“Filosofía, Teosofía y Teología”
-Amor por la Sabiduría, Sabiduría Divina y Estudio de Dios-
Para la mayoría de quienes nos leéis, tenemos claro, que no tendréis dudas respecto a las diferencias fundamentales entre estos conceptos de: Filosofía, Teosofía y Teología; pero, casi con seguridad, si se os pidiera definirlos, probablemente titubearíais al contrstar. Es normal, os lo aseguramos.
El Concepto que se tiene hoy en día, acerca de la Filosofía, es algo diferente al que tuvieron los griegos, inventores del concepto “Sabiduría”: para ellos, Sabiduría no era otra cosa que Amor por el saber, por el Conocimiento, por estar aprendiendo constantemente. Hoy, la mayoría de las definiciones, acerca de la Carrera Universitaria de la Filosofía vendría a significar algo así como “Aprender a Pensar”...; por un instante, nos gustaría que os paréis a pensar en su significado; dado que da por sentado que los seres humanos, sin un aprendizaje y adiestramiento previo en las escuelas, no sabemos pensar o lo hacemos de forma incorrecta. Eso no es verdad y contiene, en su propio significado, la realidad de lo que se pretende con una Carrera Oficial que, supuestamente, quiere que la gente aprenda a pensar; porque, de lo que se trata es de “Adoctrinar”. De algún modo, lo que se pretende con la Filosofía universitaria, a parte de mostrar una mera Historia de la Filosofía, es orientar hacia unos caminos determinados y no a otros; o sea, la manera de deducir y sacar conclusiones por parte de los alumnos; en tanto que se parte, como hemos dicho, de la premisa de que, en principio, no sabemos pensar, de forma adecuada, por nosotros mismos.
En base a lo anteriormente expuesto, no nos queda otra que realizar una diferenciación radical entre la verdadera “Filosofía” que no es otra cosa que razonar lógicamente y deducir conclusiones particulares mediante el sano ejercicio de Pensar, debatir y estudiar “Filosofía académica” de forma oficial y reglada, donde como en un Seminario de Teología, te mostrarán una determinada manera de racionalidad “científica”, de lógica y de deducir conclusiones; pero, ya no de forma particular, sino de un modo ajustado a los criterios aceptados por el Sistema y, cuando hablamos del Sistema, nos referimos a aquellas élites e instituciones que han determinado las reglas, la orientación y modo genérico de pensar. Un pensar que sea aceptado por el constructo social del Estado y también inofensivo para la generalidad del establishment.
Nosotros, en nuestro Colegio Invisible de la Rosacruz, nos quedamos con la primera definición, aquella de la Filosofía Original que no orienta o enseña a pensar, sino esa otra que incita o invita a ejercer el pensamiento; es decir, a pensar de un modo libre y crítico, sin tabúes ni cadenas dogmáticas y doctrinales. Esa Filosofía sencilla y popular que no requiere de palabras sofisticadas para intentar explicar el pensamiento humano y que se basa, exclusivamente, en el Sentido Común; es decir en la lógica, la razón y el sentir. Sí, porque razonar no es, simplemente, procesar información, sino adecuarla a cada circunstancia en particular y, para ello, se requiere, claro que sí, de las emociones y, sobre todo, de la Intuición; ese conocimiento intrínseco, no aprendido, y que todos traemos con nosotros desde el mismo día en que nacemos, aunque no se haga efectivo, generalmente, tras muchos años después.
La Teosofía mantiene un cierto vínculo con el término Filosofía, pues lleva implícito el Amor; pero, en éste caso, en lugar de ser Amor al Conocimiento o Sabiduría, es Amor por Dios o lo Divino. La Teosofía, el Término, no debe de ser confundido con el de “Sociedad Teosófica” y que fuese construida por la Rusa, Helena Petrovna Blavatsky y por el Coronel estadounidense Henry Olcott. Cuando hemos hablado de la Filosofía, nos hemos referido al término “Intuición”; digamos que en la Teosofía, el Conocimiento mundano es sustituido por esa intuición y que, para los místicos, supone el Conocimiento Divino o de Dios; pero no un Conocimiento enlatado en dogmas y doctrinas, como se estudia en la Teología, sino de un modo místico; es decir, fruto de la introspección y de la meditación. Éste aspecto de la Teosofía pudiera parecer que se encuentra contemplado en la Filosofía mediante las disciplinas de la Ontología y de la Metafísica; pero existe una diferencia fundamental y es que, mientras la Filosofía, mediante la Metafísica, trata estos temas de un modo, vamos a decir, científico, frío y calculado, la Teosofía profundiza en la parte mística más emocional e intuitiva. La Teosofía, la de gentes como Jakob Böhme, Teresa de Jesús, Juan de la Cruz o Ángelus Silesius, no la de charlatanes y especuladores, surge, más que del sesudo y frío estudio y deducción lógica, de la trascendencia que supone la unión con lo Divino mediante la meditación y la Oración; pero, evidentemente, sin perder ése necesario punto de lógica y racionalidad; es decir, la Teosofía, sí trata asuntos metafísicos y ontológicos de una manera más emocional que su hermana, la más científica Filosofía; pero sin perder nunca la compostura, sin profundizar en erráticas fantasías o perder el contacto con la Realidad.
