27 noviembre, 2025

Del Éter a la Materia oscura pasando por el Bosón de Higgs

 “Del Éter a la Materia oscura pasando por el Bosón de Higgs”


-¿Qué es la Energía oscura?- 

Ante todo, somos conscientes de que lo que, a continuación sigue, pudieran parecer bellacadas de un charlatán sin formación académica; pero sentimos la necesidad de dejar por escrito éstas verdades que, sin dudarlo, algún día corroborara la Ciencia del futuro, aunque terminen, los científicos, denominándolo de algún otro modo para que no se parezca a aquello que antaño acusaron de herejía científica o ignorancia iletrada.


Ésta reflexión va dirigida, a parte de para los científicos del futuro, a nuestros actuales seguidores o, al menos, a aquellos que vienen siguiendo nuestro Trabajo con cierta asiduidad. Ésto lo advertimos, con antelación, porque es posible que algunos curiosos se acerquen por acá sin entender gran cosa de lo que digamos. Sin más preámbulos entramos en la materia que nos ocupa.


No hace falta, a estas alturas que expliquemos, en profundidad, los términos gnósticos: Pleroma, eones o Éter, pero recordaremos que el Pleroma es el Dios Único e Incognoscible, los eones son su particular manifestación en cada una de sus dimensiones existenciales o mundos paralelos, su rostro por decir así y que el Éter es su Substancia Divina, Infinita y Eterna; su Espíritu.


Teniendo claro estos tres elementos podemos continuar:


Los universos son el medio intermedio con el cual se, vamos a decir así, reproduce el Pleroma, mediante sus eones, para emanar nuevos eones; pero que siempre existieron como preexistencias eternas en la Memoria del Éter como Ideas primordiales; es decir, los eones no se crean sino que emanan del propio Pleroma, mediante uno de sus eones; pero que necesitan de un Universo material, a modo de huevo cósmico, para realizar un proceso de transmutación alquímica que provoque una metamorfosis, similar a la de algunos insectos.


Así las cosas tenemos que todo, tanto lo interno de nuestro Universo como el Cuerpo Divino del Uno están constituidos de Éter. Es importante que esto quede claro; pero también, que el Éter dentro de nuestro Universo vibra a una Frecuencia muy; pero que muy inferior, a la que se manifiesta libremente en el Pleroma.


El Universo, en suma es un Huevo Cósmico donde se producen innumerables transformaciones de todo tipo conducentes a provocar el nacimiento de un Eón preexistente. Éste Universo posee una membrana casi impenetrable que lo separa del resto de su Eón; es decir, del Pleroma. Esa membrana es la Esfera Reflectora de los Rosacruces y que nuestros científicos conocen como el Plano o Campo Cuántico, un Campo constituido por otros muchos campos como el Campo electromagnético o el propio Campo de Higgs que, mediante el Bosón de Higgs, da masa a todas y cada una de las partículas elementales que conforman nuestro Universo.


Pues bien, ese huevo Cósmico se injerta en el Eón Sophía tal y como conocen nuestros científicos actuales, mediante un estallido surgido de una singularidad compuesta de ideas primordiales y de una semilla, el propio Demiurgo, emanada del propio Pleroma mediante el Eón Sophía. Esa Semilla, por decir así, es la propia voluntad creadora del Eón donde se ubica nuestro Universo, Sophía. Otra cosa, antes de continuar y que debemos de hacer notar, es que la membrana del Huevo Cósmico, nuestro Universo, es extraordinariamente flexible, hasta el punto de poder estirarse, si fuese necesario, hasta el infinito.


El Campo Cuántico no es una membrana tri o tetra dimensional sino multidimensional; es decir, envuelve e interpenetra a todo lo que conforma el Espacio, en expansión, del Universo; pero impide que el Éter, dentro del Universo, pueda salir hacia el Pleroma; pero que, por el contrario, permite la entrada filtrada, en frecuencia, de Éter nuevo procedente del Eón que lo está gestando. Aquí tenemos que indicar que el Tiempo no es otra cosa que una consecuencia de la expansión del Universo que se provocó por el Big Bang y la posterior inflación cósmica.


