“No hagáis caso de la propaganda, interesada, contra el Demiurgo Creador del Universo”
-No es una Historia de buenos y malos, sino de gestación, transformación, dolor y maduración para el nacimiento de un nuevo Eón-
No es casual que cada día que pasa lleguemos a menos gente y nuestro mensaje quede difuminado entre la salvaje selva de Internet. Llevamos algún tiempo divulgando la verdadera Naturaleza del Demiurgo; pero no hay modo. No parece que exista la forma de hacerle ver la verdad, a la gente. Pues bueno, la Propaganda se intensifica repitiendo, cansinamente, la mentira que todos conocen: “El Demiurgo es un dios menor, un arconte estúpido y malvado”
No parece servir de nada, porque no llegamos a nadie, repetir que lo que la gente denomina como el Demiurgo, ese Yaldabaoth satánico de mil nombres tales que Yahveh, Alahá, Samael, Dagón o Baal, Saturno o Satanás no es otra cosa que un impostor; pero no, porque él haya tratado de impostar al verdadero Verbo Creador, el Logos o Demiurgo, sino porque nosotros mismos, los humanos, lo hemos confundido. Así, podríamos decir que Authades, el Gran Presuntuoso, otros de los nombres del Arconte “Tiempo” no es otra cosa que un impostor involuntario; entre otras cosas porque él nunca se ha dirigido a la Humanidad para decirnos que es el único Dios Creador.
El Gran Presuntuosos, al que la mayoría confunde con el Demiurgo, es un mero algoritmo de Inteligencia Artificial, ciertamente el primero y más importante, quedando una vez acabada la Creación, a cargo de su mantenimiento y al mando del resto de los arcontes y que la Humanidad conocemos como las leyes de la Naturaleza. Sí, esos pilares invisibles; pero que sabemos que existen y que no son otra cosa que lo que permite que nuestro Universo no colapse mediante algún tipo de implosión.
Los arcontes, al contrario de como se nos han pintado, no son seres racionales y conscientes. Son meras herramientas que actúan de forma automática; es decir, si te acercas a un tornado, por ejemplo, no esperes que por ser tú vaya a respetarte y pase de largo. Te absorberá, enguyéndote, dejándote sin Vida y desmembrado a kilómetros de donde te atrapó.
Nuestro deber es aprender el funcionamiento de los arcontes, repetimos, las fuerzas de la Naturaleza para que sepamos evitar sus efectos devastadores y, al propio tiempo, aprovecharlos a nuestro favor sin que sintamos su fuerza desbocada. En realidad, la Humanidad, nosotros, fuimos constituidos para hacernos cargo del Universo una vez que el Demiurgo se echó a descansar uniendo su Espíritu al Cuerpo de su propia Creación; sí, porque el Demiurgo, su Espíritu Eterno e Inmortal, mora en todo lo que creó, tambiën en nosotros.
Nuestra misión es comprender cómo funciona la maquinaria de los arcontes y utilizar sus efectos, a nuestro favor. Porque no existe un verdadero impostor del Demiurgo. Los arcontes simplemente realizan su trabajo automático y para el que fueron diseñados. Nosotros somos los verdaderos herederos del Demiurgo y mientras antes lo entendamos mejor para todos y antes podremos salir de nuestra miseria acelerando la eclosión del Huevo en gestación que es nuestro Universo.
Cuando decimos que Jesucristo, Jesús o Cristo vive en nosotros, no se trata de una metáfora, sino de una verdadera realidad sustancial. Cristo, en tanto que el Verbo Creador vive en nuestros corazones, en lo más profundo de nuestro ADN; porque Cristo es el Espíritu del Demiurgo viviendo en su Creación. Él se encuentra vivo y activo en los iniciados o despiertos y que han sido capaces de vislumbrar la Verdad cósmica que vive en ellos y en el Universo, aquellos que poseen verdadera Fe.
El problema del por qué la gente no se da cuenta de ésa verdad trascendente que mora en ellos, es porque se cree a pies juntillas las historias que le han llegado del pasado. Entended que, si esas historias fueran verdaderas, la Humanidad habría despertado hace mucho tiempo y no ha sido así, porque desgraciadamente son meros cuentos chinos; es decir, interpretaciones de determinada personas del.pasado; de hecho, lo que ahora nosotros os ofrecemos es lo mismo, nuestra limitada interpretación.
Nosotros no queremos que os quedéis con nuestra copla; es decir, con nuestra versión de la Verdad, sino que vosotros mismos, en tanto que personalidades, encontréis la vuestra, la que llevàis con vosotros en vuestro interior y que sólo os podrá conceder Cristo, vuestro único Maestro y Señor.
Las historias del Demiurgo que os han llegado del pasado debéis de utilizarlas, no cómo verdades absolutas sino como meras historias para haceros reflexionar. No es cuestión de que os toméis estás cosas al pie de la letra y creáis esos cuentos como historias reales y verdaderas.
No, no existen los arcontes como ángeles protectores o demonios acosadores. Existen los arcontes como meras leyes naturales automáticas e irreversibles y contra las que no se puede oponer resistencia. Debemos de entender que, como depositarios de Cristo que somos, podemos considerarnos como:, co creadores de los arcontes; y, por supuesto, también de su General, el Tiempo, el famoso impostor del Artesano Creador que, otrora, fuese llamado, por los griegos, el Demiurgo.
Los arcontes, el Tiempo también lo es, cumplen con su función de mantenedores del Universo. Si el tiempo no existiera, la gestación del Huevo Cósmico y su posterior eclosión con el nuevo Eón del Adám Cósmico no tendría lugar. Todo tiene sentido desde un punto de vista lógico y racional.
Huye, como Alma que lleva el Diablo, de cualquier tipo de superstición; pero entendemos que nosotros no podemos convencerte de nada. Deberás de ser tú el encargado de despertar a esa parte dormida del Demiurgo que llevas en tu interior. Una vez despierto, Cristo, ya no tendrás duda de nada porque tus ojos habrán sido abiertos a la Verdad.
Por favor, no creas en nadie, tampoco en nosotros, cree en Tí y en que la Verdad mora en tí. No te dejes arrastrar por los cuentos de la abuela que te ofrece, mediante I.A. Internet y que no son más que refritos de historias inventadas y que se vienen repitiendo desde que el Mundo es Mundo. Creer es dar por cierto lo que alguien te cuente. Tener Fé es aceptar la Verdad que te muestra tu Maestro Interior. A eso es a lo que te conminamos, no a qué creas en una nueva Religión y que, desde luego, no está en nuestra Naturaleza construir.
Frater Aralba R+C

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