La Teología, por otro lado, significa el Estudio de la Divinidad, partiendo de la premisa de la existencia de algún/os Dios/dioses, siendo el concepto de estudio, las doctrinas y dogmas que, generalmente, parten de algún tipo de supuestas verdades reveladas y que, de forma general, suelen ser aceptadas por los creyentes mediante algún tipo de “fe” creencia profunda, sin la necesidad de que pasen por el cedazo de la lógica y de la razón. Es cierto que la Teología intenta, no consiguiéndolo siempre, demostrar la veracidad de los conceptos religiosos y fundamentándolos mediante constructos racionales; pero que no pueden evitar caer en contradicciones con dogmas y doctrinas cerradas, para las que el mero conocimiento y la racionalidad no poseen explicación alguna. Cuando se entra en ésta contradicción entre la Fantasía y la Razón, la Teología se ampara en lo que se denomina los misterios de la Fe. Así, el Teólogo no posee libertad total de pensar, sino que debe de partir de constructos previamente establecidos y que, en la mayoría de las ocasiones, se saltan las más elementales herramientas del pensar utilizadas por la Filosofía; así, mientras la Filosofía puede considerarse la Ciencia del Pensar, la Teología, intentando emularla, se queda limitada a ser una ciencia de conceptos limitados y coleccionados encapsulados en el corto espacio que pueden permitir los dogmas y doctrinas religiosas; porque, cuando se puede hablar libremente de las religiones y del Pensamiento Religioso, ya estaríamos hablando de una Libre Historia de las Religiones; pero cuando se centra en realizar una exégesis particular, Teología, lo que se pretende es es usar, dar validez a una serie de dogmas y doctrinas sin buenas explicaciones y, bueno, en eso consiste la Teología.
En nuestro “Colegio Invisible de la Rosacruz”, la Teología bien entendida no tiene cabida, pues parte de que las leyes del Universo son inmutables y donde ciertos relatos fantásticos no pueden ser tomados de forma verídica; sino, a lo sumo, de forma simbólica, parabólica, analógica o metafórica. Eso es así, porque para la Rosacruz, como para la Filosofía, la Lógica y la Razón son fundamentales; siempre, partiendo de la premisa de que, en modo alguno, nos encontramos en posesión de todo el Conocimiento y que, de forma humilde, debemos partir de la idea de que pueden existir efectos incomprensibles para los investigadores; en tanto que existe la posibilidad de que algunas causas aún les sean desconocidas. Para la Filosofía y la Teosofía Rosacruz, las doctrinas, misterios y dogmas inmutables no son de recibo; sino, en todo caso, conjeturas o hipótesis de trabajo que, aún debiendo ser tenidas en cuenta, nunca deberían de ser tomadas, arrogantemente, como teorías o leyes inmutables, dogmas, que, por otro lado, siempre limitan el progreso humano y, consecuentemente, el Conocimiento de la Verdad.
Así, para la Rosacruz son válidas las herramientas científicas de la Filosofía como la razón, la lógica y la dialéctica; pero también las místicas como la Intuición y el conocimiento interior del Ser procedentes de la Teosofía; siendo la Teología, algo a respetar procedente de las religiones; pero que, en el fondo, no puede ser tomado en serio, en tanto que se basa en Misterios Inexplicables que son tratados como dogmas de Fe.
La Rosacruz cree, con firmeza; es decir, tiene profunda Fe de que se puede llegar a Dios mediante la Razón en combinación con la Intuición y el Conocimiento Interior, fruto del éxtasis místico que proporcionan la Oración, la Meditación y la Contemplación.
Frater Aralba R+C










