“El Mundo no es Escuela de nada”
-Aquí se viene forzado y donde hay que desaprender lo aprendido durante la vida, desapegarse del Mundo y recordar nuestra verdadera Vida olvidada-
“También dio Juan testimonio, diciendo: Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y permaneció sobre él. Y yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar con agua, aquél me dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ése es el que bautiza con el Espíritu Santo. Y yo le vi, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.”
(Juan 1:32-34)
“Entonces (junto a Jesús) crucificaron con él a dos ladrones, uno a la derecha, y otro a la izquierda”
(Mateo 27:38)
“Y uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros. Respondiendo el otro, le reprendió, diciendo: ¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación? Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas éste ningún mal hizo. Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas a tu reino. Entonces Jesús le dijo: "De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.”
(Lucas 23:39-43)
“Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”
(Mateo 27:46)
Si entras en Internet y buscas acerca de psicopatía, encontrarás múltiples canales donde se trata, con profusión, acerca del Tema; pero sin indicar que ellos mismos, los propios divulgadores, son gente tóxica con algún grado de psicopatía, rozando el narcisismo buscando algún tipo de beneficio pecuniario.
Nos encontramos en un Mundo donde aprendes, si eres fuerte y listo, a sobrevivir como un depredador o a defenderse, si eres débil, incorporándose a un rebaño, donde el número, aparentemente, parece proteger.
No, en éste Mundo, la Vida te conduce a convertirte en un Depredador sin escrúpulos o a una presa o víctima propiciatoria, constantemente vigilando su espalda para no ser devorada en la vorágine de la Vida.
La Vida entrena a unos a convertirse en sádicos y a otros en masoquistas; palabras, ambas, ya casi en desuso; pero que muestran, con bastante fidelidad, los roles existentes entre el Depredador y su Víctima. Algunas Personas, no entendiendo éste proceder, intentan desligarse aislándose del Mundo para no tener que entrar en éste Juego de cazador y presa; pero la Vida y el Mundo no pueden obviarse, siempre siguen ahí presentes.
Así, si algo enseña la Vida es a deshumanizarnos, convirtiéndonos en gente sin empatía que vive para sobrevivir, lo mejor posible, sin importarles lo que pueda ocurrirle al resto de sus semejantes; de hecho, éstos, para el psicópata son subsidiarios necesarios para conseguir sus objetivos de sobrevivir por encima del resto. Ésta actitud supone devorar la Vida hasta el final de sus días y sin haber recolectado experiencias positivas, en su Alma Personalidad, que pudieran ser susceptibles de ser rescatadas por su Espíritu Eterno e Inmortal; dicho de otro modo, toda una vida perdida y vacía que hará que el Espíritu retorne a su Estrella de vacío y donde tendrá que, desde cero, construir el germen de una nueva Alma Personalidad que encarne para adquirir las experiencias desperdiciadas por la primera Personalidad.
En el caso de las víctimas sucede algo parecido; en tanto que en su afán de protegerse de los depredadores, siempre están pendientes de sus posibles ataques, perdiendo oportunidades verdaderas de aprendizaje y, lo que es peor, propiciando, ante situaciones insoportables, el quitarse la Vida, el denominado Pecado contra el Espíritu Santo, haciendo de éste modo que el Espíritu, peor que en el caso de los depredadores, se tenga que regresar, completamente, de vacío; en tanto que sus experiencias mortales, buenas y malas, no pudieron ser trasvasadas del Alma Personalidad Mortal al Alma Personalidad Inmortal.
Pues bien, aún así en éste mundo de psicópatas depredadores y ovejunos pagafantas, existe una Esperanza muy poderosa y que puede desvanecer todo éste Sistema ideado para mantener al Espíritu prisionero de un Mundo desgraciado y sin aparente salida y esa Esperanza es la Gnosis o Conocimiento Oculto, no aprendido, que muchos de nosotros llevamos dentro, en lo más profundo de nuestro interior.
La Persona no puede recordar una vida anterior porque nunca la tuvo. Ella sólo es el vehículo que transporta a un Ser que verdaderamente importa y que los rosacruces conocen como Yo Superior, Cristo o Maestro Interno. Él sí recuerda porque se trata de un Ser eterno e inmortal, el problema es que se encuentra en el interior de la desmemoriada Personalidad y profundamente dormido; siendo la Personalidad la única que puede despertar a su verdadero Ser de ésa somnolencia que pareciera eterna.
Primero hay que reconocer, la Personalidad es la única que puede hacerlo, que se encuentra en un Mundo anómalo, algo que no funciona nada bien. Si ésta conciencia de estado no se produce es, básicamente, imposible continuar con el proceso de despertar. En un segundo nivel de conciencia, la personalidad descubre que, por ella misma, no puede cambiar ni el Mundo ni su entorno, que necesita el apoyo de alguien más. En el transcurso de la Vida de ésa personalidad que está despertando a la Verdad, se produce una búsqueda externa de esa ayuda; pero, por más que lo intenta, descubre que ésa ayuda externa no existe y es, entonces, que en un tercer estadio de apertura de la conciencia, descubre que debe dirigirse hacia lo más profundo de su interior. Ya es consciente que, desde fuera, nadie la podrá ayudar del todo. En último término, descubre, que ése trabajo tiene que realizarlo ella misma y sin ayuda de nadie más.
