“El Huevo, un Cuento gnóstico con muchos aciertos y algunos pocos errores”
-La prueba de la existencia del inconsciente colectivo (Memoria Colectiva) o de lo inapropiado de la Propiedad Intelectual, dado que el Conocimiento, en tanto que Universal, no puede ser propiedad de alguien en particular-
Lo que a continuación sigue es la prueba inequívoca de la sincronicidad y del inconsciente colectivo; es decir, donde varias personas, por circunstancias indererminadas, han tenido acceso simultáneo a información oculta para la inmensa mayoría de la gente; muy posiblemente, por poseer una antena mejor sintonizada que los demás, aunque también es la prueba palpable de que quienes se acercan, casualmente, a la Gnosis tampoco saben explicar, a la perfección, aquello que han observado o sentido.
Andy Weir es el Autor de Ciencia Ficción que escribió el cuento corto “El Huevo” y cuando alguien le preguntó qué opinaba acerca de la Reencarnación, en tanto que la menciona en su Obra, él contestó: “No tengo opinión alguna, es sólo un Cuento”. Ésa es la prueba irrefutable de que había llegado a la Verdad Gnóstica, de casualidad, por tener su antena espiritual bastante bien sintonizada; pero no perfectamente, como iremos viendo, para él la reencarnación sólo es un recurso literario más.
Ésto es la prueba de que nadie, ninguna personalidad, debería de apropiarse, legalmente, del Conocimiento procedente de Inconsciente Colectivo o “Memoria de la Naturaleza” como gustan denominarlo los rosacruces. Todo el conocimiento se encuentra en los registros de memoria de la Esfera Reflectora y, por lo tanto, no le pertenece a nadie siendo un Patrimonio de toda la Humanidad. El problema es que hay mucho pirata suelto dispuesto a apropiarse de lo que no es íntegramente suyo y a poner vallas murallas y fronteras al campo como una forma de delimitar lo que considera, erróneamente, de su propiedad.
No son pocos los casos de sincronicidad que se han dado en la Historia de la Humanidad; pero el caso que siempre se menciona es el descubrimiento del “Cálculo Infinitesimal”, que se produjo, simultáneamente, por Leibnitz y Newton. No, no existe la posibilidad de que hubiese plagio por parte de alguno de ellos. Eso está perfectamente demostrado. Ahora imagínense que uno de los dos hubiese patentado el Sistema de Cálculo para sacarle un beneficio económico, pues muy probablemente la Humanidad, de haber sido así, no habría conseguido los logros científicos y tecnológicos a los que ha llegado gracias a ése descubrimiento matemático.
No obstante Andy Wair, al haber actuado, respecto de la Memoria de la Naturaleza, como un mero canalizador o medium comete unos pocos errores, que mencionaremos antes del enlace a la lectura de su cuento en Español.
Habla de reencarnación cuando eso es una imposibilidad; sino que lo que hay es un Renacimiento, las nuevas personalidades no recuerdan las experiencias de sus avatares; es decir las anteriores personalidades, por el mero hecho de que son entidades diferentes. Cuando una personalidad muere lo hace para siempre si antes no se ha completado el proceso de cristificación conducente a la Transfiguración y que, no es otra cosa que el trasvase de información, también de la conciencia, del Alma Personalidad Mortal al Alma Espiritual Inmortal. Otro error que comete nuestro Autor es confundir al Narrador con el Dios Único; pero además indicando que de dónde es él existen muchos más como él. Eso es incorrecto en tanto que, primero, Dios el Pleroma no habla directamente con la Personalidad, sino que es Cristo el Hijo, el único Mediador entre Dios y el Hombre es decir, la Personalidad. Ésto conduce a su tercer error y es indicar que la Personalidad que escucha se convertirá en un Dios como Él. Eso es erróneo, en tanto que Cristo, el Narrador y Espíritu Inmortal de quien escucha no está dividido en trozos diferenciados sino que, con Dios Padre, el Pleroma y el Espíritu Santo, el Éter o Esencia, forman un único Ser. Lo que eclosione del Huevo Cósmico será un nuevo Eón; es decir, una nueva faceta o característica del Pleroma; un nuevo rostro de Dios, por decir así; pero no por ello es un Ser separado del propio Pleroma.
A continuación disfruten de éste Cuento Corto arrebatado de la Memoria de la Naturaleza por su Autor Andy Wair:
https://www.cuentoneta.ar//story/el-huevo
Andy Wair, plantea correctamente que el Mundo; el escenario de la Vida es una suerte de Huevo Cósmico en el que se está gestando un dios. La personalidad a la que se dirige, Dios, su interlocutor y narrador.
Lo más importante de todo es que Andy Wair plantea, de forma correcta e inequívoca, que todos los habitantes del Mundo que interactúan con la Personalidad, no dejan de ser más que Personajes interpretados por un mismo Actor, la propia Personalidad; es decir, que cuando el Protagonista del Relato, no el Narrador, interactúa con otros, sus semejantes, lo hace consigo mismo y no con alguien más. Ésto significa que, a pesar de las apariencias, cada uno de nosotros no somos individuos separados sino partes individualizadas de un único Ser colectivo que está evolucionando y transformándose dentro de un huevo, la Tierra y, muy probablemente, el propio Universo. Según el Relato, idéntico a lo que nos propone la Gnosis, cuando se complete la maduración del Huevo; es decir, se complete la gestación de su contenido, nacerá un nuevo Eón del Pleroma o faceta diferenciada del propio Pleroma. No confundir con el nacimiento de un Dios diferenciado y separado.
Cuando ése proceso finalice y surja el Nuevo Eón, al mismo tiempo nacerá un nuevo Universo dónde se volverá a gestar, mediante otro huevo cósmico, otro Universo, un nuevo Eón y así de forma constante e ininterrumpida en todos los infinitos eones, facetas del Pleroma, existentes en el propio Pleroma.
Así, la Gnosis se encuentra en consonancia con algunas de las más importantes y modernas disquisiciones de la Mecánica Cuántica, donde un sólo y único Ser, Dios Padre, el Pleroma, funciona como un Autor y Actor Teatral único, mediante Cristo, su Hijo, cuyas incontables personalidades estarían actuando como los personajes de una múltiple y cósmica función teatral. Un único Ser que se hace compañía, a sí mismo, desdoblándose, dentro de su Esencia, el éter, como un óvulo inseminador se clona constantemente para formar un nuevo Ser; sin dejar de ser, ésta es la paradoja, otra cosa diferente que sus progenitores.
Frater Aralba R+C

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