“El Poder del Pensamiento”
-¿Cómo vivir sin temor gracias a la Divina Sugestión?-
Antes de explicar el Método Rosacruz de conseguir lo deseado, debemos de prevenirles con dos frases bien conocidas: “Ten cuidado con lo que deseas porque podrías conseguirlo” (proverbio chino) y “De qué sirviera al Hombre conseguir el Mundo si perdiese su Alma”(Mateo 16:26).
Es importante tener en consideración ambas sentencias, en tanto que nada es gratis y todo tiene sus consecuencias; es decir, si conseguimos cosas que se desean mucho, podrían conseguir que nos aprisionáramos más al Mundo mediante nuestros propios deseos. Conseguir el coche de nuestros sueños o la mujer más bella del Mundo podría suponernos una trampa mortal y de la que no podríamos escapar. Por lo tanto, lo que a continuación sigue va dirigido a aquellos que no van detrás de asuntos egoístas sino que buscan el bien general de todos aquellos que lo rodean. Lo que se busca conseguir, sin hacer trampas mentales, debe de ir dirigido hacia el bien común, no para cumplir nuestros miserables deseos egoístas.
En el transcurso de las décadas que lleva activo el “Colegio Invisible de la Rosacruz”, hemos dado algunos ejemplos de cómo llevar una vida rica, sobre todo en asuntos espirituales y, en algunos casos, hemos tratado el ejemplo del espejo y repetir delante de él frases y sentencias de afirmaciones positivas, con el fin de mejorar, mediante la autosugestión, nuestra consideración personal con el fin de llevar una vida lo más plena posible sin que seamos víctimas de los rigores del Destino.
Pues bien, todos saben que la Rosacruz predica que el Ser Humano es una Entidad Trinitaria constituida de Cuerpo, Alma y Espíritu y que éstos, vamos a llamarlos, vehículos están conformados para habitar planos existenciales diferenciados tales que el Plano Físico, el Plano de Deseos-Mental Concreto y el Plano Mental Abstracto-Espíritu Humano respectivamente. Esto es así, porque existen nueve planos de existencia de los que siete nos compete a nosotros como seres vivos sintientes y conscientes; es decir, como seres emocionales, mentales y conscientes.
Los nueve Planos de existencia son:
El Plano Físico, constituido de una parte 1.- Química y material y otra 2.- Etérica e inmaterial que sirve de nexo entre el plano material y los planos inmateriales e invisibles.
3.- El Plano Vital que es el que permite que puedan existir los seres sintientes tales que plantas y animales. También nuestra parte animal.
4.- El Plano de Deseos o Astral y que es el medio de manifestación de los deseos y emociones de los animales superiores y también de nosotros los humanos.
El Plano Mental que es un Lugar bastante complejo constituido de dos subplanos, el denominado 5.- Mental Concreto, emparentado con el Plano de Deseos, y el 6.- Mental Abstracto conectado al siguiente Plano del 7.- Espíritu Humano.
Aquí debemos de hacer un inciso y explicar que el Alma de los seres humanos está dividida en dos partes diferenciadas. Por un lado, tenemos una Alma material y mortal y que estaría constituida de materia de los planos de Deseo y Mental Concreto y una Alma material inmortal formada con materia de los planos Mental Abstracto y del Espíritu Humano. Esto es así porque llegado el fin de la Vida, el Alma mortal se queda con el Cuerpo físico para ser reciclada por la Naturaleza y el Alma Inmortal se eleva con el Espíritu Humano hacia los planos más elevados 8.- de los Espíritus Virginales, sede del Espíritu del Demiurgo esperando a ser fragmentado para encarnar en el Mundo y 9.- del Espíritu Divino sede del Pleroma, el Dios Padre Incognoscible.
Otra cosa que debemos de matizar, antes de continuar, es que el nexo de unión entre los planos de la Mente Concreta y la Mente Abstracta funciona a modo de punto focal, en donde las ideas de los mundos superiores convergen para ser reflejadas en los mundos inferiores con el fin de terminar manifestándose de forma física. Ésto es muy importante tenerlo presente, dado que todo se origina en los planos más elevados para manifestarse, posteriormente, en los planos inferiores.
Esperamos que nuestros sufridos lectores no se hayan aburrido con ésta, necesaria introducción, porque, ahora sí, pasamos a explicar cómo de forma consciente podemos, desde los planos superiores, modificar nuestra realidad de los planos inferiores; pero ojo, no caigamos en la trampa del ego; es decir, el creer que somos nosotros, en tanto que Personalidad, quienes creamos la Realidad. No, nosotros, como Personalidad, venimos a ser como el conductor de un automóvil, donde el propio vehículo sería el Cuerpo físico y el pasajero que va detrás, en las plazas traseras, sería el verdadero Ser Inmortal y al que todo lo demás, nosotros también, servimos. Por lo tanto, intentar elevarnos mentalmente hacia los planos superiores, sin una preparación previa, sería un simple acto de mera sugestión que podría o no ser efectivo.
