23 mayo, 2026

La estupidez elevada hasta su máxima expresión

 “La estupidez elevada hasta su máxima expresión”


-¿Por qué carajo nos llevan a la guerra como corderos al matadero?-

Antaño, en los pueblitos, nuestros antepasados, generalmente analfabetos, eran adoctrinados y manipulados mediante el Cura, el Maestro, el Médico y el Alguacil; siendo, éste último, el encargado de mantener el orden determinado por las autoridades de la Comunidad y de hacer conocer, mediante los bandos municipales, de las decisiones tomadas, por la autoridad, en bien del Pueblo y de sus ciudadanos. 


Salvo alguna oveja negra descarriada, nadie ponía objeción a las decisiones tomadas por la Autoridad y todos obedecían, sin rechistar, aquello que se había decidido por diferido y, desde luego, sin el consentimiento, al menos directo, del populacho; es decir, de los ciudadanos que no eran consultados. Ésto es conocido como un gobierno paternalista, donde el Conocimiento de los dirigentes gobernaba sobre la Ignorancia de los ciudadanos.


Siempre se nos ha dicho que hay que ir a la escuela para adquirir conocimiento real y, consecuentemente, para, supuestamente, no ser engañado por quienes sí poseen el verdadero conocimiento; pero ésto no es sólo incierto, sino engañoso; en tanto que haber abandonado el analfabetismo, no nos hace inmunes al engaño de aquellos que llevan generaciones construyendo capas y capas, finamente talladas, de manipulación psicológica; de hecho, en las escuelas y colegios se enseña de todo menos lo más importante: a detectar los indicios de manipulación y que todos, invariablemente, deberíamos de conocer para poder defendernos y no caer en las redes tendidas por los estafadores oficiales que trabajan, convenientemente preparados y adoctrinados, en defensa de la Élite dominante, ya sea ésta conocida como un determinado Gobierno, u oculta entre las sombras de las bambalinas del poder visible.


Tú y yo, todos nosotros, hemos sido y somos llevados a la escuela, no sólo para aprender las cuatro reglas, sumar, restar, multiplicar y dividir; sino también para aprender, en beneficio del Estado, a leer, escribir, escuchar con atención, obedecer con respeto, ser puntual y disciplinado, así como participar en la Comunidad como un sujeto numerario; dicho de otro modo, te preparan, nos preparan y adoctrinan para cumplir con las necesidades de la colmena jerárquica que es la Sociedad en la que vivimos. En definitiva, que nuestro comportamiento, según la religión, debería de ser como el de un miembro perteneciente a un rebaño. El problema consiste en que los seres humanos no sólo somos miembros de una Comunidad, sino también individuos necesitados de libertad individual; cosa que, paradójicamente, se contradice con el servicio disciplinado y obediente a la autoridad jerárquica de una Comunidad Colmena.


De nuestra Cultura reciente son las palabras del cántico: “Por Dios, por la Patria y el Rey murieron nuestros padres, por Dios, por la Patria y el Rey, moriremos nosotros también”; pues bien, éste estribillo parte de lo que hemos expuesto con anterioridad, dado que se asume el Dogma, irrebatible, de que la Autoridad, siempre, se encuentra en posesión de la Verdad y que nosotros, pobres ignorantes, debemos de obedecer hasta las últimas consecuencias; es decir, “la Muerte”; pero, para cualquiera que haya aprendido a pensar por sí mismo, nuestra Escuela “Colegio Invisible de la Rosacruz de la FRA”, es el mejor ejemplo de ello, sabe que Dios, el verdadero Dios no nos quiere violentos ni que derramemos la sangre de nuestros semejantes; de hecho, quedó escrito que si fuésemos ofendidos, que no respondamos a la ofensa sino que, por el contrario, seamos pacientes y que respondamos, siempre, a la violencia, con la paz y el Amor. 


La Patria, Cosa que de corazón respetamos en su verdadero significado, es un concepto abstracto que puede servir para construir; pero que generalmente es utilizado para manipular y llevar a la gente al frente militar y, consecuentemente, al sufrimiento y a la muerte: la Patria es el lugar donde habitas; pero también son los conciudadanos que cohabitan, contigo en dicho lugar; pero, además, son las tradiciones culturales y religiosas arraigadas en la cultura de los ciudadanos que habitan en dicho lugar; de otro modo, la Patria requiere de unas fronteras delimitadas, ya sean físicas o ideales. Así, ante cualquier invasión, externa al lugar delimitado por dichas fronteras, se nos conmina a tomar las armas y luchar contra el agresor hasta las últimas consecuencias, generalmente la Muerte. El problema es que cuando alguien o una nación agrede a otra Persona o pueblo, generalmente lo hace habiendo medido, primero, su fuerza y después las posibles consecuencias; desde luego, el derramamiento de sangre estará garantizado y la muerte rondará, como ríos caudalosos, por los campos de batalla.


En realidad, la Patria es un constructo creado para manipular a las conciencias y hacer que la gente luche por unos intereses ajenos y que no son los propios. Así, son las élites que gobiernan por sobre los gobernantes de los pueblos, lo que llevan a la gente al matadero de los enfrentamientos bélicos, ya sea en nombre de un determinado dios o de una palabra, patria, difícil de entender. 


En una Guerra tú no estás defendiendo tus propios intereses, sino los de aquellos que determinan las normas y leyes que mejor les convienen y que tú, obediente y disciplinadamente, tienes que cumplir, salvo que quieras acabar preso en una cárcel o del anonimato más estéril, cuando no fusilado o ahorcado.


