26 febrero, 2026

Lo que en Verdad importa

 “Lo que, en Verdad, importa”


-La palabra está muerta si no sirve para hacernos recordar lo que somos y para qué vinimos al Mundo-

Cuando los exégetas bíblicos hablan de que “Toda Palabra es inspirada por Dios” (2a de Timoteo 3:16-17), quieren dar a entender que la colección de libros que conforman la Biblia, ni uno más ni uno menos, están inspirados por Dios y de ahí el siguiente paso es afirmar que la Biblia es la Palabra de Dios. Nosotros no estamos de acuerdo con dicha afirmación; en tanto que, cuando esas palabras fueron dichas o expuestas por Timoteo, o como se llamase su Autor, el conjunto de lo que hoy conocemos como Biblia no existía. Así, nuestra interpretación, tan válida como otras, es que, literalmente: “Toda Palabra es inspirada por Dios” provenga de donde provenga; en tanto que si somos parte de Dios, es natural pensar que también nuestro pensamiento y, consiguientemente, nuestras palabras habrán sido inspiradas por Dios.


Nosotros, de vez en cuando, como en éste caso concreto, utilizamos frases hechas, enlatadas, ya provengan de la Biblia o de autores conocidos, a modo de ilustraciones de un Libro con dibujos. No lo hacemos para dar certeza y verosimilitud a nuestras palabras, en tanto que provengan de personas consideradas de gran autoridad; sino para hacer notar que otros, antes que nosotros, ya dijeron lo que ahora nosotros estamos diciendo. Son meras ilustraciones de apoyo al texto principal 


Esto viene a cuento de que no toda colección de palabras se encuentra viva; es decir, imbuida por el Espíritu de Dios; en tanto que, aquellas que son un mero corta y pega, entendemos, se encuentran desprovistas del necesario Espíritu de su expositor, su Autor. Esto lo vemos mucho, no es un juicio sino una evidencia, entre muchos pastores y predicadores, cuyos sermones son una colección inacabable de versículos bíblicos, con ciertas muletillas como “Porque la Palabra de Dios dice”. En modo alguno estamos diciendo que todos los sermones se encuentren desprovistos del Espíritu Santo, sino sólo aquellos que están compuestos por una cadena de palabras entrelazadas y ordenadas con el fin de exponer algo que su Autor, el supuesto Ministro, no es capaz de decir con palabras propias. 


Lo que tratamos de indicar es que, para que la Palabra sea viva, tiene que surgir de lo más profundo del Alma, independientemente de que su Autor, como hacemos nosotros, a modo de ilustración, utilice frases de terceros; pero siempre que su texto no sea una simple colección de versículos o frases de otros enlazadas convenientemente para formar un texto inteligible.


En las cartas del Tarot sucede otro tanto de lo mismo cuando el echador de las cartas intenta interpretarlas para ofrecer una respuesta al consultante. Todas las cartas del Tarot poseen dos significados, uno aceptado por la Comunidad Cartomante, basado en la experiencia de muchas generaciones de tiradores, y otro que surge de forma espontánea gracias a la imaginación del Cartomante; pues bien, cuando un echador de cartas interpreta una tirada, de memoria; es decir, basado en lo que ha estudiado acerca de los arquetipos prefijados por los naipes, esa tirada, igual que pasa con la palabra, estará muerta; ahora bien, si el lector de las cartas sin desviarse del significado arquetípico; sin embargo, ofrece su propia percepción, esa tirada estará viva como la del Ministro que expone su original Sermón, aunque de cuando en cuando lo ilustre con algún que otro versículo y opiniones de autores conocidos del pasado.


Porque la Palabra viva, ya provenga de un conferenciante o de un interpretador de naipes, entrará en resonancia con la o las personas con las que interactúe, propiciando, en el receptor, que se abran puertas y ventanas que comunican con nuestra memoria ancestral olvidada. Si, por el contrario, la Palabra está muerta, esa resonancia dudosamente podrá producirse y todo ése tiempo de charla o diálogo podría darse por perdido.


Por ello lo importante no se encuentra en aprender oratoria a la perfección, a escribir con una gramática exquisita o a aprenderse de memoria los arquetipos que representan los arcanos del Tarot. No, nada de ello es importante si a nuestro relato no le imprimimos Vida con nuestra propia Alma. Sólo estará viva aquella Palabra original, nuestra, que surja de lo más profundo de nuestro interior, en tanto que habrá sido inspirada por el Espíritu de Cristo y que mora en nosotros en forma de Luz, Vida y Amor.


Frater Aralba R+C  

Ermita de Jesús de la Columna, Montalbo, Cuenca, España:






No hay comentarios:

Publicar un comentario