05 junio, 2026

El Diablo lleva, entre nosotros, demasiado tiempo

 “El Diablo lleva, entre nosotros, demasiado tiempo”


-El Anticristo como Sistema usurpador del verdadero cristianismo-

Cuando Jesús se elevó a Shamballa nos dejó, a la Humanidad, el Espíritu Santo y Él sigue, mediante su fuego, entre nosotros, de forma velada y anónima, sin iglesias, sin templos, basílicas, ni catedrales, esperando que la Humanidad despierte a Cristo en todos los corazones; pero lo visible, todo lo que existe y respira bajo el nombre de Cristianismo, es una pura impostura. Se trata del Anticristo revestido con los ropajes de Cristianismo.


Por sus obras los conoceréis. Jesús dejó dicho aquello de “Amarás a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo como a tí mismo”; pero desde que se instituyera la primera Iglesia de Roma, bajo el beneplácito del Emperador pagano, Constantino, sus fieles, seguidores y feligreses no han hecho otra cosa que regar su camino de sufrimiento, sangre y muerte.


Lo que se ve con los ojos y se percibe con nuestros sentidos, arropado por el nombre de Cristianismo, no es otra cosa que la Trinidad diabólica del Anticristo, la Gran Ramera y el Falso Profeta. Es el Anticristo porque hace justo lo contrario de lo que predicaba Jesús de Nazaret, el Cristo. Es la Gran Ramera porque no es la Iglesia de Cristo, sino una impostura vendida al mejor postor de los estados. La Gran Ramera no trabaja para la salvación de los hombres sino para su perdición. Se prostituyó justo cuando Constantino invitó a los obispos cristianos del Imperio para conformar la nueva Religión del Estado. Es el falso Profeta porque de su boca sólo surgen palabras engañosas y mentiras, cuyo objetivo es confundir y hacer que los buscadores de la verdad se pierdan por las múltiples variantes de ése Cristianismo falseado.


Podría pensarse que tras la Reforma Protestante, el Cristianismo verdadero se recuperaría; pero aquello que se construyó, bajo el nombre de Reforma, surgió de unos cimientos ya pervertidos y envenenados. Del mismo modo que una higuera no puede dar manzanas, una Iglesia prostituida no puede dar iglesias verdaderas.


El Cristianismo se encuentra entre nosotros, en la forma del Espíritu Santo, tal y como prometiera Jesús, en tanto que todos llevamos en nuestro interior la chispa Divina de Cristo, nuestro verdadero Ser; pero es una chispa que vive dentro de nosotros y que debemos de despertar. La verdadera Iglesia de Cristo, el verdadero Templo del Espíritu Santo está constituida por la comunidad espiritual de todos los cristianos allá donde se encuentren; pero ¿quiénes son los genuinos cristianos?, aquellos que habiendo despertado a la Verdad, han navegado a lo más profundo de su interior, entrando en contacto, mediante la Oración, con Cristo Jesús, habiéndolo sentado en el trono de las emociones y en el de la Mente. El Cristiano es un peregrino en Tierra extraña que se horroriza cuando observa que la impostura de la Gran Ramera y sus infames hijastros, se ha extendido por todo el Planeta, predicando un evangelio falsificado y engañoso, donde el Amor ha sido sustituido por el Odio, la Avaricia, la Violencia, el derramamiento de sangre y la muerte.


¿Quién puede creer que un determinado País esté tocado por la mano de Dios para predicar un Cristianismo plagado de minas, bombas y misiles? Eso, mis queridos amigos y amigas no es obra de Cristo ni de Dios Padre, sino del mismo Diablo, que se esconde tras la anti trinidad del Anticristo, la Gran Ramera y el Falso Profeta. No, no son individuos a los que pudiésemos poner nombre y señalar con el dedo. Se trata de todo un Sistema Perverso que comenzó a sustituir al verdadero Cristianismo poco después de que Jesús se elevara a los cielos tras su resurrección y Roma sustrajera su Obra.


Todo lo que hay son estatuas idolátricas de Dios en la forma de iglesias, templos, catedrales y basílicas que se muestran, impostando, a la verdadera Iglesia del Espíritu Santo mediante edificios de ladrillo, sacerdotes y pastores elegidos por los hombres, no por Dios.


Desde que Jesús partiera de éste Mundo, dejándonos al consolador, lo que ha prosperado por más de 2000 años es la impostura de un falso Cristianismo que por decisión y obra natural del Diablo se ha dividido en una infinidad de sectas, todas ellas autodenominadas como cristianas; pero que no predican el evangelio del Amor de Cristo.


No se pueden comenzar guerras en nombre de Cristo o del Dios Padre. Eso no es Cristianismo sino una impostura difícil de encubrir. Si tú te sientes Cristiano debes de conocer que estás sólo como nosotros. Seguro que somos muchos; pero nuestro lugar de asamblea es invisible y se encuentra en todas partes y en ninguna. Tú no eres una oveja parte de un rebaño ni necesitas de un establo porque tú eres el propio Templo del Espíritu Santo, donde mora Cristo de forma consciente o aún adormilado. De tí depende que Jesús despierte en tu interior y te dirija por el buen camino, el de la Salvación.


No te dejes engañar por las denominaciones que dicen ser cristianas. Déjate guiar por Cristo, tu Maestro Interno y nunca equivocarás tú único e intransferible Camino. El Camino de salvación, recuerda, es un Camino solitario, no de rebaño y que nada ni nadie podrá caminar por tí.


Bendiciones


Frater Aralba R+C

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