Luchar, hasta la muerte, por el Rey es lo mismo que guerrear a favor de la Autoridad dominante; además, una autoridad que, supuestamente, existe por mandato divino, el mismo dios que nos insta a entrar en guerra, y colocado en el Trono por los sacerdotes; es decir, la Autoridad Religiosa y cuyo mandato será, extrañamente, generacional; es decir, que la realeza de su gobierno se transmite por heredad de padres a hijos, sin considerar que, sí, los padres pudieran ser sabios gobernantes; pero éso no quiere decir que los hijos no vayan a resultar unos perversos tiranos corruptos. 


La realeza y la nobleza, puede que tuvieran sentido cuando la mayoría de la población era analfabeta y necesitaba de alguna autoridad directora; pero en nuestros días, tales formas de gobierno anacrónico resultan incomprensibles y trasnochados.


El Emperador Ciro el Grande, el más sabio gobernante del Imperio Iraní (Persa), admirado por gente como Alejandro Magno, César o Napoleón, comprendió, a pesar de su inmenso poderío militar, la inutilidad de las guerras que sólo crean sufrimiento, muerte y odio; un odio, por parte de los vencidos, que era imposible de apagar y que, como rescoldos de un fuego mal apagado, se encontraba siempre presente para ser avivado, en el futuro, para contraatacar, de forma imprevisible, al agresor. 


Ciro, antes de entrar en la ciudades a sangre y fuego para saquearlas y tomar botín de guerra, se aparcaba frente a ellas con su gran poderío militar y llamaba a parlamentar con los dirigentes, los reyes, de dichos pueblos. Bien, Ciro, evidentemente, en dichos encuentros ponía todas las cartas sobre la mesa y decía a los reyes de las ciudades, ésto es lo que hay, aceptas los términos o la guerra será inevitable y el sufrimiento y derramamiento de sangre cubrirá tú territorio. 


Generalmente los gobernantes de dichas ciudades lo aceptaban porque las condiciones no eran leoninas; es decir, inaceptables. Ciro era el Emperador y los gobernantes de las ciudades, digamos conquistadas, seguían manteniendo su estatus de reyes y no eran ejecutados. Ciro nunca intentó cambiar las costumbres y religiones de los pueblos conquistados, lo que se proponía, sobre la mesa de negociación, era una aportación económica aceptable en forma de impuestos y una colaboración mutua en la defensa de los reinados del Imperio; de otro modo, una aportación humana para la Fuerza Militar del Imperio.


Evidentemente, la Historia nos enseña que los imperios duran lo que dura la sabiduría de sus emperadores; pero cuando estos se endiosan y convierten en dictadores caprichosos e injustos tiranos, los imperios se fracturan, la desconfianza y el odio germina entre sus pobladores y, a partir de ahí, los imperios se autodestruyen desmoronándose como castillos de arena, arrastradas sus murallas por el viento.


Concluimos con la idea de que las guerras son inútiles, en tanto que quien agrede, a ciencia cierta, sabe que ganará aunque el precio, en vidas humanas, sea altísimo; pero eso, las vidas humanas, es algo que les importa muy poco a los responsables últimos de las guerras; es decir, a los dueños del dinero, que es lo mismo que decir, los dueños de todo.


Es por dicha causa que los ciudadanos no debemos dejarnos, nunca, convencer por la propaganda bélica. Os lo aseguro, ninguna guerra es justa, ninguna, y, desde luego, ninguna pérdida humana, en tales conflictos, es una pérdida legítima. Los héroes no son quienes pierden la Vida en los campos de batalla sino quienes ganan los conflictos sin que haya derramamiento de sangre ni exista una sólo pérdida humana.


Ya conocéis que la Fraternidad Rosacruz, aunque pocos lo conozcan, posee su forma perfecta de gobierno, la Sinarquía Democrática; pero éso no quita para que la Rosacruz se mantenga al margen de una Política que, aunque respeta, no acepta, pues existe una mejor forma de Gobierno a nivel mundial. No se dan, al menos esas son las señales, las condiciones para instaurar, por aceptación plena, de una Sinarquía Democrática; pero ¿Qué es una Sinarquía Democrática?: Un Gobierno constituido por individuos elegidos democráticamente de entre los más aptos; es decir, los más preparados, sabios, honestos y honrados; pero un Gobierno siempre tutelado por el propio Pueblo; es decir, por sus electores representados por el otro Poder, el Judicial. Ningún Miembro electo de un Gobierno ‘Sinárquico Democrático” posee un poder absoluto sin que tenga que rendir cuentas, llegado el caso, a sus electores; es decir, cualquier miembro o miembros de un Gobierno Sinárquico Democrático, podrá ser destituido, en cualquier instante en el que los electores determinen que el miembro del Gobierno ha dejado de tener la confianza de sus electores.


La Rosacruz, en modo alguno es una Organización Política; pero ofrece al Mundo su forma de gobierno perfecta. Que sea aceptada o no, eso es otra cosa. Recuerden que nosotros, los hermanos y estudiantes rosacruces, somos peregrinos en Tierra extraña. Nosotros respetamos todos los gobiernos de todos los estados; pero eso no quita para que dejemos de ser ciegos a la estupidez que muestran los gobernantes de la tierra que visitemos y cuyas decisiones conduzcan a sus prójimos hacia un sangriento matadero.


Al menos deberían intentar instaurar nuestra última propuesta para, nunca más, llevar a sus hermanos e hijos a la guerra, la muerte y la destrucción.


No a la Guerra, no a la insensata Estupidez.


Frater Aralba R+C


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