13 septiembre, 2026

A Dios no hay que creerlo, sino sentirlo

 “A Dios no hay que creerlo, hay que sentirlo”


-Lo que supone tener un concepto erróneo de Dios-


La Palabra Dios se encuentra tan prostituida y mal utilizada que se encuentra desacreditada. Y ése descrédito lo utilizan los seguidores de la Religión del “No Dios”; es decir, los ateos para atacar a los creyentes de las religiones; pero también ataca a aquellos que no necesitan creer en Dios, porque son conocedores de su existencia y no pertenecen a alguna religión creada por hombres.


La Palabra Dios está tan manida y maltratada que hasta los ateos la usan como bandera en su propio nombre: “A-Teo”. (Teo Dios), y que vendría a ser algo así como “Sin Dios o No Dios”


Vamos a poner las cosas claras, la Palabra Dios, como todas las palabras, es una invención Humana y se ha utilizado de muy diversos modos. Dios puede significar el Dios único y creador del Universo, el Dios, uno de ellos, que creó el Sistema Solar, alguno de los dioses de los panteones paganos y hasta el Dios, supuestamente todo poderosos y omnisciente que es un impostor del Demiurgo Creador del Universo y se erige como Dios de los ejércitos. Claro, en ése sentido, de toda esa caterva de entidades, Dios no existe o se está utilizando la Palabra Dios de forma completamente indebida; ahora bien, ¿Qué significado semántico posee la Palabra Dios?: “Ser Supremo, Omnipotente y Personal que es considerado Creador, Conservador y Rector del universo”; pero, ¿Ése Dios existe?, o es simplemente alguno de los atributos de algo mucho más grande y al que los hombres no hemos sabido ponerle nombre?


Los Cristianos modernos, a ése “vamos a llamarlo Dios”, se lo conoce como Dios Padre, la primera Persona de la Trinidad, no confundir con Jehová, el Dios de los judíos. A ésa misma Entidad los gnósticos no la denominaban Dios sino el Pleroma; de otro modo, la Plenitud, la Totalidad y, ahora, todo ésto va tomando una forma diferente, en tanto que para los gnósticos, el único Dios es la Plenitud del Pleroma y el Pleroma lo es Todo; es decir, todo lo que hay y sucede no puede ser en otro lugar que el Pleroma, en tanto que el afuera del Pleroma no tiene sentido; es decir, no existe.


Ahora bien, para entendernos, los humanos hemos matizado ciertas características y cualidades del Pleroma con la intención de no volvernos locos; en tanto que, intentar comprender el Pleroma es algo imposible por inabarcable. Así, el Dios Padre de los cristianos modernos o el Pleroma de los gnósticos, es exactamente lo mismo, por decir así, lo dividieron en tres de sus cualidades principales, de infinitas que tiene, “el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo”; esas cualidades divinas, que ahora veremos, la Iglesia Cristiana Moderna transformó en tres personas diferenciadas y elevando éste hecho a Dogma de Fe, convirtiendo el Dios único; es decir, monoteísta, el Padre-Madre-Hijo de todo, en una suerte de encubierto triunvirato politeísta.


El Pleroma de los Gnósticos, el verdadero Dios monoteísta de los primitivos cristianos, para su mejor comprensión, se dividió en sus tres principales atributos: El Padre o la Fuente de Todo lo existente y por existir, El Espíritu Santo, la Espíritu Santo o Madre de los Rosacruces que, por decir así, sería el espacio y la Esencia de Dios que contiene las creaciones o universos del Multiverso; a ésta faceta de Dios, Espinoza la llamaría como Madre Naturaleza, y el Hijo que es el atributo de Dios como Creador y, ojo, como Creación; es decir, el Hijo, también conocido como El Verbo, La Palabra, El Cristo o El Demiurgo es la parte de Dios encargada de realizar la Creación; pero dado que la Creación no puede surgir de la Nada, en tanto que la nada es una entelequia, quien le proporciona el Alma, a la Creación, es el propio Hijo, el propio Creador.


