“La Gran Mascarada”
-De cómo la desinformación se vende como un acto revolucionario-
De cuando en cuando, ustedes habràn tenido noticia de algún agente de la CIA que ha puesto en dominio público materiales reservados, por ejemplo, de OVNIS, bases secretas extraterrestres compartidas, elementos tecnológicos recuperados de naturaleza alienígena o cuerpos de extraterrestres criogenizados. Bien, no decimos que no existan los auténticos divulgadores de estos asuntos, sino que quienes se lucran, vendiendo libros, conferencias y entrevistas, sin que sean, como poco, detenidos y silenciados; pues miren ustedes, resultan muy sospechosos de pertenecer a la Sección de la CIA dedicada a la desinformación y manipulación.
En el transcurso de nuestros últimos artículos y reflexiones, hemos determinado que el fenómeno OVNI es real; pero que, por imposibilidad física, no es posible que se trate de objetos de procedencia extraterrestre; de hecho, los fenómenos OVNIS son muy diversos, desde anomalías y reflejos en objetivos hasta insectos que atraviesan el Plano focal de los elementos de captura de imágenes; también de espejismos diurnos y nocturnos y otras anomalías visuales, tipo pareidolias. Otro aspecto muy importante y que, generalmente, no se menciona es que esos fenómenos también podrían ser aeronaves ilegales debidamente camufladas con iluminaciones peculiares, ya sean éstas aeroplanos o drones con misiones de contrabando. Objetos muy reales que, evidentemente, ponen en peligro el legítimo tránsito aéreo.
Pero, entonces, ¿Qué estarían utilizando los servicios de inteligencia para ocultar proyectos armamentísticos ultrasecretos? La mediática desinformación acerca de la evidencia de naves extraterrestres, recuperadas de supuestos accidentes o derribos por intercesión de cazas.
Así, utilizando el juego del poli bueno y del poli malo; es decir, jugando a dos barajas, por un lado se indicaría a la Población, mediante los medios oficiales, que la observación de FANIS (Fenómenos Aéreos no Identificados), sólo son errores de observación, fenómenos meteorológicos y todo lo otro que ya hemos comentado; pero por otro lado, habría supuestos informantes, debidamente preparados para ello, ocupando cargos relevantes en la administración, ya sea del Gobierno o del ámbito militar que, bajo juramento con los dedos cruzados por supuesto, afirmarían conocer y tener pruebas de que el Estamento Militar, en conspiración con corporaciones civiles, tienen bajo su poder tecnología y cuerpos extraterrestres; pero recuerden que sólo se trata de palabras y las pruebas que éstos elementos, procedentes de la Inteligencia militar, pueden aportar son escasas, de muy baja calidad o inexistentes; es decir, al público se le está ofreciendo una de cal y otra de arena. Eso significa verdades a medias y confusión o engaño.
Pero, ¿Qué es lo que se pretendería con éstas mascaradas circenses? dos cosas fundamentales, primero ocultar, mediante supuestos ovnis, maniobras de naves ultra secretas de naturaleza experimental y segundo, hacer creer a la gente, al menos a un tipo de público muy concreto, que podría existir la posibilidad de poseer materiales recuperados de naves extraterrestres, de alta tecnología y que se estarían utilizando, mediante investigación inversa, para desarrollar armas de potencia inimaginable.
De otro modo, para que nuestro lector lo comprenda con claridad: Estarían jugando al viejo juego del Traje del Emperador; es decir, no existe nada de nada; pero al afirmar que tales cosas existen, pueden hacer dudar al enemigo de que pudiera ser cierto y así mantener cierta distancia y prudencia respecto a una Potencia que, aún no siendo de forma oficial e incluso siendo desmentida, algunos de sus elementos indican que estás cosas se están produciendo; de otro modo, se siembra la duda.
Así se estarían matando dos pájaros de un tiro: ocultar tecnología legítima de carácter ultrasecreto y, por otro lado, despistar al enemigo, como en el juego del poker, mediante un enorme farol.
Ése farol, desinformación, procede de supuestos exagentes de la CIA que, por cierto, se hacen famosos y ganan dinero mediante la divulgación de tales trolas, consentidas, en forma de libros, entrevistas, videos y conferencias internacionales.
Qué esto es así; es decir, que ésos supuestos traidores son meros desinformadores entrenados para mentir bajo juramento en el Parlamento, es que andan libres y vociferando sus supuestas y falsas denuncias, mientras que los verdaderos traidores son ejecutados sumariamente, encarcelados de por Vida o, en el mejor de los casos, habiendo solicitado asilo político a alguna Potencia enemiga.
Así, podemos afirmar que lo que sucede en nuestros días es un mero circo para despistar a la gente con cortinas de humo como ésta, mientras nos llevan a una Guerra Mundial.
No existen naves extraterrestres ni cuerpos alienígenas criogenizados.
Los supuestos informantes han sido preparados para montar la mascarada que estamos viendo.
Los Ovnis, a pesar de todo lo anterior, siguen existiendo, pues OVNI es todo aquello que no se puede, por cualquier motivo, identificar; pero tengan por cuenta que no se trata de extraterrestres que han llegado hasta nosotros mediante naves interplanetarias. A parte de todo lo expuesto con anterioridad y dentro de los posibles, el elemento interdimensional o de viajeros del tiempo podría contemplarse; pero, desde luego que no podemos tragarnos la Historia de que una supuesta Civilización ultra avanzada viene estrellando o permitiendo que derriben sus naves para que nosotros les robemos su tecnología. A mí modo de ver, ese cuento no se lo traga ni un niño de seis años.
Es sólo una mascarada, una cortina de humo y una invención para que desviemos nuestra atención de lo que realmente está sucediendo: Nos están preparando para llevarnos al matadero de una nueva Guerra Mundial, posiblemente nuclear y; de cierto les digo que no hay nadie ahí fuera, ninguna Federación Galáctica, que pueda venir en nuestro auxilio.
Frater Aralba R+C

No hay comentarios:
Publicar un comentario