Para que el acto de crear cosas nuevas, de la nada, sea efectivo debemos de convertirnos, primero, en una sóla Cosa con nuestro Ser Interno, el Pasajero del Automóvil, y que no es otro que nuestro Yo Superior, nuestro Maestro Interno; también denominado como Cristo, nuestro Señor Dios. Sólo Él puede crear cosas nuevas; además de que, siendo plenamente consciente de nuestras necesidades y de lo que es mejor para nosotros, lo que procede es dejar en su voluntad que las cosas que deseemos, para el bien común, puedan o no materializarse y, ésto último, es crucial y muy importante; porque nosotros, sin maldad, de forma ingenua, podríamos desear algo que pudiera ser negativo para nosotros y otros; pero Él, Cristo, en su consciencia plena sabe lo que nos conviene y lo que no, tanto para nuestro bien personal como para el bien colectivo.
Por lo tanto, lo que a continuación sigue no serviría de nada si antes no hemos contactado con Cristo, nuestro verdadero Ser Inmortal. Dicho de otro modo, todo lo que podamos desear materializar debemos dejarlo en sus manos para que, siempre, se realicé su voluntad en tanto que ser Espiritual Inmortal y no la nuestra en tanto que ser Personalidad Mortal.
Lo que a continuación sigue sólo es válido para aquellos que hayan enfrentado al Guardián del Umbral y contactado con su Maestro Interior; de lo contrario será una mera visualización con un componente de autosugestión que podría o no materializarse; pero, además, con el inconveniente de, al no ser aprobado, por Cristo podría resultar más perjudicial que beneficioso.
Ahora sí, pasamos al Ejercicio de visualización con el que se conseguirá hacer realidad nuestro alto y legítimo Deseo.
Estamos tumbados en nuestro lecho preparados para dormir; pero antes realizamos un ejercicio completo de relajación y que comenzaremos por la punta de ambos pies relajándolos hasta el punto de dejar de sentirlos. Iremos subiendo por los pies, las piernas y entrepiernas, hasta llegar al coxis. Desde éste punto iremos subiendo por las vértebras de la Columna vertebral y llevando la fuerza de relajación a nuestros riñones, el ombligo, los intestinos, el plexo solar y llegamos hasta el Corazón, Sede de las emociones, donde pararemos un breve instante notando los latidos del corazón. Una vez relajado todo el torso, incluidos nuestros brazos y manos, nos elevaremos hasta el cuello, Sede de la tiroides y continuaremos con la cabeza relajando nuestro rostro y pasando a la zona frontal de nuestra cabeza para finalizar en la coronilla. Allí, al igual que hicimos con el Trono del corazón, haremos con el Trono de la cabeza. Allí, en el Trono de la Mente nos encontramos con Cristo, el Señor, y le mostraremos, con humildad, nuestro Deseo. Entonces él nos tomará de la mano y, ahora sí, como una única Unidad subimos como por un rayo de luz abandonando nuestro Cuerpo hasta elevarnos al Plano del Espíritu Humano. Allí, sin previos algunos veremos cumplido nuestro deseo. Desde ése lugar, situado en el Futuro, vemos como el Deseo está cumplido. Es un hecho cierto. Ya no se trata de un deseo; es decir, algo que esté por ser formado, lo vemos ya formado, completado y en acción, sin ningún tipo de duda.
Una vez visualizado, y conforme a la voluntad de Cristo, el Señor, regresaremos al Trono de la Cabeza, sede de la Mente, y veremos cómo la realidad que traemos con nosotros desde el Mundo del Espíritu se proyecta como una lente fotográfica hasta el Mundo de la Realidad.
A continuación debemos de tratar de olvidar todo lo sucedido y echarnos a dormir. Lo que ha sucedido es que se ha plantado el germen mental de una Realidad superior en nuestra Realidad inferior y, ya no hay vuelta atrás, nuestro deseo tomará cumplimiento porque dejó de ser un mero deseo para ser una realidad germinada; pero, recuerda, “Los deseos se hacen siempre realidad” ¿Estás seguro de lo que deseas? Recuerda no olvidar jamás de decir, mentalmente, Dios mío Jesucristo, siempre y en todas las ocasiones, se haga tu voluntad y no la mía.
Amen
Frater Aralba R+C