Así, se puede entender la Figura del Dios Único y Trino. Único porque sólo existe un único Dios y Trino, no porque sean personas diferenciadas, sino porque, para su comprensión, se divide en tres facetas o características diferentes: Dios Padre es la Fuente de donde todo procede; es decir las infinitas ideas, Dios Madre o Espíritu Santo constituye la Esencia del Padre; es decir, el Éter, el Seno de Dios donde esas mismas ideas pueden construirse como formas y también es el lugar o Seno necesarios donde la Forma el Espacio y el Tiempo, puedan constituir el Teatro de la Vida, mientras que el Hijo, el Verbo o Cristo es la Voluntad creadora, el Creador propiamente dicho, que toma de las propias ideas del Padre para en el Éter de la Madre (Espíritu Santo), darles forma y presencia con su propio Espíritu (el Cristo), siendo así el Hijo de Dios tanto el Creador necesario; es decir, la propia Voluntad del Pleroma, el Padre, como el Espíritu que proporciona un Alma a su propia Creación. Así, el Hijo es la forma de ver a Dios viviendo, mediante el Espíritu, en su propia Creación y ése es todo el misterio del Dios trinitario de los cristianos modernos visto desde el punto de vista de los primitivos cristianos gnósticos; en definitiva, vivimos en Dios Padre mediante su Esencia, la Madre, y Dios vive en nosotros mediante Cristo, el Hijo; de ahí que todo lleve, en su interior, la chispa de Espíritu de Cristo, desde el mismo instante de la Creación.


El problema y el error viene de intentar antropomorfizar a Dios, en tanto que en el Génesis se habla de que Dios creó al Hombre a su imagen y semejanza; eso ha dado a entender que Dios posee una forma antropomorfa; pero infinitamente más grande; de ahí lo de semejante; pero la Verdad es mucho más profunda, en tanto que el Hombre es a imagen de Dios pues procede de las ideas eternas de su Pensamiento Divino y es semejante pues posee el Alma Crística del Hijo; es decir, forma parte intrínseca, aunque sea en forma experimental, del mismo Dios mediante la faceta del Hijo, la Voluntad creadora del Pleroma, el Dios Padre.


Para que nuestros amables lectores entiendan mejor y no se pierdan en los conceptos, podemos resumir todo lo anterior en lo siguiente:


Dios Padre, el Pleroma viene a ser una suerte Conjunto, fuente de las ideas eternas, Absoluto Eterno e Inmortal; Omnisciente por su propia Esencia de ser Único. Dios Espíritu Santo, la Madre Gaia o la Naturaleza, es la Esencia de la que está constituido el propio Pleroma; es decir, el Éter del que todo, tanto el Pleroma como las creaciones, en diversos niveles vibratorios, están constituidas. Dios Hijo es tanto el germen de la Creación como la Voluntad Creadora que toma las ideas eternas del Pleroma y usando el Éter de la Madre, la propia Esencia del Pleroma, para, moldeando vibraciones diferenciadas, dar forma a la ideas y concederles un espacio tiempo donde poder manifestarse; pero además, es el propio Espíritu del Hijo, la Voluntad del Pleroma, la que fundiéndose en la propia Creación proporciona a ésta un Alma, ésta necesaria para que las eternas ideas inertes pudieran cobrar Vida.


Y así, el Concepto de Dios toma otro cariz, uno que ningún Ateo podría combatir; en tanto que la propia naturaleza y nuestra propia existencia es la prueba palpable de la existencia de un Dios que, aún siendo invisible e incomprensible en su totalidad; sin embargo, podemos entender mediante sus actos, sus obras, nosotros.


Para finalizar diremos que el error del materialismo que constituye la Esencia del ateísmo es considerar que el Espíritu; es decir, la Mente es un subproducto de la Materia cuando es justo al contrario, del Espíritu, la Mente, la Energía surge lo material.


Frater Aralba R+C

Hermano Lego de la Fraternidad Rosacruz



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