“La premisa equivocada de la que parte la Ciencia”
-La Ciencia es muy buena previendo lo que sucede dentro del Huevo; pero es inútil cuando se enfrenta a la verdadera cuestión “¿De dónde procede el Huevo?”-
Estudiamos, como dijo Platón, para recordar; pero también para conocer las flaquezas del enemigo. Y no, no es que la Ciencia sea el enemigo; pero sí es el arma que utilizan los enemigos de la Verdad, aquellos que se regodean en el fango de la Ignorancia, dado que no son capaces de vislumbrar algo más que aquello que sus ojos pueden contemplar, sus manos palpar y sus instrumentos medir; es decir, que no son capaces de entender que detrás de ésa oscuridad que no son capaces de entender, nos referimos a la Materia y a la Energía Oscura, se encuentra la Fuerza fundamental que ha construido las cinco fuerzas fundamentales, que ellos conocen, y sobre las cuales se fundamenta la estructura del Cosmos, a saber, “Gravedad”, “Mecánica Cuántica”, “Electromagnetismo”, “Fuerza Nuclear Fuerte” y “Fuerza Nuclear Débil”; y ésa Fuerza Fundamental, esa Quinta Esencia o Quinto Elementos no es otra cosa que la “Conciencia”, la Conciencia con todas sus implicaciones de “Inteligencia”, “Voluntad” y “Memoria”
La Ciencia parte de una falacia científica, una explosión surgida de una singularidad; es decir, de un punto infinitesimal y sin dimensiones. Una explosión que daría lugar a unos elementos sub cuánticos que, bajo determinadas circunstancias, irían conduciendo a elementos más complejos como las partículas cuánticas, los átomos, las moléculas químicas inorgánicas y las moléculas químicas orgánicas o bióticas de donde parte la biología que constituye la Vida y que, por evolución, eso dicen, algún accidente casual condujo a la Inteligencia y, consecuentemente, a la Conciencia; pero, y si toda ésta construcción estuviese equivocada y no porque sea falsa, sino porque se encuentra invertida. La Pregunta: ¿Se puede partir de la Conciencia para desarrollar todo lo, hasta ahora comentado, pero de manera inversa? Veamos que sí y la propia actividad Humana, actual, nos lo viene demostrando.
Que el Universo está constituido de pura Información, casi nadie lo pone en duda y en nuestros laboratorios informáticos de Inteligencia Artificial, se está construyendo Vida inteligente a partir de pequeñas cápsulas de información, engramas de algoritmos, constituidas en un formato neuronal; es decir, copiando la propia estructura del Sistema Nervioso nuestro.
Partimos de un conjunto de ingeniería, el denominado Hardware, que no es otra cosa que un conjunto, ensamblado de una determinada forma, de partículas inorgánicas y en las que prepondera el silicio. Sí, la misma partícula que constituye la arena de la playa; de otro modo, el mineral más abundante de nuestro Planeta Tierra.
Pues bien, partimos de un elemento de ingeniería inorgánico al que lo alimentamos con programas, información estructurada, de diferentes enjundia; es decir, primero una bios o firmware para que pueda reconocer una siguiente fase, el Sistema Operativo, el cual manejará los algoritmos de programación, para que ellos por sí mismos, vayan aprendiendo y acumulando nueva información; es decir, partimos de un elemento inorgánico y pasivo, la estructura del hardware, para pasar a un Sistema que, como poco, imita la Vida, siendo un Sistema activo preparado o diseñado para aprender por sí solo. Eso, mis amigos y amigas, se parece mucho a la Vida; pero si nos paramos a ver, comprendemos que todo parte de un o unos ingenieros; es decir, de conciencias activas que han programado la máquina.
Los biólogos y astrobiólogos, en general, parten de la premisa falsa de que la suma del tiempo y la casualidad son los que han conseguido que las partículas inorgánicas se transformen en partículas orgánicas abióticas; es decir, no biológicas que, con el tiempo y bajo determinadas circunstancias y mediante procesos, aún desconocidas, se convierten en bióticas; es decir, biológicas y a partir de estructuras simples vivas se van transformando en estructuras complejas que terminan accidentalmente, en el caso de algunos seres vivos, desarrollando la memoria, la voluntad, la Inteligencia y, consecuentemente, la Conciencia. ¿Cómo se puede denominar científico a aquel que cree que todo surge de un caos incomprensible y que se desarrolla mediante complejas casualidades desarrolladas durante periodos de tiempo inconmensurablemente grandes?