Nuestros científicos hablan de una Energía oscura como la causante de la expansión acelerada de nuestro Universo; pero ¿Qué es esa dichosa Energía oscura que no son capaces de atrapar o demostrar?; pues no se trata de otra cosa que de una consecuencia de la absorción del vacío Cósmico Circundante; ese vacío no es, con exactitud, un vacío total sino un vacío de cualquier atisbo de materia. Ése aparente vacío atrae con una fuerza terrible, en todas direcciones, de la membrana Cuántica del Universo; pero entonces, dado que el Eón, que no es otra cosa que el Pleroma, es infinito, esa expansión podría durar por toda la Eternidad y, ahora sí, podemos afirmar que el Universo, sin ser propiamente infinito, es inabarcable o con tendencia al infinito, dado que siempre estará un paso por delante de cualquiera que quisiera explorar sus fronteras, en tanto que se encuentra en constante expansión a velocidades relativistas muy cercanas a la de la propia Luz.


Entonces, visto lo anterior, podríamos imaginar que el Universo se encuentra condenado a un viaje eterno hacia el infinito debido a ésa Energía Oscura o Fuerza del vacío de su entorno; en tanto que el conjunto de la materia visible del Universo, que provoca la Fuerza de Gravedad, debido a su masa, es muy inferior a la necesaria para provocar, primero, el freno de la expansión y posteriormente inducir el big crunch hacia su definitiva implosión y nacimiento del nuevo Eón, mediante una singularidad, en su nueva y propia dimensión.


Ahí es donde entra en juego la materia oscura que no se denomina así porque sea negra, dado que de ser así se descubriría por el enmascaramiento de las estrellas; sino porque posee masa y, por lo tanto gravedad, aunque no interactúa con las fuerzas electromagnéticas del Universo y, además, es Invisible; es decir, se denomina oscura porque no se puede observar mediante nuestros instrumentos, dado que no interacciona con el resto de la materia. Pues bien, la cantidad de éste tipo de materia en el Universo es del 27%, que es una barbaridad si consideramos que la materia convencional; es decir, detectable mediante instrumentación, es sólo de un 5%; el resto faltante, ése 68% es lo que se denomina como Energía oscura; es decir, la atracción externa de la Fuerza del vacío material del Pleroma; es decir, de Sophía.


Bien, ya tenemos unos cuantos datos:


1.- La Materia oscura posee un fuerte efecto gravitatorio y, por lo tanto posee “Masa” aunque es Invisible.


2.- El Campo de Higgs es la fuente del Bosón de Higgs y responsable de inducir la “Masa” en las partículas subatómicas que constituirán los átomos y moléculas de la Materia Ordinaria y, consecuentemente, también de la Materia Oscura. 


Bajo éstas circunstancias podemos deducir que la Materia oscura no es otra cosa que el Éter, Espíritu del Universo, que aún no se ha transformado en Materia bariónica; es decir, ordinaria. También conocemos que el Campo de Higgs se encuentra, constantemente, incorporando masa a las nuevas partículas que van surgiendo del Vacío Cuántico; es decir, de la Esfera Reflectora o membrana multidimensional que separa al Universo del Pleroma. Por lo tanto, a partir de aquí, podemos deducir, que la Materia que actualmente existe dentro de nuestro Universo, también se encuentra en expansión o producción; es decir, ese 5% podrá aumentar; pero también lo hará ésa materia oscura, Éter de muy baja vibración, y que conocemos como Materia oscura.


Digamos que el Campo de Higgs no es otra cosa que una más de las capas que conforma la membrana del Campo cuántico que intermedia entre el Vacío Cuántico y nuestro Mundo de partículas, átomos y moléculas. Así, la Materia oscura, a pesar de poseer una importante masa del Universo, no podemos con nuestros actuales instrumentos detectarla, en tanto que no es otra cosa que Éter procedente del Pleroma; es decir, espíritu densificado con la masa del Bosón de Higgs; pero sin adquirir consistencia material que pudiera interferir con las otras fuerzas de la Naturaleza, como la electromagnética.


