“No, no somos Católico Apostólico Romano”
-Nunca lo fuimos aunque, de recién nacido, fuéramos obligatoriamente bautizado y, consecuentemente, sin nuestro consentimiento-
Testimonio espiritual y religioso de ARALBA
En éste País, entonces católico hasta la médula, por obligación, bautizaban a los niños, por tradición, como sigue haciéndose hoy; pero entonces era obligatorio y a mí me bautizaron, como a todo hijo de vecino, inscribiéndome en el registro eclesiástico como un católico numerario más.
Lo que no sabía el Sistema, heredero del Antiguo Imperio Romano, es que ése niño saldría respondón y, cierto, nunca he perdonado que me bautizaran sin antes consultarme; pero ¿A quien había que consultar si sólo era un bebé? Aún así, desde 1956 a 2026, jamás se me ha pasado por la cabeza hacerme ateo y, eso, creo que se debe a mi natural inteligencia. Porque no me cabe en la cabeza que un mundo de tal complejidad y con criaturas tan complejas haya podido surgir por azar y de la nada.
Con el paso del tiempo, no obstante, he venido comprendiendo que las religiones han sido fabricadas, por unos pocos, para controlar a los muchos. Y ustedes se preguntarán ¿Esos pocos creen en Dios?, el verdadero, no el que te cuentan en los catecismos y la respuesta es muy clara ¡No!, no creen y ya lo dice la propia Biblia “Por sus obras los conoceréis” y, desde luego, esa gente son de todo menos santos y, la verdad, si creyesen en Dios, su comportamiento sería muy diferente.
Así las cosas, cuando tenía diecisiete años me convertí al Cristianismo Protestante y me bauticé. Ésta vez nadie decidió por mí mismo y de forma libre tomé el Testimonio, más que Sacramento, del Bautismo para mostrar al mundo que creía en Dios Padre, en Cristo Jesús el Hijo y que, por supuesto, lo había aceptado, en mi corazón, como mi salvador personal y que el Espíritu Santo moraba en mí.
Desde entonces dejé de formar parte, como numerario obligado, de la Iglesia Católica, pasando a ser registrado como miembro de la Iglesia Evangélica en España. Desde entonces, nunca he dejado de ser Evangélico aunque a partir de los 23 años abandoné la Iglesia, de facto, y comencé a buscar por los derroteros rosacrucianos.
No, por supuesto que no comparto muchos preceptos de la Iglesia Evangélica como tampoco comparto, muchos más, los católicos; en tanto que ambas denominaciones, como el resto, salvo algunas excepciones anabaptistas, no dejan de ser religiones de Estado y, por lo tanto, sometidas a ciertas ideologías políticas.
Hoy reivindico mi condición de Cristiano Bautizado teniendo uso de razón; es decir, pudiendo haber elegido hacerlo y no por imposición de tutores; pero me siento Luterano, concretamente, Pietista y Valdense, cercano al anabaptismo, no perteneciente a alguna iglesia cristiana concreta; y eso porque es la raíz más cercana al rosacrucismo alemán del Siglo XVII.
Éste mi Testimonio sirva sólo para dejar constancia y para confirmar que soy Cristiano, bautizado; pero no perteneciente a alguna de las religiones cristianas existentes.
No se confundan, mi Religión no es la Rosacruz, pues repito, la Rosacruz es una Fraternidad Laica y no una Religión o secta cristiana.
Desde aquí no instamos a nadie a que abandone su religión, sea ésta la que fuere porque nuestro respeto a la creencia de cada individuo es infinita. Yo no soy como esos ateos que van haciendo proselitismo del ateísmo; pero tampoco hacemos proselitismo de alguna religión cristiana en concreto.
Lo importante no es la Religión sino el Cristianismo como Filosofía de Vida y aceptación de Cristo como el salvador personal del Alma mortal. Una Alma que perecería si no fuese por la Gracia de Dios, nuestro Señor Jesucristo.
La Rosacruz habla de un procedimiento conocido como Cristificación. Tomas de Kempis lo denominó como “Imitación de Cristo” y ése procedimiento tiene como finalidad la Transfiguración del Alma; es decir, su Salvación por la Gracia de Dios.
Sí éste Proceso mencionado, tú Iglesia te lo permite, adelante; pero si tu Iglesia, por su Doctrina, te lo impide, nuestro consejo es que decidas; es decir, o te quedas con la Rosacruz o con tu Iglesia de siempre.
Para la inmensa mayoría de las iglesias cristianas, no para todas, la Rosacruz es una herejía satànica del mismo estilo que la Masonería, a pesar de que la relación entre Rosacruz y Masonería es algo complicado y fuente de confusión.
Ahora bien, un Católico de bien; es decir, responsable con su pertenencia a la Iglesia, ¿Puede ser Rosacruz? Por poder se puede, aunque tengo muy serias dudas de que se deba. Y ¿Por qué decimos esto?, pues porque el Credo y Doctrina Católica se da de palos con el liberalismo del Cristianismo Gnóstico Original que soporta a la Rosacruz.
En la Rosacruz no hay:
Culto a la Virgen María
Culto a los santos
La Iglesia no intercede por los cristianos, dado que el único intercesor es Cristo Jesús.
Salvación por las obras, dado que es por la Gracia de Dios.
Tampoco hay culto a estatuas e imágenes, pues es considerado como idolatría.
No existe la confesión a un sacerdote, dado que los cristianos ya tienen a Cristo en su corazón, y es con quien, mediante la oración silenciosa, se deben de confesar.
Lo que la Iglesia considera sacramentos obligatorios a costa de persistir en el pecado, para el Cristiano es un modo de dar testimonio público de la condición de ser Cristiano; es decir, de ser un seguidor de Cristo.
La Salvación del Alma es un acto personal e individual entre la Persona y Cristo, el Maestro Interior, y nada tiene que ver con la pertenencia a una Iglesia o Religión determinadas.
El Templo de Culto se encuentra en el interior del Cristiano y, por lo tanto, no es necesario asistir a templos de piedra, madera o ladrillo. De hecho, hay que rendir culto a Dios, cada día y en cada segundo de nuestras vidas, pues como el caracol, el Cristiano lleva su Templo a cuestas, pues él es su propio Templo, el del Señor Jesucristo que mora en su. Corazón y, en muchos casos, en los nacidos de nuevo, también en su Cabeza.
El verdadero Cristiano no necesita de ministros, pastores o sacerdotes externos, pues su Sacerdote, su Ministro Cristo Jesús, mora en el Templo de su Corazón.
Y éste es mi humilde testimonio y confesión pública personal; pero éso no quita para que tú tengas otras ideas; ahora bien, si eres un Cristiano Practicante y un Estudiante de la Rosacruz, por favor, sé coherente con tu Religión, pues ya sabes que no se puede servir a dos señores al mismo tiempo; es decir, a Dios y a Satanás.
Antonio Ruiz Alba

No hay comentarios:
Publicar un comentario