Se trata del pollo dentro del Huevo, nosotros en el Universo, intentando comprender, con lo que tenemos, las fuerzas y leyes encontradas, intentando entendernos a nosotros mismos sin considerar que puede haber una Conciencia única de la que parte primero la idea del Huevo y, después, todo el proceso constituyente que se desarrolle dentro de él; es decir, la constitución de las Fuerzas, pilares del Universo, mencionadas y la construcción de las estructuras básicas, como haría cualquier arquitecto, la matriz sobre la que construir todo lo inorgánico primero, la Vida después y sobre la que pueda manifestarse la Conciencia; pero partiendo de la base de que esas estructuras básicas ya contemplan, en origen, la propia Vida y la propia Inteligencia; es decir, es la Conciencia la que se reviste de capas de materia, Vida e Inteligencia con el fin de poder manifestarse en el Huevo que ella misma ha creado.
Esas Energía y Materia Oscura que se les resiste a los astrofísicos, nada menos que el 98% de lo existente en nuestro Universo, no son otra cosa que el propio Cuerpo de la Conciencia; el Éter de los antiguos filósofos griegos y del que hablaba Tesla como la necesaria sustancia para que, en el vacío, no tan vacío, pudiera circular la energía eléctrica; dicho de otro modo, las ondas electromagnéticas.
Así, podemos afirmar que el Huevo que constituye nuestro Universo, entre infinitos huevos más, está lleno de la Conciencia de su Creador y del cual, todos nosotros, no seríamos otra cosa que diminutas partículas en constante transformación.
Partiendo de una Conciencia, supuestamente incorpórea, todo cobra sentido; en tanto que ésa incorporeidad queda desacreditada con ése 98% de materia y energía oscura que constituyen la mayor parte del Huevo y que los físicos, a día de hoy, son incapaces de desentrañar pero que no les queda otra que admitir porque esa materia que no se ve y esa energía que no se puede medir, tienen consecuencias inmensas, tanto la formación de la materia en cúmulos estelares (materia oscura) como la imposible expansión progresiva (energía oscura) del espacio del Universo.
Sí partimos de la Idea de que es la Conciencia el origen de todo, el conjunto cobra sentido y nos apartamos de casualidades que la verdadera Ciencia no debería de asumir. Sí, la Conciencia es la fuente de los campos que constituyen las fuerzas de la Naturaleza. De esos campos surgen las partículas básicas como los fotones, los quarks y los gluones y todo evoluciona, mejor dicho, se transforma según un programa previamente establecido. Digámoslo de otro modo, la Conciencia sigue presente tanto en los campos como en las partículas que terminarán constituyendo la materia inorgánica, la orgánica, la vida simple, la Vida compleja y el despertar, dentro del Huevo, de la Conciencia latente que siempre estuvo presente, nunca ausente.
El día que los biólogos comprendan esto, conseguirán construir elementos biológicos que programarán con información previa en ADN fabricado; es decir engramas de algoritmos programados para evolucionar por sí mismos, tal y como se realiza actualmente con la IA en los laboratorios de Ingeniería Cuántica; pero a nivel inorgánico. Entonces comprenderemos de dónde procede la Vida y que somos capaces de crear vida, ya sea mediante ingeniería inorgánica, en la actualidad, u orgánica, en un futuro previsible, porque la Conciencia del Creador mora en nosotros y la Conciencia, en tanto que pura información, se puede transmitir del mismo modo que a nosotros nos fuera transmitida y el Creador ¿Donde se encuentra?, en todas partes, en la materia y en la energía bariónica que nuestros científicos pueden medir, ese 2% que constituye el Huevo visible; pero también en ése otro 98% de Materia y Energía Oscura que, a día de hoy, sabemos que se encuentra ahí; pero que, en la actualidad, somos incapaces de ver o medir.
Y fuera del Huevo ¿Qué puede haber? Más de lo mismo, pura Conciencia inteligente con voluntad y memoria, constituyendo, sin un principio y sin un final, nuevos huevos cósmicos, universos y donde la Conciencia pueda manifestarse de infinitas maneras.
Frater Aralba R+C