Así las cosas, llegará un momento en que el total de la materia, en producción, tanto bariónica como oscura, podrán contrarrestar la Fuerza del Vacío o Energía oscura, conduciendo al Universo a un frenado primero y contracción después que lo conduzca a su definitiva implosión en una singularidad, del mismo modo que, con anterioridad, surgiese el Universo de la explosión de una singularidad, para abandonar el seno del Pleroma mediante el Eón Sophía y convertirse él mismo, por méritos propios, en el treceavo Eón, el Cristo Cósmico, y del que todos nosotros, supuestamente, formaremos parte.


Cristo el treceavo Eón es el propio Pleroma que primero se transforma en la voluntad creadora del Demiurgo para pasar a convertirse en el Redentor de la Materia; es decir en el arquitecto de la metamorfosis Divina que le dará una nueva morada, su propia Dimensión (El nuevo Cielo y la nueva Tierra) a Él mismo y a todas sus criaturas, nosotros. Y esto es posible porque los eones son preexistentes, eternos e infinitos, no estando sujetos ni al Espacio ni al Tiempo; es decir, fue el propio Eón ya transfigurado del Demiurgo de nuestro futuro el que vino en nuestro pasado, en la forma del Mesías Redentor, para mostrarnos cuál sería el Camino que deberíamos de tomar para conseguir nuestra particular transfiguración y, con ello, la de la totalidad del Universo.


Frater Aralba R+C



21 noviembre, 2025

El Espiritismo

 “El Espiritismo”


-El Poder del autoengaño-

Desde aquí, nuestro fraternal cariño a las comunidades espíritas y, sobre todo, a sus miembros que siguen con profunda creencia y fervor las importantes enseñanzas de Allan Kardec. Hemos estado pensando mucho si publicar, o no, ésta reflexión, dado que no existe nada, más lejos de nuestro interés, que perturbar las fuertes creencias de nuestros hermanos y hermanas espíritas; pero, en honor a la Verdad, no nos ha quedado otra que emprender éste amargo viaje, esperando que su contenido sea tan claro que todos puedan entenderlo, a sabiendas de que en nuestras palabras no hay nada personal ni intención de agredir a nadie. 


Que los espíritus existen es una obviedad que sólo los ateos se atreven a negar. Todo es Espíritu, el Espíritu de Dios nos rodea y penetra hasta en lo más profundo. Todo está compuesto del Espíritu Santo, de su Éter y nosotros, como no puede ser de otro modo, también; pero el Espíritu que nos rodea, siendo del Creador, dimensionalmente, sin dejar de ser Uno, se encuentra fragmentado y viviendo, temporalmente, dichos fragmentos, en las estrellas de nuestro Universo que como venimos diciendo, son la manifestación física de las embajadas de los otros eones, a parte de Sophía que es nuestro propio Eón, del Pleroma, el Dios único, innombrable e Incognoscible.


Así, más que de Espíritus, cuando hablamos de personas, animales, plantas o cosas, estamos tratando no de sus espíritus sino de sus almas espirituales inmortales. Cuando alguien muere, su Alma, una parte, la mortal se queda pegada a su Cuerpo para ser reciclada en el Cuerpo de la Tierra, es decir muere; pero no sin antes haber traspasado información importante a la otra parte inmortal que volará, dependiendo de su situación, o a Shamballa si ésta Alma superó el proceso cristificador de la Transfiguración o será atraída por su Espíritu, en su Estrella, para configurar, a partir de su información acumulada, una nueva Alma Personalidad que deberá de renacer para intentar concluir el trabajo que su anterior Alma Personalidad no pudo terminar.


