“Existe una quinta columna de no humanos entre nosotros”
-Y los propios infiltrados no lo saben-
“Por regla general, nuestras reflexiones vienen ocasionadas por una idea que da origen a un título que luego es completado, mediante canalización, por lo contenido en la Memoria de la Naturaleza y en éste caso ha ocurrido del mismo modo; pero, en éste caso, parece que Aralba se lo está pensando más de la cuenta y eso nos preocupa porque no es lo habitual.”
(Antonio Ruiz)
En algunos seres humanos viven dos personas diferentes, una que es de éste mundo, el anfitrión, y otra que no pertenece aquí, el huésped; pero que acompaña, en su andadura, a la personalidad anfitriona. Teníamos alguna dificultad en intentar explicar ésta cuestión, pues dentro de la Ciencia ficción se ha intentado explicar éste asunto, de diferentes formas, con mayor o menor fortuna y lo que no queremos es que tales visiones puedan perturbar y confundir a nuestros amados lectores.
La idea principal, que nadie se nos asuste, es que entre los humanos existen dos grupos diferenciados, los naturales y corpóreos de aquí y los incorpóreos que no son de aquí; pero que necesitan a entidades corporales de aquí para poder, en parte, manifestarse. Los primeros nacen como seres humanos y después mueren como seres humanos y aquí paz y después gloria. Los segundos llevan dos vidas paralelas, una suerte de Clark Kent y Superman, pues son dos entidades diferentes conviviendo en un único vehículo corporal; el Humano natural nace y muere sin más, el segundo se une al primero en el nacimiento y se separa de él cuando expira y, a continuación, sigue con su existencia inmaterial hasta que contacta con un nuevo y adecuado anfitrión o parte para una Estación de Tránsito, Shamballa, a la espera de nuevos trabajos y aventuras, aquí o en otros lugares.
Éstas entidades inmortales que viajan junto a nosotros como pasajeros de algunos especímenes humanos, intentan entenderlos acumulando sus experiencias y proceden de otro Mundo diferente a la Tierra. No estamos hablando de seres
extraterrestres aunque podríamos denominarlos así, sino seres dimensionales que necesitan interactuar con personalidades humanas para poder manifestarse.
La Especie Humana es una especie animal más y que se diferencia muy poco del resto de animales terrestres; pero ésa componente interdimensional de algunos, unos pocos de sus miembros, hace que parezca una especie superior; pero lo cierto es que si mañana, por ejemplo, éstas entidades extraterrestres decidieran abandonarnos, la Humanidad, falta de inventiva e imaginación, volvería a la edad de piedra a compartir su nicho ecológico con los otros simios, como chimpancés, bonobos, gorilas y orangutanes.
Somos conscientes de lo duro que es comentar éste asunto; pero lo cierto es que la Humanidad, en tanto que especie animal, no tiene mejor futuro que el oso o el lobo. Si somos lo que somos y hemos llegado hasta donde lo hemos hecho, ha sido gracias a nuestros hermanos mayores invisibles y gracias a los cuales, mediante su intervención y manipulación de algunos elementos de nuestra Especie, hemos conseguido dominar el fuego, inventar la rueda y toda la evolución tecnológica hasta las computadoras, los aeroplanos y vehículos espaciales. Lamento decir que sin tal intervención, nuestra Especie seguiría cazando en las estepas africanas con lanzas con puntas de silex.
Ésa Entidad Extraterrestre se denomina Espíritu y pertenece a otro Mundo, su Mundo original, el Pleroma o Mundo de las Ideas y donde todo existe como una única unidad Divina. Ese Todo, mediante una metodología hartamente explicada en éstas páginas, construyó los diferentes universos para generar cuerpos cósmicos para sus unidades diferenciadas, los eones. Los eones, por decir así, son las manifestaciones de las potencias del Pleroma, en cierto modo su individuación.
El Espíritu es la Información Divina que dirige el Proceso hasta su definitiva manifestación y que se producirá cuando el Universo implosione en un Big Crunch. Ése Espíritu, lamentablemente, no está incorporado a todos los seres humanos sino sólo a unos pocos, muy pocos; de hecho. Si como hipotéticamente planteamos, estos espíritus nos abandonaran, en menos de una generación la Humanidad, como Especie, se habría destruido y sus pocos sobrevivientes se incorporarían a la ecología natural del Planeta.
Por lo tanto, no es necesario buscar seres extraterrestres fuera de nuestro Planeta. Llevan con nosotros desde el principio y es muy probable que algún vecino, compañero de trabajo o familiar tuyo sea el recipiente necesario para su manifestación; pero tú no puedes verlo porque es invisible y sólo ves a tu vecino, compañero o familiar; pero éste vecino, compañero o familiar, muy probablemente, esconda de tí y del resto de la Humanidad a una Entidad que no es de éste Mundo.
Y lo que te va a romper el coco, déjame que te diga, es que tú que nos estás leyendo bien podrías ser uno de los portadores de ése Espíritu Extraterrestre; pero ¿Cómo puedes saberlo?, fácil, si en tu vida desde siempre has sentido una suerte de lucha interna entre dos personas diferenciadas. Si has sentido y sientes esa lucha interna entre las dos naturalezas, tú eres un portador de la Chispa Divina, esa Entidad Interdimensional a la que nos referimos. Si, por el contrario, jamás has sentido dicha sensación, lo más probable es que no seas otra cosa que un simple homo sapiens y ya.
Y ahora te traigo una magnífica noticia, porque si eres un Ser compuesto, es muy probable que puedas convertirte, al final de tu vida, en un Ser Divino, en un auténtico Hijo de Dios. Verás, si dejas de luchar, en tanto que Personalidad, con esa otra Entidad que suele llevarte la contraria, unos la llaman el Ángel Guardián, otros el Ser Interno y algunos el Cristo, y te entregas a él con Fe; es decir, confianza, es posible que la Entidad asimile completamente tu alma animal y puedas sobrevivir a la Eternidad mediante el Proceso transfigurístico, tanto en consciencia como en tus propios recuerdos; pero éso, recuerda, depende de tí.
Tú, yo, todos somos dueños de nuestras decisiones y lo que sea de nosotros habrá dependido enteramente de tí y de mí, de todos. Los extraterrestres existen y siempre estuvieron con nosotros, nunca nos abandonaron aunque sigamos buscándolos allende las estrellas.
Quizá, tengas contigo un elemento infiltrado del Mundo de los dioses.
Frater Aralba R+C; Hermano Lego de la Fraternidad de la Rosacruz
