“Del Éter a la Materia oscura pasando por el Bosón de Higgs”
-¿Qué es la Energía oscura?-
Ante todo, somos conscientes de que lo que, a continuación sigue, pudieran parecer bellacadas de un charlatán sin formación académica; pero sentimos la necesidad de dejar por escrito éstas verdades que, sin dudarlo, algún día corroborara la Ciencia del futuro, aunque terminen, los científicos, denominándolo de algún otro modo para que no se parezca a aquello que antaño acusaron de herejía científica o ignorancia iletrada.
Ésta reflexión va dirigida, a parte de para los científicos del futuro, a nuestros actuales seguidores o, al menos, a aquellos que vienen siguiendo nuestro Trabajo con cierta asiduidad. Ésto lo advertimos, con antelación, porque es posible que algunos curiosos se acerquen por acá sin entender gran cosa de lo que digamos. Sin más preámbulos entramos en la materia que nos ocupa.
No hace falta, a estas alturas que expliquemos, en profundidad, los términos gnósticos: Pleroma, eones o Éter, pero recordaremos que el Pleroma es el Dios Único e Incognoscible, los eones son su particular manifestación en cada una de sus dimensiones existenciales o mundos paralelos, su rostro por decir así y que el Éter es su Substancia Divina, Infinita y Eterna; su Espíritu.
Teniendo claro estos tres elementos podemos continuar:
Los universos son el medio intermedio con el cual se, vamos a decir así, reproduce el Pleroma, mediante sus eones, para emanar nuevos eones; pero que siempre existieron como preexistencias eternas en la Memoria del Éter como Ideas primordiales; es decir, los eones no se crean sino que emanan del propio Pleroma, mediante uno de sus eones; pero que necesitan de un Universo material, a modo de huevo cósmico, para realizar un proceso de transmutación alquímica que provoque una metamorfosis, similar a la de algunos insectos.
Así las cosas tenemos que todo, tanto lo interno de nuestro Universo como el Cuerpo Divino del Uno están constituidos de Éter. Es importante que esto quede claro; pero también, que el Éter dentro de nuestro Universo vibra a una Frecuencia muy; pero que muy inferior, a la que se manifiesta libremente en el Pleroma.
El Universo, en suma es un Huevo Cósmico donde se producen innumerables transformaciones de todo tipo conducentes a provocar el nacimiento de un Eón preexistente. Éste Universo posee una membrana casi impenetrable que lo separa del resto de su Eón; es decir, del Pleroma. Esa membrana es la Esfera Reflectora de los Rosacruces y que nuestros científicos conocen como el Plano o Campo Cuántico, un Campo constituido por otros muchos campos como el Campo electromagnético o el propio Campo de Higgs que, mediante el Bosón de Higgs, da masa a todas y cada una de las partículas elementales que conforman nuestro Universo.
Pues bien, ese huevo Cósmico se injerta en el Eón Sophía tal y como conocen nuestros científicos actuales, mediante un estallido surgido de una singularidad compuesta de ideas primordiales y de una semilla, el propio Demiurgo, emanada del propio Pleroma mediante el Eón Sophía. Esa Semilla, por decir así, es la propia voluntad creadora del Eón donde se ubica nuestro Universo, Sophía. Otra cosa, antes de continuar y que debemos de hacer notar, es que la membrana del Huevo Cósmico, nuestro Universo, es extraordinariamente flexible, hasta el punto de poder estirarse, si fuese necesario, hasta el infinito.
El Campo Cuántico no es una membrana tri o tetra dimensional sino multidimensional; es decir, envuelve e interpenetra a todo lo que conforma el Espacio, en expansión, del Universo; pero impide que el Éter, dentro del Universo, pueda salir hacia el Pleroma; pero que, por el contrario, permite la entrada filtrada, en frecuencia, de Éter nuevo procedente del Eón que lo está gestando. Aquí tenemos que indicar que el Tiempo no es otra cosa que una consecuencia de la expansión del Universo que se provocó por el Big Bang y la posterior inflación cósmica.
Nuestros científicos hablan de una Energía oscura como la causante de la expansión acelerada de nuestro Universo; pero ¿Qué es esa dichosa Energía oscura que no son capaces de atrapar o demostrar?; pues no se trata de otra cosa que de una consecuencia de la absorción del vacío Cósmico Circundante; ese vacío no es, con exactitud, un vacío total sino un vacío de cualquier atisbo de materia. Ése aparente vacío atrae con una fuerza terrible, en todas direcciones, de la membrana Cuántica del Universo; pero entonces, dado que el Eón, que no es otra cosa que el Pleroma, es infinito, esa expansión podría durar por toda la Eternidad y, ahora sí, podemos afirmar que el Universo, sin ser propiamente infinito, es inabarcable o con tendencia al infinito, dado que siempre estará un paso por delante de cualquiera que quisiera explorar sus fronteras, en tanto que se encuentra en constante expansión a velocidades relativistas muy cercanas a la de la propia Luz.
