“El Cristianismo de la Prosperidad”
-¡Naciste para ser feliz!, o ¿No?-
Todo es una grandísima trampa, amigos.
Algunos creen, equivocadamente, que sólo el Movimiento de la New Age y sus organizaciones propagan entelequias como “El Secreto”; es decir, considerar a Dios y a su Universo, como una especie de Banco y del que se pueden sacar cosas, sin mayores consecuencias, como si del mágico bolso de Harpo Marx se tratara. Existe un Movimiento, muy extendido, dentro de algunas iglesias evangélicas, que proponen a sus feligreses, no algo parecido; sino la misma cosa: “pidan, pidan a Dios y él les otorgará sus favores”, eso dicen, como si nosotros fuésemos unos hijos mal criados y Dios, en el caso evangélico Jesús, fuese un Padre desprendido y consentidor.
Por regla general, éstas no son iglesias convencionales sino macro iglesias, cuyo Pastor suele ostentar lujo por todas partes, desde el costoso reloj que luce en su muñeca hasta el lujoso deportivo o todo terreno que conduce, pasando por una casa, más bien mansión, que quita el Hipo. Se trata de los “Tele predicadores”, cuya cantinela, sobre el púlpito, ya resulta monótona “Concédele a Dios el diezmo que le debes y tu Vida será próspera y feliz”; sí, porque gracias a esos diezmos que entregan los feligreses del Cristianismo de la Prosperidad, es que su Pastor vive como un auténtico Noble, un Marajá.
Siempre habrá algún que otro feligrez que ha entendido de que va el juego y sí, son prósperos en lo material y felices de forma superficial; pero la mayoría, la inmensa mayoría del resto de feligreses viven rozando la pobreza y sin llegar a fin de mes; pero éso sí, el Señor, más bien el Pastor y sus secuaces, reciben el diezmo de forma religiosa, nunca mejor dicho. Y encima, se sienten éstos mismos feligreses, seguro que sí, culpables porque entienden que si no prosperan económicamente ni son felices, es porque no lo merecen, porque viven en pecado y han perdido la atención de Jesús.
Bien, ésta gente, los pastores de dichas instituciones, nos da vergüenza ajena denominarlas como iglesias, no son verdaderos cristianos, sino verdaderos “Elmer Gantry”, vendedores de enciclopedias, que vienen estafando, sistemáticamente, a sus feligreses evangélicos y sirven a su Amo, uno que, precisamente, no es el verdadero Dios.
Se trata de un Cristianismo sionista un tanto extraño y donde el Pueblo Elegido de Dios, como debería de ser, no es el Mundo Cristiano sino el Antiguo Pueblo Elegido de Jehová, el falso Demiurgo y suplantador de Creador. En definitiva, ése Cristianismo es tan verdadero Cristianismo como sus pastores son verdaderos ministros del Señor Jesús. Entiéndase la ironía.
Ni el Universo es un Banco Global, tal y como entiende la Prosperidad de la New Age, ni Dios es ése dadivoso Banquero que premia a sus hijos más devotos y desprendidos en lo económico, que predican esos perdidos hijos de Satanás.
Todo lo que pidas, con gran deseo, lo recibirás, claro que sí; pero, ojo con lo que deseas porque nada es gratis. Todo tiene un precio y lo que recibes, un día u otro y del modo que sea, deberás devolverlo junto con los intereses.
Nada ni nadie te puede dar nada que pidas sin el consentimiento del “Príncipe de éste Mundo” y éste Monarca, hágannos caso, no es Dios sino un ladino suplantador, como el escritor del “Secreto” o ése falso Pastor que todos los domingos, sobre el púlpito, les recuerda su obligación de entregar el diezmo y oiga, no se trata de un monto económico calculado después de pagar impuestos, no, el diezmo se calcula sobre el importe bruto que usted recibe cada mes en su nómina; es decir, se trata como un impuesto más; pero un impuesto que no va ni al Estado ni a Dios, sino al bolsillo de su Predicador favorito. Importe que sumado al resto de diezmos de sus feligreses permite que el Pastor pueda presumir de su lujoso Rolex, su Mercedes clase G o ése dúplex que posee cerca de la Iglesia.
No, miren, ni el Mundo es un Parque de Atracciones, ni un Resort de lujo al que se haya venido a disfrutar y ser feliz y cuanto antes lo entiendan será mejor. La Iglesia de la Prosperidad es tan engañosa y tramposa como dedicar toda su vida laboral a perseguir la fama, la felicidad y la prosperidad económica.
Sí usted ha pedido a Dios o al Universo un Rolex Daytona y éste ha llegado a sus manos, tenga por cierto que no es Dios quien se lo ha entregado, sino el Príncipe de éste mundo y ya saben cuales son algunos de sus despreciables nombres. Sí, porque sólo el dueño temporal del Mundo puede entregar, siempre con una insana intención, aquello que sólo a él le pertenece y esas cosas que usted recibe: un sueldo inmerecido, sus lujos y trajes caros, pertenecen al mundo y el mundo no le pertenece a Dios, sino a su Regente, ése dios sionista que decidió que uno sólo fuese su Pueblo Elegido, ya saben ustedes cuál.
Éste es un mundo al que se viene a trabajar, servir y a aprender lecciones. Si usted se dedica a otras cosas estará perdiendo su valioso tiempo y habrá caído en la trampa de la prosperidad y la felicidad que le han tendido el Príncipe de éste mundo y el resto de los arcontes, sus secuaces.
Ahora, mi amigo, piénselo al menos dos veces cada vez que sea tentado a pedirle a Dios, ya sea felicidad en su matrimonio, buenas notas en el Colegio por parte de sus hijos, ése BMW que siempre soñó o ése pareado de lujo en un barrio céntrico que con tanto ahínco desea.
No pida nada y póngase en manos del Señor Jesús, Él le proporcionará todo aquello que necesite y cuando lo necesite, no para ser ilusoriamente feliz, sino para que cumpla, del mejor modo posible, con su servicio a Dios y a su Creación, también a su prójimo y la Himanidad. Tú, mi querido Amigo, como nosotros mismos, eres un Servidor de Dios que ha venido a cumplir su voluntad. Sí dedicas tu tiempo a cumplir con tus bajos deseos estarás perdiendo tu valioso tiempo y eso, eso es lo que quiere y necesita el Príncipe de éste Mundo, porque ya sabes el dicho “Quien paga manda” y si estás cumpliendo con tus deseos, la deuda con ése Príncipe regente va engordando, hasta que un día comprendas que ya no puedes pagarla de algún otro modo que no sea con tu propia Alma.
Cuidado con lo que deseas, mi Querido Hermano.
Frater Aralba R+C

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