“El verdadero Misterio de la Masonería”
-La quinta columna anglosajona que fuera remedada como un sucedáneo francófono-
Qué los primeros masones, tales que Elías Ashmole, se inspiraron en el Movimiento Iluminista Rosacruz alemán, para constituir la Masonería Especulativa, es un hecho demostrado; pero conociendo a los británicos, tan piratas ellos, que todo lo tergiversan y manipulan a su conveniencia llevándolo a su terreno, resulta que lo que les salió fue un arrogante producto que se encuentra en las antípodas de la ideología Rosacruz. Bien, aquí no vamos a hablar de la Rosacruz ni de la relación existente entre los estudiantes rosacruces y las instituciones masónicas. Éste pequeño monográfico va a estar dedicado a destripar las entrañas de una Organización que parece y dice ser una cosa; pero que resulta ser otra muy, muy distinta. Empezamos.
Muchos de los que dicen ser masones y rosacruces, afirman que Rosacruz y Masonería son complementarias en tanto que, dicen, la Rosacruz se ocupa de lo espiritual y la Masonería de lo Terrenal; pero lo cierto es que ésa insana e innatural amalgama viene a ser algo así como intentar hermanar, fraternalmente, algo parecido al Cielo con algo semejante al Infierno. Como dice el Dicho Castellano: “No se puede estar con Dios y el Diablo al mismo tiempo”
La Masonería, en general, ha construído una fachada de simbolismo espectacular; por cierto, un simbolismo tan indescifrable para la gente del Mundo Profano como para los propios Masones, constituyendo algo muy parecido a lo relatado en el Cuento “El Traje del Emperador”; es decir, el Constructo parece algo mucho más grande y majestuoso de lo que en realidad es. Todo es un montaje para mantener atrapados a sus miembros tanto laboral como económicamente. Laboral porque el Masón trabaja gratis para la Institución y financieramente porque es ordeñado, constantemente, mediante sus múltiples cuotas aportadas a diferentes logias y organizaciones colaterales.
Bueno; pero en el fondo, dicen ellos, se trata de un Trabajo altruista en beneficio de la Humanidad y, bueno, en el fondo se trata de una Escuela para buenas personas transformarlas en mejores personas; pero éso no es verdad, se trata de un engaño, pues la experiencia demuestra justo todo lo contrario. En la Masonería, generalmente, entran individuos con las mejores intenciones del Mundo; pero poco a poco, de forma paulatina, el individuo va siendo fagocitado por la institución hasta perder toda su empatía que es transformada en arrogancia para ser convertido el individuo en una suerte de peón en un tablero de ajedrez, cuyas normas y objetivos desconoce por completo.
La Masonería Regular, de origen británico, no es otra cosa que una Quinta Columna que trabaja en los diferentes países en favor de los intereses de la Corona Británica, tan simple como eso.
La Masonería Liberal francófona es una suerte de remedo de la Masonería Británica para conseguir los mismos efectos que aquella; pero en favor de los intereses de Francia en lugar de los del Mundo de Albión.
Las personas que buscan entrar en la Masonería lo hacen por motivos diversos; unos por mera curiosidad, otros porque quisieran cambiar o mejorar el Mundo, algunos porque piensan que la Masonería puede ayudarles a prosperar social y económicamente; unos pocos, los más despistados, entre los que, hace años, nos encontrábamos nosotros, porque creen que es una Organización que esconde secretos esotéricos necesarios para desentrañar los secretos del Universo y del futuro de la Humanidad.
Ya han pasado varios años desde que tonteamos con la Masonería, tanto en su vertiente anglófona como francófona y, podemos asegurar que no hablamos desde el rencor, la frustración o el resentimiento; sino desde el pragmatismo que supone una mera transmisión de información útil y necesaria. Así las cosas, podemos afirmar que aquellos que vayan buscando una utilidad egoísta, en su pertenencia a la Masonería, se encuentran profundamente engañados. A la masonería se puede llegar creyendo que se trata de una Institución fraternal de ayuda mutua; pero pronto se descubre que es un Lugar de Trabajo y acondicionamiento del Masón; algo así, como la reeducación de las hormigas secuestradas de un hormiguero por otras hormigas. No importa lo que fueras o pensaras antes de entrar en la Orden. Cuando llevas un tiempo dentro, tus prioridades existenciales, sin darte cuenta, habrán cambiado y como en el hormiguero de la metáfora, te habrás transformado en uno más de sus miembros y preparado para luchar contra quienes, un día, fuesen los tuyos.