Entonces, visto lo anterior, podríamos imaginar que el Universo se encuentra condenado a un viaje eterno hacia el infinito debido a ésa Energía Oscura o Fuerza del vacío de su entorno; en tanto que el conjunto de la materia visible del Universo, que provoca la Fuerza de Gravedad, debido a su masa, es muy inferior a la necesaria para provocar, primero, el freno de la expansión y posteriormente inducir el big crunch hacia su definitiva implosión y nacimiento del nuevo Eón, mediante una singularidad, en su nueva y propia dimensión.
Ahí es donde entra en juego la materia oscura que no se denomina así porque sea negra, dado que de ser así se descubriría por el enmascaramiento de las estrellas; sino porque posee masa y, por lo tanto gravedad, aunque no interactúa con las fuerzas electromagnéticas del Universo y, además, es Invisible; es decir, se denomina oscura porque no se puede observar mediante nuestros instrumentos, dado que no interacciona con el resto de la materia. Pues bien, la cantidad de éste tipo de materia en el Universo es del 27%, que es una barbaridad si consideramos que la materia convencional; es decir, detectable mediante instrumentación, es sólo de un 5%; el resto faltante, ése 68% es lo que se denomina como Energía oscura; es decir, la atracción externa de la Fuerza del vacío material del Pleroma; es decir, de Sophía.
Bien, ya tenemos unos cuantos datos:
1.- La Materia oscura posee un fuerte efecto gravitatorio y, por lo tanto posee “Masa” aunque es Invisible.
2.- El Campo de Higgs es la fuente del Bosón de Higgs y responsable de inducir la “Masa” en las partículas subatómicas que constituirán los átomos y moléculas de la Materia Ordinaria y, consecuentemente, también de la Materia Oscura.
Bajo éstas circunstancias podemos deducir que la Materia oscura no es otra cosa que el Éter, Espíritu del Universo, que aún no se ha transformado en Materia bariónica; es decir, ordinaria. También conocemos que el Campo de Higgs se encuentra, constantemente, incorporando masa a las nuevas partículas que van surgiendo del Vacío Cuántico; es decir, de la Esfera Reflectora o membrana multidimensional que separa al Universo del Pleroma. Por lo tanto, a partir de aquí, podemos deducir, que la Materia que actualmente existe dentro de nuestro Universo, también se encuentra en expansión o producción; es decir, ese 5% podrá aumentar; pero también lo hará ésa materia oscura, Éter de muy baja vibración, y que conocemos como Materia oscura.
Digamos que el Campo de Higgs no es otra cosa que una más de las capas que conforma la membrana del Campo cuántico que intermedia entre el Vacío Cuántico y nuestro Mundo de partículas, átomos y moléculas. Así, la Materia oscura, a pesar de poseer una importante masa del Universo, no podemos con nuestros actuales instrumentos detectarla, en tanto que no es otra cosa que Éter procedente del Pleroma; es decir, espíritu densificado con la masa del Bosón de Higgs; pero sin adquirir consistencia material que pudiera interferir con las otras fuerzas de la Naturaleza, como la electromagnética.
Así las cosas, llegará un momento en que el total de la materia, en producción, tanto bariónica como oscura, podrán contrarrestar la Fuerza del Vacío o Energía oscura, conduciendo al Universo a un frenado primero y contracción después que lo conduzca a su definitiva implosión en una singularidad, del mismo modo que, con anterioridad, surgiese el Universo de la explosión de una singularidad, para abandonar el seno del Pleroma mediante el Eón Sophía y convertirse él mismo, por méritos propios, en el treceavo Eón, el Cristo Cósmico, y del que todos nosotros, supuestamente, formaremos parte.
Cristo el treceavo Eón es el propio Pleroma que primero se transforma en la voluntad creadora del Demiurgo para pasar a convertirse en el Redentor de la Materia; es decir en el arquitecto de la metamorfosis Divina que le dará una nueva morada, su propia Dimensión (El nuevo Cielo y la nueva Tierra) a Él mismo y a todas sus criaturas, nosotros. Y esto es posible porque los eones son preexistentes, eternos e infinitos, no estando sujetos ni al Espacio ni al Tiempo; es decir, fue el propio Eón ya transfigurado del Demiurgo de nuestro futuro el que vino en nuestro pasado, en la forma del Mesías Redentor, para mostrarnos cuál sería el Camino que deberíamos de tomar para conseguir nuestra particular transfiguración y, con ello, la de la totalidad del Universo.
Frater Aralba R+C