Así las cosas, no queda ninguna Alma Espiritual desencarnada errante en alguna de las múltiples dimensiones que pudiera ponerse en contacto con los mortales que vivimos en el Planeta; pero, entonces, si no se trata del Espíritu o Alma de los muertos quienes se ponen en contacto con los vivos ¿De qué se trata?: pues de una confusión y un autoengaño de nuestra múltiple Personalidad.


Sobre que nuestras personalidades están constituidas de incontables egos, como un bote lleno de canicas de colores, ya hemos hablado. También de que ésa coherencia inmutable de esos egos, constituidos en una aparentemente estable jerarquía, pueden fragmentarse, haciendo sufrir, a sus poseedores, una suerte de múltiples personalidades que, en el peor de los casos, lucharán entre sí por mantener u obtener el liderazgo de la Personalidad.


Lo que se manifiesta en las sesiones, legítimas, de los espíritas no son los espíritus de la gente que abandonó éste mundo, sino éstos egos rebeldes que intentan obtener su minuto protagónico y de gloria. Somos nosotros mismos, en nuestro fuero más Interno, quienes, de forma inconsciente, recreamos egregóricamente algo ya inexistente y, por lo tanto, no presente, el Alma o Espíritu de nuestros fallecidos. 


Se podría argüir que éso no es posible pues la información que nos ofrecen, en muchas ocasiones es novedosa y no conocida por gran parte de los asistentes y reunidos alrededor de la Mesa Espírita; pero la Verdad es que la explicación de ésto es muy sencilla: el acceso a los registros akashico de la Memoria de la Naturaleza y donde se encuentra, de forma íntegra, la información de todo lo acontecido en el mundo, también la memoria de nuestros seres fallecidos. Se trata de un acceso simple, sencillo e inconsciente, de una parte de nuestra Personalidad, a dichos archivos.


Bien, ya tenemos enumerados a los protagonistas de ésta farsa. Por un lado tenemos a gente mal instruida en las cosas del Espíritu; es decir, no iniciados, tenemos también una Memoria de la Naturaleza y a la que es muy fácil de acceder; aunque el común de los mortales no saben hacerlo, al menos de forma consciente y por otro lado tenemos a unos egos, componentes de la Personalidad, mortales por naturaleza y deseosos de alcanzar protagonismo o, al menos, su minuto de gloria y nos falta el Protagonista más importante de todos, el Médium o Canalizador portador de esos egos y capaz de canalizar un Egregor o mover objetos con la ayuda amplificadora de los asistentes.


Con ésto, en modo alguno, estamos diciendo que los médiums sean unos farsantes, en absoluto; sino que son capaces, mediante la fragmentación de sus egos, de canalizar entidades ficticias, cuya información procede de la Memoria de la Naturaleza, situada en el Plano Cuántico o Esfera Reflectora. Podría pensarse que un verdadero Clarividente consciente no es más que un Canalizador entrenado; pero ésto no es así, pues los clarividentes conocen el peligro de permitir que los egos que conforman su personalidad tomen el control aunque sea por unos pocos instantes.


Todos, en mayor o en menor grado, tenemos la capacidad de fragmentar algunos egos de nuestra personalidad; pero si insistimos en dicha práctica podemos caer en la esquizofrenia o en el síndrome de la múltiple personalidad. Lo que podría entenderse como traspasar los límites de la locura.


No, los espíritus que se manifiestan, en las sesiones espíritas, no son las almas de los fallecidos, ni ángeles, demonios, elementales de la Naturaleza o arcontes deseosos de nuestra perdición. Somos nosotros mismos que desconocemos el funcionamiento de nuestro propio Ser; es decir, que no nos conocemos y algunas de las ocultas capacidades se las atribuimos a seres que hemos inventado. Los demonios, los ángeles o arcontes, espíritus de la Naturaleza y, por supuesto, los supuestos espíritus de los muertos forman parte de la compleja estructura de nuestra propia Personalidad, que posee la capacidad de desdoblarse en sus egos así como de acceder, de forma inconsciente, a los registros de la memoria de la Naturaleza.


Los efectos de telequinesis o de materialización de ectoplasmas, no es más que parte de esas capacidades ocultas mencionadas y amplificadas con la connivencia inconsciente de los asistentes.