Así, tras un prolongado trabajo de búsqueda y despertar, termina descubriendo la guarida donde se encuentra su verdadero Yo, su verdadero Ser Espiritual y, pidiéndole que se ponga al mando de su Vida, la Personalidad se retrae y deja que salga ése que parecía el eterno durmiente. Ahora sí, éste Ser, Cristo, recuerda quién és y porqué se encuentra donde está. Él sabe lo que hay que hacer para poder rescatar, en su momento, tanto las experiencias como la conciencia de la propia personalidad.
Que la Literatura denominada como sagrada está manipulada y tergiversada es algo de lo que no nos queda duda alguna; pero es importante, para nuestros lectores, que sepan que los dormidos sólo pueden manipular la letra muerta de dichos escritos; pero no tienen acceso posible a los metadatos de su contenido oculto; es decir, esotérico. Es por dicha causa que las escrituras inspiradas por Dios, a pesar de los posibles estragos realizados con mala fé, siempre mantienen, en su interior, su profundo y verdadero significado.
Por favor, para los gnósticos, la racionalidad y la lógica son fundamentales. El Mito es para la Religión una Verdad Doctrinal; pero para los Gnósticos y, por lo tanto, para los estudiantes rosacruces, son las vasijas y ánforas que contienen, a buen recaudo, la Gnosis, el Conocimiento Eterno de la Verdad.
Bien, sabemos que la Trinidad es algo fundamental, tanto a nivel humano como Divino y, por lo tanto, debemos de regirnos o ver las cosas mediante ésa lente clarificadora de la Trinidad. Os hemos volcado, al comienzo de ésta Reflexión, una serie de versículos que, esperamos, os puedan resultar inspiradores.
Podemos entresacar que Jesús, en tanto que trinitario, como todo en el Universo, posee un Cuerpo, un Alma y un Espíritu; podríamos decir que su Cuerpo anónimo es su vehículo mortal, su Alma estaría compuesta por una parte material y consustancial a su Cuerpo y otra inmaterial y consustancial a su Espíritu. Cuando Jesús, su Alma, es bautizado, aparece su Espíritu Santo, Cristo. Por lo tanto, en el Bautismo de Jesús, se representa a su Cuerpo y Alma material mediante el Personaje de Juan el Bautista, a su Alma doble, mortal e inmortal, como el propio Jesús y a su Yo superior como el Espíritu Santo representado mediante una blanca y luminosa paloma.
Después de su ministerio en la Tierra, durante la crucificción, que representa el momento previo a la transición entre la Muerte para el Mundo y la Vida para el Espíritu, se nos indica que Jesús; en tanto que Alma Inmortal, se encuentra crucificada junto a dos ladrones o malhechores. Estos otros crucificados, al borde de la Muerte, son el Cuerpo, el Ladrón que no puede arrepentirse porque está terriblemente apegado a la Tierra por sus moléculas, sin solución posible, a la materia y el conocido como el ladrón bueno, que reconoce su culpa y se arrepiente antes de ponerse en manos de Jesús; pues bien, el Ladrón bueno no es otra cosa que ésa Alma Personalidad Mortal que habiendo descubierto su función en el Drama de la Vida, se pone a disposición de Jesús, la parte del Alma Inmortal y que pertenece a Cristo, su verdadero Ser Espiritual.
Habiéndose traspasado toda la información experiencial del ladrón bueno, la Personalidad, a Jesús, la parte del Alma Inmortal, es que el Ser, Cristo, su Espíritu, está dispuesto a partir. Es entonces cuando Jesús le dice al ladrón bueno “Te aseguro que cuando yo parta estarás conmigo en el Paraíso”; es el hecho consumado de que tanto las experiencias de la Personalidad como su propia conciencia habrán sido rescatadas de la muerte.
Del mismo modo que, durante el Bautismo de Jesús, el Espíritu se posó sobre su cabeza creando un vínculo indestructible, ahora ése vínculo debe de ser cortado para que Cristo, su Espíritu, se eleve a su Hogar celeste, portando todas las experiencias y conciencia de sus vehículos inferiores. Es por ello que se indica la hora nona, novena, porque el nueve representa una totalidad consumada. Así es que Jesús, la parte del Alma que estaba unida a su Espíritu, tras vaciar totalmente su contenido en su Cristo inmortal, como el Ser Humano material que es exclama “Dios mío, Dios mío ¿Por qué me has abandonado?” Él, en tanto que Ser Humano, aunque haya sido portador de Cristo, no es capaz de comprender que aún muriendo para la materia, ha sido rescatado para el Mundo del Espíritu, junto a sus experiencias trasvasadas de su Alma Personalidad, el ladrón bueno.
En última instancia, se trata de hacer ver que lo material, incluso en el fin de sus días, no puede comprender el Misterio de su propia redención; pero, a fin de cuentas, en éste último proceso se produciría la transfiguración, donde Jesús y Cristo, perfectamente fusionados mantendrán en sí el legado experiencial y de conciencia de ése Ser Humano, el Ladrón, que aún después de morir fue salvado de su extinción; cosa que, por otro lado es imposible para el ladrón malo que representa al Cuerpo; en tanto que la corrupción no puede heredar en incorrupción y, por lo tanto, es la información, Experiencia y Conciencia, lo único que puede ser transfigurado.
Frater Aralba R+C

No hay comentarios:
Publicar un comentario