tanto tú, en tanto que Líder (el Pastor), como tus egos (las ovejas) podréis ser preservados porque como dijera el Maestro de maestros, para vivir para la Eternidad, primero hay que morir para el Mundo. Éste es el verdadero mensaje de la Parábola del buen pastor. No te dejes engañar, ni tú eres una oveja ni el Ministro de tu Iglesia es el Buen Pastor. Nadie es tu Pastor, salvo Jesucristo tu Dios y Señor, quien tras tu propio sacrificio y Muerte él te levantará de entre los muertos para que puedas heredar la Eternidad. Lázaro, levántate y anda. Hermano, vive y no dejes de luchar hasta el día de tu Destino Final
Frater Aralba R+C













