27 mayo, 2026

Los peligros del hipnotismo

 “Los peligros del hipnotismo”


-Hipnotizador VS Hipnoterapeuta-

Los peligros de la hipnosis convencional, tanto para el hipnotista como para el sujeto hipnotizado, proceden, básicamente, de una actitud de superioridad y dominio de parte del hipnotizador y otra de sumisión consciente de parte del hipnotizador; es decir, se trata de una experiencia perjudicial para ambos sujetos; en tanto que, por un lado, se produce, aunque fuese de forma inconsciente, un abuso de la personalidad en el caso del hipnotizador y una anulación de la personalidad por parte del hipnotizador. En el fondo se trata de una práctica ignorante en la que los yoes de los sujetos implicados juguetean a un complicado y peligroso juego de dominio y sumisión; pero, entonces, la hipnosis ¿es mala per sé?, no, claro que no.


La Hipnosis terapéutica es un proceso que ha ido evolucionando y mejorando, con el tiempo, desde que Mesmer descubriese lo que denominara como magnetismo animal. En la moderna terapia de hipnosis ericksoniana, de Milton H. Erickson, no se produce ese hipnotismo tradicional y donde el hipnotista induce a un trance hipnótico al sujeto pasivo para que abandone su conciencia con el fin de que su subconsciente asuma las directrices inducidas por el hipnotizador.


En el caso de la moderna terapia hipnótica, el hipnoterapeuta, ya no más hipnotizador, cumple la función de mero orientador para que sea el propio paciente, de forma consciente, quien produzca en sí mismo una suerte de autosugestión que lo ponga en contacto con su conciencia superior o supra consciencia, lo que los rosacruces denominan como Yo Superior, Cristo o Maestro Interno. De éste modo, no existe entre el Hipnoterapeuta y su Paciente, ese juego de dominio y sumisión consentidos de parte de los yo inferiores o personalidades de los sujetos participantes en el proceso de la hipnosis.


En nuestro caso, el Hipnoterapeuta es un Profesional cualificado de la Salud mental, un psicólogo, capacitado para orientar a sus pacientes con el fin de que, por ellos mismos, mediante autosugestión, nada de sugestión externa inducida mediante trance hipnótico, pueda solventar diferentes problemas, desde adicciones hasta conductuales. Así, el propio paciente, orientado por su terapeuta, se convierte en el propio sanador; es decir, el Hipnoterapeuta es imprescindible, siempre, en los casos en los que los pacientes desconozcan; es decir, sean ignorantes, de los procesos hipnóticos.


Por lo tanto, no hay que satanizar, de forma supersticiosa, lo referente a la hipnosis; sino que hay que señalar que la hipnosis como se venía practicando de forma tradicional es un método erróneo y peligroso; pero bien utilizada, como se realiza en la actualidad, por los psicólogos hipnoterapeutas, no sólo es beneficioso, porque existe de parte del Terapeuta y del Paciente un profundo proceso didáctico, donde el hipnoterapeuta se convierte en una suerte de tutor que orienta, aconseja y enseña, a su paciente, cómo proceder por sí mismo a entrar en trance y provocar, mediante autosugestión, el contacto con su verdadera Conciencia o Conciencia Superior, Supra consciencia.


De éste modo, el propio paciente se transforma en un experto auto hipnotizador, con la capacidad de, conscientemente, entrar en contacto con su Maestro Interior; el único que, de forma invariable, posee la capacidad de proporcionar las terapias individuales convenientes y necesarias.


El terrible peligro del hipnotismo tradicional, mostrado en ferias y circos por expertos ilusionistas del mentalismo, procede de la interferencia ignorante, entre personalidades o yoes inferiores, en ése juego consentido que hemos denominado como “Dominio/Sumisión”


En la actual Hipnoterapia, por el contrario, el hipnoterapeuta ya no es un hipnotizador, al modo tradicional, sino que se ha transformado en una suerte de coach y orientador didáctico; en suma un enseñante de una práctica, la autohipnosis, que proporciona grandes beneficios terapéuticos, a corto plazo, a la hora de abandonar vicios, adicciones y prácticas perjudiciales que, de otro modo, llevaría años poder erradicar.


Somos conscientes de que, en su día, hermanos legos de la Rosacruz, como Rudolph Steiner y Max Heindel, predicaron en contra del hipnotismo por los perjuicios ya mencionados; en tanto que las personalidades se enquistan en su arrogancia o dejación de funciones, mientras que, por el contrario, deberían de conscientemente buscar la tutoría del Maestro Interior. Cosa que, hoy, gracias a Milton H. Erickson y otros, se ha subsanado éste error al evitar tanto el dominio del terapeuta sobre su paciente cómo de la sumisión de éste a una entidad exterior de su misma naturaleza egoica, el hipnotista.


La hipnoterapia actual no se realiza en el transcurso de una única sesión de una o dos horas para conseguir resultados rápidos y poco duraderos, sino que es algo más lento y progresivo por el hecho de que se trata de un proceso pedagógico de enseñanza por parte del hipnoterapeuta y de aprendizaje de parte del paciente.


Por lo tanto, la Rosacruz sigue condenando la hipnosis tradicional que se desarrolla en salones y teatros; no sólo porque se trata de una mala práctica que perjudica, espiritualmente, a todos los participantes, que con eso ya sería suficiente; sino, también, porque supone un freno al proceso transfigurístico de la iniciática Cristificación. Por el contrario, hoy, el proceso didáctico de la Hipnoterapia es beneficioso en el sentido de que el paciente deja de depender, directamente, del Terapeuta y él mismo se transforma, paulatinamente, en su propio sanador permitiendo que su Conciencia Superior, su Maestro Interno o Cristo, pueda tomar el control de su Vida, sustituyendo y asimilando a la ignorante e ineficiente Personalidad; quedando el hipnoterapeuta como un mero orientador o tutor en el Proceso.


Nuestro “Colegio Invisible de la Rosacruz”, como hicieran nuestros anteriores avatares, rechaza las prácticas hipnóticas del pasado y que funcionaban, de cara al público, como meros distractivos. Ese hipnotismo, ésa hipnosis es perjudicial, claro que sí; pero la actual hipnoterapia no sólo la aceptamos, sino que la promovemos en su verdadero cometido de herramienta de sanación y transformación espiritual, en tanto que auto hipnosis o autosugestión que, de algún modo, hay que aprender y, en ése sentido, el hipnoterapeuta cumple una función principal y que nuestra Escuela promociona.


Frater Aralba R+C 



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