“El Pecado contra el Espíritu Santo”
-La Blasfemia imperdonable, el Pecado más incomprendido de todos-
Blasfemia: “Es una palabra, expresión o acción que supone una falta de respeto grave, un insulto o una burla dirigida hacia Dios, la Virgen, los santos o cualquier dogma o creencia considerada sagrada por una religión.”
“Por eso les digo que a los seres humanos se les perdonarán todos sus pecados y blasfemias. Lo que no se les perdonará es que blasfemen contra el Espíritu Santo. Incluso si alguien habla en contra del Hijo del hombre, podrá serle perdonado; pero el que hable en contra del Espíritu Santo, no será perdonado ni en este mundo ni en el venidero.”
(Mateo 12:31-33)
“De cierto os digo que todos los pecados serán perdonados a los hijos de los hombres, y las blasfemias cualesquiera que sean; pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tiene jamás perdón, sino que es reo de juicio eterno. Porque ellos habían dicho: Tiene espíritu inmundo.”
(Marcos 3:28-30)
“Os digo que todo aquel que me confesare delante de los hombres, también el Hijo del Hombre le confesará delante de los ángeles de Dios; más el que me negare delante de los hombres, será negado delante de los ángeles de Dios. A todo aquel que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que blasfemare contra el Espíritu Santo, no le será perdonado. Cuando os trajeren a las sinagogas, y ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis por cómo o qué habréis de responder, o qué habréis de decir; porque el Espíritu Santo os enseñará en la misma hora lo que debáis decir.”
(Lucas 10:8-12)
La Blasfemia contra el Espíritu Santo, no es hablar mal contra una Entidad, el Espíritu Santo, que vive en todas partes, incluso en nuestro interior, como la parte Divina que mora en nosotros, sino la obstinación e impenitencia final, en la que se rechaza el perdón Divino hasta en el propio momento de la muerte.
Hemos hablado, largo y tendido acerca de que, la Palabra del Evangelio hace hincapié en ello, la Salvación del Alma Humana es por Gracia Divina.
“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.”
(Efesios 2:8-9),
No por méritos propios; de otro modo, el rechazo de ésa Gracia Divina es la sentencia de Muerte, definitiva, para el Alma Humana.
“El Alma que pecare, esa morirá”
(Ezequiel 18:20)
El Alma, en tanto que soldadura entre el Cuerpo material y el Espíritu inmaterial es la residencia temporal de la Personalidad y, consecuentemente, de la memoria de las experiencias y de la propia conciencia o reconocimiento de uno mismo; algo que, se dice, podría diferenciarnos de los animales; pero eso es otro Tema que retomaremos en otro momento.
“y que en su nombre (el de Cristo) se predicara el arrepentimiento para el perdón de los pecados a todas las naciones, comenzando desde Jerusalén.”
(Lucas 24:47)
Y de eso trata “Predicar el Evangelio”: de la Transfiguración del Alma mediante el Proceso de Cristificación.
El Proceso de Cristificación, básicamente, se trata de “Aceptar la Gracia de Dios”; de otro modo, la Salvación del Alma. Es un Proceso que puede ser inmediato, cómo sucediera con Saulo de Tarso o durar toda la Vida; pero no se trata de un trabajo propio y de la Voluntad de nuestra Personalidad, sino de aceptar, en nosotros, la mano de Dios mediante su Espíritu Santo. “Rechazar al Espíritu Santo, lo mismo que decir, su Ayuda, su Gracia Salvadora” es el verdadero Pecado o Blasfemia que no puede ser perdonada, porque ése Pecado Imperdonable es consustancial con la propia muerte de uno mismo y, por lo tanto, de la incapacidad de producirse, a posteriori, algún tipo de arrepentimiento.
Un violador puede arrepentirse y salvar su Alma, en tanto que su Personalidad sigue viva para poder arrepentirse.
Un asesino, confeso, puede salvar su Alma, en tanto que su Personalidad sigue viva para poder arrepentirse.
Un Suicida que acabó con su Vida, no puede salvar su Alma, en tanto que su Personalidad, con la que pudiera arrepentirse, ya no sigue existiendo.
Por lo tanto, el Pecado Imperdonable contra el Espíritu Santo es impedir que el Espíritu de Dios que vive en nosotros, nuestro verdadero Ser, pueda completar el proceso de Cristificación, que se concede por Gracia, y con el cual poder salvar el Alma.
Cuando el suicida comete asesinato de sí mismo, rompe todo vínculo de sus cuerpos inferiores con el Espíritu Santo; es decir, rompe la soldadura que conecta al Espíritu con el Cuerpo impidiendo, de éste modo, que la información de la parte mortal del Alma pueda ser rescatada por la parte Inmortal del Alma y que pertenece al Espíritu. Al romperse dicha conexión y perderse la información, la duración de dicha vida habrá sido infructuosa e inútil; es decir, se habrá vivido en vano y no habrá servido para nada.
Es una cuestión de física y pura lógica, pues al haberse roto el vínculo entre las dos partes del Alma, la mortal en la que reside la Personalidad y la Inmortal donde reside la Intuición del Espíritu, ya no existe posibilidad de arrepentimiento, dado que la Personalidad se habrá desintegrado junto al Cuerpo y el Alma Inmortal, desgajada de la Personalidad que cometió el auto asesinato, regresa de vacío junto al Espíritu, en tanto que forma parte de Él y, por lo tanto, sin haberse completado el proceso de Transfiguración o Salvación del Alma.
Por favor, si por un casual, los pensamientos suicidas pasan por tu cabeza, piénsalo dos veces, pues no sólo acabarás con tu presente Vida y el futuro de ella en vivencias posteriores, sino que estarás retrasando el progreso de tu Espíritu, el Espíritu Santo, para completar el Destino al que está llamado: Completar el Proceso de eclosión del Huevo Cósmico que el Universo es.
Una eclosión que dará lugar a una nueva, aunque preexistente, faceta del Pleroma en la forma de un nuevo Eón, el Cristo Cósmico y del que tú, si no pecas contra el Espíritu Santo, podrías formar parte consustancial.
Frater Aralba R+C
