“¿Existe una Tradición Cristiana legítima e ininterrumpida?”
-Los verdaderos cristianos aún persisten-
Algunos opinan que el Cristianismo comenzó con Constantino; pero éso es falso. Con Constantino lo que comenzó fue la Iglesia Cristiana del Imperio Romano y que, poco después, se dividiría entre la Oriental Iglesia Cristiana Católica Ortodoxa de Bizancio y la Occidental Iglesia Cristiana Católica Apostólica Romana; pero el Cristianismo nació mucho antes y tampoco lo inventó un Rabino Judío conocido como Jesús de Nazaret, sino un Discípulo que no lo había conocido en Vida.
En realidad, si hubo una Persona implicada en la creación del Cristianismo como una Religión apartada del judaísmo, ese fue Saulo de Tarso, más conocido como el Apóstol Pablo, por cierto, un Apóstol que, como acabamos de mencionar, jamás llegó a conocer a Jesús antes de que fuese ejecutado por Roma, de las manos del Gobernador en Palestina Poncio Pilatos. Son muchos los que discrepan de ésta idea; pero también son muchos aquellos que amparan ésta Teoría: “El Cristianismo apostólico pre-patrístico fue construido por Saulo de Tarso, tomando la figura del Revolucionario religioso judío, Jesús de Nazaret y transformándolo en el Cristo Cósmico Redentor de la Humanidad”
En éste sentido, Pablo era un Gnóstico más entre tantas variantes gnósticas que habían surgido alrededor de la figura de Jesús de Nazaret de la mano de sus seguidores y discípulos; pero fue el Cristianismo Gnóstico de Pablo el que ganaría la batalla patrística y que fuese acogido por el Emperador Romano “Constantino el Grande”, con el fin de ofrecer al Imperio una única y sólida Religión monoteísta, que todo Ciudadano Romano debería de aceptar. Así fue como nació lo que, hoy, todo el Mundo denomina como Cristianismo; pero que, tras la división del Imperio Romano como consecuencia de la invasión de los Bárbaros, primero y de los intentos de Reforma protestantes, mucho después, se atomizó en una infinidad de sectas, de las que muchas de ellas han llegado hasta nuestros días y otras desaparecieron en el Camino.
Por lo tanto, hablar de una legítima transmisión de Linaje apostólico, nos resulta inasumible si tenemos en consideración la totalidad de los grupos gnósticos cristianos que proliferaron durante los primeros cuatro siglos después de la muerte de Jesús de Nazaret. Todas las sectas procedentes de la Iglesia Patrística de Constantino padecen de algunos errores que se han ido transmitiendo por generaciones, desde la primitiva Iglesia de Roma que surgió tras el Concilio de Nicea, hasta la última Secta separada de alguna denominación Protestante; es decir, no se salva ninguna, ni la Ortodoxa Oriental, ni la Católica Romana, las corrientes Luterana o presbiterianas y episcopales, ni las calvinista evangélicas y bautistas o pentecostales; mucho menos los menonitas, las adventistas del Séptimo Díaz, los Testigos de Jehová o la Iglesia de los Santos de los Últimos Días o Iglesia del Mormón.
Fue en plena Reforma Protestantes cuando, dentro de la propia Iglesia Luterana alemana, un Pastor Johannes Valentinus Andreae, entendió que la Reforma de Martín Lutero, íntimo amigo de su abuelo, no había sido una Reforma completa; es decir, que según Él, la Reforma Universal del Mundo sólo se encontraba como una semilla apenas germinada dentro del Movimiento Protestante. Sí, porque la Reforma había heredado cosas buenas, como el Nuevo Testamento de la Biblia Cristiana; pero también había heredado muchas doctrinas y dogmas que debían de ser aceptados por mera fe. El tiempo terminará dando la razón a Valentín Andreae, Autor de las Bodas Químicas de Christian Rosentkreutz, gran pedagogo que inspiró a su Discípulo John Amos Comenius y Alma Mater del Movimiento Reformista de la Fraternidad de los Rosacruces y de su Colegio Invisible de la Rosacruz.
Ciertamente, Martín Lutero, como miembro de la Orden de San Agustín había tenido acceso a más libros antiguos que muchos miembros de otras órdenes eclesiásticas y monacales; pero los verdaderos libros de los cristianos primitivos, los gnósticos, jamás estuvieron a su alcance, ni por lo tanto de sus sucesores evangélicos, como Valentín Andreae. Esto suponía que la Reforma Protestante debería de quedar en “standby” durante siglos hasta que fueron apareciendo los libros gnósticos de Valentín, como la Pistis Sophía de bibliotecas polvorientas y, en el año 1947 apareciese la oculta biblioteca gnóstica de Nag Hammadi oculta en una ánfora de barro cocido enterrada en el desierto.
Hoy, el Colegio Invisible de la Rosacruz, heredero legítimo del Templo del Santo Espíritu de la Fraternidad Rosacruz de Valentín Andreae, sí posee acceso a una amplia Biblioteca de los primitivos cristianos gnósticos y, por lo tanto, se encuentra en condiciones de proseguir con esa Reforma inconclusa, del Cristianismo, que iniciaran Martín Lutero y Calvino y que profetizaran los componentes del Centro Cristiano de Tubinga y algunos de cuyos miembros más notables fueron Christopher Besold, Tobías Hesse y el propio Valentín Andreae.
Sí, porque nuestra filiación y Linaje no es de carne y sangre sino de Espíritu y Verdad; por lo tanto, el Colegio Invisible de la Rosacruz no obtiene su legitimidad por algún tipo de inexistente Linaje apostólico ininterrumpido y que se remontara hasta los primeros padres de la Iglesia que se reunieron en Nicea para dar forma a algo que, nunca estuvo en la Mente de Jesús de Nazaret, la creación de la Religión Cristiana, sino por el Espíritu de la Luz, la Verdad y el Amor que nos ha concedido, como hiciera con el propio Saulo de Tarso, el mismísimo Señor Jesucristo. Y es en esa única autoridad, en sus evangelios, tanto canónicos como deutero-canónicos y apócrifos, en la que afianzamos nuestra Fé, libre de condicionamientos políticos o de poder religioso. Porque Jesús-Cristo como hijo del Padre, el Pleroma, nos convirtió a quienes creemos en Él, en sus legítimos hermanos y, por lo tanto, también nos hizo hijos legítimos de Dios, en tanto que poseedores de la Esencia de Cristo en la forma ígnea del Espíritu Santo que mora asentado en el Trono de la Mente.
Frater Aralba R+C
Hermano Lego de la Fraternidad de la Rosacruz y actual Director del “Colegio Invisible de la Rosacruz”

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