“¿Qué se esconde tras el Fenómeno Ovnis?”
-Desde una cortina de humo para ocultar tecnología militar hasta manipulación social a escala global-
No, no somos algún creyente en el Fenómeno; pero sí es cierto que se trata de algo que hemos seguido, desde muy cerca, a partir del año 1976, de la mano de la revista extinta en 1982, MUNDO DESCONOCIDO y que fuera creada por Andreas Faber Kaiser y su buen amigo argentino Alejandro Vignati. Por lo tanto, y gracias a los libros y otra literatura consumida, a partir de entonces, sin ser periodista, podríamos decir que nos encontramos muy vinculados a la UFOLOGÍA y entendemos algo, un poquito del Tema; pero, repetimos, ¡No!, no somos algún creyente en el Fenómeno como de origen extraterrestre.
En primer lugar tenemos que hacer notar que el tan sugerente misterio de los ovnis sigue sin ser revelado porque no interesa; dado que se trata de una inagotable fuente de ingresos para muchos de los denominados, como ufólogos, que de manera recurrente, exponen sus teorías e ideas en libros y en las páginas de revistas especializadas; es decir, la ufología, para algunos, es un muy lucrativo negocio que dejaría de serlo en cuanto el misterio, de haberlo, se desvelara.
Existen dos fenómenos OVNI verdaderos, que se dan simultáneamente; pero que no poseen alguna relación entre sí. Uno son los avistamientos de objetos voladores no Identificados y que no poseen algún tipo de relación con artefactos humanos y el otro son todos aquellos avistamientos de naturaleza humana que, por tratarse de tecnología militar secreta, se ocultan disfrazándose de verdaderos Ovnis.
Los ovnis de naturaleza no Humana, por cierto un porcentaje minúsculo de todos los avistamientos, tienen un origen muy diverso, desde rayos globulares y otros efectos meteorológicos hasta aberraciones ópticas e ilusiones provocadas por efectos atmosféricos, espejismos, y que son mucho más comunes de lo que se piensa; es decir, nada que ver con visitas extraterrestres o algo parecido.
El Fenómeno OVNI, de naturaleza humana comenzó, accidentalmente, mediante el encubrimiento de varios incidentes provocados por naves experimentales estrelladas en el desierto de Nuevo México, Estados Unidos. Se ve que lo primero que se le ocurrió a algún militar de alto rango, para desmentir el suceso, fue decir que se trataba de un platillo volador, cuando en realidad se trataba de objetos voladores en forma de bumerang o media luna que se venían desarrollando y experimentando, a partir de tecnología alemana, desde el final de la Segunda Guerra Mundial, en paralelo, con los incipientes viajes espaciales que llevaría a astronautas estadounidenses a pisar la Luna.
En toda la Historia de éste Fenómeno OVNI de ocultación de Tecnología Humana, supuestamente extraterrestre, se ha venido jugando al poli bueno y al poli malo; es decir, explicando por un lado que se trataría de tecnología extraterrestre para inmediatamente después, pasar a negarlo. Ésta acción, a parte de desconcierto, con el tiempo, ha provocado una aureola de mitología que, como capas de cebolla, se han ido añadiendo al Fenómeno hasta que, sus propios autores; es decir, los servicios de inteligencia militares, terminarían perdiendo el control de la narrativa, convirtiéndose así, por sí mismo, en un verdadero mito que nació en el Siglo XX y que, por motivos geoestratégicos, ha sobrevivido hasta nuestros días, casi la tercera década del Siglo XXI.
Así, es como si el Fenómeno Ovni, habiéndose desligado de su verdadero origen, como cortina de humo para esconder experimentos ultrasecretos, se hubiese transformado en algo emparentado con el Fenómeno; pero de naturaleza muy diferente, y que interesa que se mantenga vigente.
Interesa para que el Enemigo piense que pudiera ser Verdad que el Fenómeno, como algo de procedencia extraterrestre, existe y que, consecuentemente, se posee algún tipo de contacto con inteligencias extraterrestres y de las que se estaría recibiendo tecnología muy avanzada, ya sea de forma directa o mediante desarrollo de Tecnología inversa al estudiar las supuestas naves estrelladas. De dicho modo, el enemigo podría dudar en atacar a una Potencia que tuviese, en su poder, tecnología Humana con un poder destructivo y estratégico inimaginable de origen incierto.
A partir de aquí, el fenómeno de la UFOLOGÍA se divide en dos vertientes, una popular entre los seguidores que han venido a interpretar que los extraterrestres se encuentran entre nosotros y aportando tecnología que hace avanzar, de un modo no natural, a la Humanidad y otra más oficial, relacionada con los servicios de inteligencia de las potencias militares involucradas y en donde se juega, como en el Cuento del Traje del Emperador, a aceptar que todas ellas poseen relaciones íntimas con las supuestas entidades extraterrestres y que, por lo tanto, todas ellas podrían estar en posesión de tecnología militar secreta, con el fin de mantener cierto equilibrio estratégico; es decir, todas las potencias estarían jugando al juego del despiste; o sea a decir, de farol, que se tiene algo que no se posee; es decir, a mentir por decreto. De éste modo, el mito se realimentan y llega a la opinión pública como secretos que no se terminan de desclasificar; pero lo chistoso del asunto, cómo puede interpretar nuestro estimado lector, es que no se puede desclasificar aquello que no existe porque nunca existió. Nunca existieron naves extraterrestres estrelladas ni por lo tanto tripulantes extraterrestres. Siempre fueron, desde el famoso avistamiento de Kenneth Arnold, prototipos bélicos considerados, dentro del fenómeno “Paperclip”, como de alto secreto militar.
El problema es que, socialmente, el fenómeno ha tomado Entidad propia y, por decir así, habiendo salido de la jaula ha emprendido, por su cuenta, el vuelo y tomado, entre el público, Entidad propia. Así ¿Cómo podría negarse el fenómeno OVNI?, ¿Cómo podría negarse que se trata de seres extraterrestres, dimensionales procedentes del futuro o de otros universos?. Incluso los más escépticos en el fenómeno extraterrestre; pero anclados a su fanatismo religioso, resulta que le conceden un origen Divino; es decir, que para ellos está claro que son ángeles o demonios.
Mientras tanto, el verdadero Fenómeno Ovni persiste arropado con su propio misterio de no poder ser descifrado porque ¿Quién sabe?, pudiera ser la sombra de un insecto en alguna lente, un error de paralaje o uno de los cientos de espejismos que se producen como consecuencia de diferentes inclemencias atmosféricas. ¿Quién sabe?
Hasta ese punto de abigarramiento hemos llegado que es prácticamente imposible resolver el enigma ufológico. Un enigma surgido de un ocultamiento militar y que se ha transformado en un fenómeno social que, podemos decir, llega a competir con la propia Religión; en tanto que el Fenómeno está seguido por una legión de creyentes entre los que nosotros no nos encontramos; pero que seguimos bien de cerca, a sabiendas de que jamás podrá resolverse, en tanto que cada día se le suman capas y más capas de misterios; por decir así, nos encontramos con algo parecido al: “Quieres que te cuente un Cuento que nunca se acabe”, pues eso.
Frater Aralba R+C