En el Tema de los muchos fraudes en torno al espiritismo no entraremos; en tanto que grandes ilusionistas, como Houdini, ya se ocuparon en su día de desenmascararlos. Aquí sólo hemos tratado del autoengaño inconsciente que suponen tanto el Espiritismo bien intencionado como los canalizadores que dicen hablar de parte de entidades multidimensionales o desencarnadas. Ellos no lo saben; pero esas entidades y esos muertos no existen, son ellos mismos creyéndose un autoengaño muy elaborado. 


Otro peligro muy real de las sesiones espiritistas es que son como miel atrayente para los arcontes, quienes arribarán a dichas sesiones para alimentarse de las poderosas emisiones emocionales derrochadas por los asistentes.


Frater Aralba R+C

Recuperando el aliento terminal del Ser Amado

 “Recuperando el aliento terminal del Ser Amado”


-No, no estamos tratando de un episodio de terror gótico y macabro-

Lo que a continuación sigue pudiera parecer el fruto de una mente calenturienta; pero lo cierto es que bien podría ser una fuente de salvación, tanto para los seres humanos, como un avance en la eclosión del Huevo Cósmico del que surja nuestro Cristo Cósmico, el próximo Eón del Pleroma, el Uno.


En Verdad no sabemos si, a parte de nosotros, en nuestra Obra Iniciática “Kaos Quántico”, ésto se ha tratado, con anterioridad, por profetas e iniciados aunque creemos que no; en tanto que no hemos encontrado referencias en las redesni en algún otro lugar.


Cada Estrella del Firmamento no es sólo la embajada, en nuestro Universo, de un Eón del Pleroma; sino que también es el Espíritu Celestial, morada de dos almas entrelazadas y que, vulgarmente, conocemos como almas gemelas. Dos almas gemelas forman dos partes de una sóla Alma, fragmentada, pertenecientes a un único Espíritu, Él mismo, fragmento espiritual del propio Creador y cuya morada temporal se encuentra en una Estrella determinada, a modo de un “auxiliado exiliado” en una Embajada de un País ajeno. De hecho, toda Alma que nace posee otra Alma, ya esté nacida o esperando en su Estrella.


Las almas gemelas pueden estar separadas por grandes distancias tanto en tiempo como en espacio; pero también pueden estar tan cerca como dos hermanos de sangre o compañeros de trabajo. Dos almas gemelas se reconocerán, entre sí, en el mismo instante en que se vean, no como una certeza mental, sino como un sentimiento emocional inalienable y sin fisuras. Todas las almas, por parejas, poseen una Estrella, en la que se encuentra su Espíritu, esperándolas en el Firmamento.


A día de hoy poseemos la absoluta certeza de que dos de esas almas gemelas de un mismo Espíritu jamás se han encontrado, pues de hacerlo, el Mundo ya habría colapsado y el nuevo Eón, Cristo, ya habría nacido y ésto, lamentablemente, aún no ha sucedido.


La forma en que las almas pueden preservarse para que no se extravíen y se alejen más de sus almas gemelas es mediante el traspaso de su aliento vital a otras almas cercanas. Así, cualquier moribundo, en su agonía final, debería de traspasar mediante un beso ritual, su Alma, a otra Alma, con el fin de mantenerse cerca de su última morada, y así facilitar su necesario reencuentro con su verdadera y única Alma gemela. 


La mayoría de la gente piensa que ésto de las almas gemelas son cuentos chinos; pero se trata de una gran verdad que se ha venido manteniendo en secreto desde el mismo instante de la Creación. Sí, porque el Hombre; es decir, el Ser Humano fue creado Varón y Hembra, Adán y Eva; es decir, como uno en dos, las primeras almas gemelas que, por medio de la procreación, el verdadero Pecado Original, se ha ido fragmentando más y más hasta el día de hoy.