Así, no importará si eres Español, Francés, Estadounidense, Italiano o Alemán. Tu Patria ya no será otra que la Masonería, tu Religión, sin serlo, ya no será otra que la Masonería y, ya, trabajas no por tus propios objetivos o los de tu familia, sino por los de tu nueva familia, la Masonería; en definitiva, sin saberlo y sin darte cuenta te habrás transformado en un Quintacolumnista de una Nación que no es la tuya y de una Religión, que no es, que tampoco lo es. Así, sin más, te habrás convertido en un trabajador, un soldado y un agente de inteligencia del Rey de Inglaterra que, no por casualidad, es el Supremo Gran Maestre de la Masonería Regular. Si, por el contrario, militaras en la masonería liberal, de origen francófono, ese servicio lo realizarías a favor de la Patria de Napoleón.
Esto es así y no hay discusión posible. Ahora es probable que discrepes con nosotros; pero, con el tiempo y si sois reflexivos os daréis cuenta de que esto es así. La Masonería no es satánica, tal como lo entiende la Curia Católica, simplemente sirve a los intereses de un Imperio, activo o en la sombra. Así cómo el Opus Dei no es otra cosa que una especie de Masonería Católica que sirve a los intereses, básicamente, del Vaticano, así la Gran Logia Masónica Regular sirve a los intereses del Imperio Anglo-Sionista y la Gran Logia Simbólica Liberal, remedo francófono de la Masonería anglófona, sirve a los intereses de la República Francesa. Y no hay más. No le busquen los tres pies al gato, tan simple como lo expuesto y quien quiera permanecer ciego a la evidencia es su problema.
Esto no es una Lucha entre Dios y el Diablo; se trata de una Guerra por ver quienes gobiernan el Imperio del Mundo; es decir, del Mal. Roma sigue enarbolando el pendón del Imperio de los césares; pero, ahora, con la imagen de los papas. El Imperio Anglo-Sionista, hoy, se considera heredero de aquel mismo Imperio y, por lo tanto, el Vaticano es su enemigo y Francia, ¿Qué se puede decir de Francia?, que sigue creyendo ser la heredera del Imperio Napoleónico. Casi todos los antiguos imperios poseen sus remedos masónicos; desde Italia con las obediencias egipcias de Memphis y Mizraím hasta las logias estadounidenses y latinoamericanas. Se trata de una lucha por el poder temporal. No se trata de una guerra por el poder entre el Bien y el Mal, sino de quienes detenten el Poder del Mal sobre la Tierra. Se trata de una guerra de peones donde existe una sóla Inteligencia, la del Jugador Supremo que maneja todas las fichas, tanto las blancas como las negras.
Cuando te sientas atraído por los supuestos misterios masónicos, acuérdate de estas palabras. No caigas en la trampa del Misterio y de los enigmas indescifrables. Trabaja por ti y tu familia y, así, sólo así, estarás trabajando por el Futuro de la Humanidad y no por algo ajeno y desconocido. Sí, porque aunque llegues a los grados más altos de la Masonería, salvo que alguien con verdadero poder esté interesado, seguirás sin enterarte de lo que verdaderamente se cocina en la cúspide del Poder. Todo el Poder, dentro de los grados masónicos, es mera ilusión condenada a ser barrida por el paso del tiempo.
La Masonería busca construir una suerte de paraíso, a medida de algunos, en la Tierra. La Rosacruz busca que llegues a conocerte para poder completar el Destino del Universo y regresar, todos, al verdadero Paraíso del Pleroma, junto a Cristo y el Dios Padre y, ciertamente, ése nuevo Mundo no se encuentra aquí.
Frater Aralba R+C