Ese aliento recuperado del ya fallecido debería de compartirse, de boca en boca, con la mayor parte de gente posible, con el fin de que, ahora, ésa Alma errante pueda encontrar a su otra parte que está esperándola. Cómo podéis comprender se trata de un verdadero y sagrado Sacramento. Un Sacramento que, por motivos obvios, jamás fue instituido y que por otros muy diversos motivos sería de muy dificultosa implantación; pero lo cierto es que el día que ése beso perdido, que contiene la Esencia de un Alma cuyo cuerpo ha partido, encuentre a su contraparte, ése día Dios habrá nacido y éste Mundo temporal de sufrimiento, simultáneamente, habrá acabado para siempre.


No existen sólo dos almas gemelas sino cientos de miles de miles de millones que están esperando reencontrarse con sus partes cercenadas, unas encarnadas y otras, pacientemente, en sus estrellas. Así de fácil sería que esas dos partes de un mismo Espíritu fragmentado pudieran reencontrarse y al fin ser el Universo restaurado en su condición glorificada como un nuevo Eón; pero ésto ¿Cómo funciona?:


Imaginaos a una de éstas almas errantes pasando de persona en persona mediante un último beso “alitoso” en la boca. Si ésa alma, por azar, llega a su Destino; es decir, a su Alma Gemela, se unificará en un único Ser que cuando fallezca retornará, como todas las almas lo hacen, a su Estrella y donde mora su Espíritu, recuerden, la Embajada de otro Eón en nuestro Universo y ése fragmento de Espíritu del Demiurgo despertará al contener a sus dos almas anteriormente separadas.


Una vez que un sólo fragmento del Espíritu del Demiurgo despierte, es suficiente para que dicho fragmento, en una reacción en cadena, despierte al resto de los fragmentos que moran en todas y cada una de las embajadas estelares de nuestro Universo. Entonces, cada fragmento despertado, atraerá como por un potente imán a sus almas gemelas, allá donde pudieran encontrarse, ya fuese en los confines del Espacio-Tiempo.


En una fracción de segundo, cada Estrella habitada con sus dos almas gemelas, será atraída por el resto de estrellas conformando un astro de una creciente gravedad que atraerá al resto de astros que conforman nuestro Universo, provocando su colapso gravitatorio en una única Singularidad y el nacimiento, en una nueva Dimensión separada, del Cristo Cósmico, el nuevo Eón.


Mientras no se instaure, de forma natural, éste Sagrado Sacramento del “Último Aliento”, habrá que esperar nuevos cientos de miles de millones de años para que el azar pueda hacer que dos almas gemelas pudieran encontrarse en un mismo Lugar del Tiempo y del Espacio dentro de nuestro Universo.


Evidentemente habría que luchar, desde ahora mismo, contra los prejuicios que tenemos todos hacia la Muerte y no verla como el fruto de una enfermedad y haciendo natural y habitual que el último aliento de nuestros seres queridos no se pierda en la soledad de una cama sino que se traslade a una Persona amada y que, tras el óbito, ese último aliento pueda ser compartido entre todos los presentes. También habría que darle un sentido más espiritual a los besos en la boca y que, paulatinamente, fueran sustituyendo a los amistosos besos en las mejillas.  


Sólo de éste modo podríamos facilitar el encuentro de dos almas gemelas y que serían las que produjeran, tras el regreso a su Estrella, el retorno de nuestro amado Redentor, Cristo Jesús, el Mesías Salvador, nuestro Dios y Señor.


Y bueno, como efecto colateral, ya sabéis donde van las almas de los muertos, a las estrellas, donde se encuentran exiliados sus espíritus, fragmentos del Creador. Cada vez que nace una Estrella es porque una doble Alma ha entrado en sus cuerpos y, en ése mismo instante, un nuevo Eón pone su Embajada Estelar a disposición del nuevo Fragmento del Demiurgo y de sus almas perdidas, en la que pacientemente, Éste, esperará el retorno de sus partes segmentadas y que se encuentran, perdidas, en lugares recónditos del extenso Universo.


Frater Aralba R+C