“Errores en las restauraciones de la Gnosis”
-El mayor de ellos es intentar recrear una nueva Religión, basándose en algo que nunca llegó a serlo-
Cuando vemos, en Internet, los múltiples intentos de restauración del Pensamiento Gnóstico de los primeros siglos del Cristianismo, por un lado, sentimos un gran gozo; pero, al mismo tiempo, una gran frustración al observar cómo se transmiten, en forma de nuevos dogmas, errores que se cometieron en el pasado de la Gnosis.
Es cierto que la Gnosis trabaja con certezas en su discusión filosófica; pero no es menos cierto que se trata de certezas provisionales que son sustituidas por nuevas certezas cuando se descubre que las primeras certezas no eran ciertas. Ésto qué parece una contradicción ilógica, a primera vista, resulta justo lo contrario y perteneciente al Mundo de la resolución de ecuaciones. En las ecuaciones complejas con varias incógnitas, para su resolución, se procede a dar un valor provisional a una de las incógnitas, generalmente la “Y”, para resolver la Incógnita “X” y una vez resuelta ésta, podemos resolver el verdadero valor de “Y”; es decir, en la lógica matemática, como en la Gnosis, se trabaja con deducciones o certezas provisionales que, con el tiempo van evolucionando hacia certezas absolutas.
Lo triste de éste asunto es comprobar cómo ésta lección tan básica no ha sido asimilada por aquellos que, con su mejor voluntad, intentan restaurar la Gnosis Antigua con sus valores antiguos, sin entender que muchos de ellos fueron certezas provisionales que hoy, con el nuevo Conocimiento, más certero, resultan completamente obsoletos.
Así, tenemos que leer, constantemente, desde las diversas fuentes de restauración, cosas cómo que el Demiurgo es un Ser tonto e incluso maligno; que el Universo es una suerte de Prisión y en la que el Karma y la Reencarnación son sus leyes principales. Bien, éstos conceptos, en su día fueron tenidos en cuenta como hipótesis de trabajo provisionales; pero hoy podemos descatalogarlos porque hemos descubierto que no poseen sustento lógico alguno y, consecuentemente, son falsos.
Hoy sabemos que el Demiurgo es el Creador; es decir, el Verbo o el Hijo, mientras que el Pleroma es el Padre de Amor y Sophía, la Madre, es la Espíritu Santo de los rosacruces. Por lo tanto, decir que el Demiurgo es un Ser tonto y estúpido, no es que se trate de una blasfemia sino una deducción fruto de la ignorancia; de hecho, el Demiurgo, en tanto que Hijo y emanación de la Madre Sophía es la propia semilla que mediante segmentación y clonación ha producido todo el Universo conocido.
En el Génesis aparecen dos entidades. En el Capítulo Uno, al Creador se lo denomina cómo Dios Elohím; el plural no es porque fuesen varios dioses o entidades sino por las innumerables potencias de las que dispuso el Creador. Eso de las potencias podría resolverse cómo las habilidades de una única y misma Entidad. Ésa primera Entidad, el Verbo Creador denominada como el Demiurgo o Dios Elohim, tras un proceso previo, aparentemente fallido, produce la creación definitiva al incluir en su Obra, su propio aliento de vida; es decir, su propio Espíritu. Pues bien, ésa Chispa Divina que los gnósticos denominan como Cristo, no es otra cosa que ése Espíritu del Demiurgo que tras su sexto día de la Creación, simbólico,permea toda su Creación. Por decir así, vivimos en el Séptimo Día de la Creación y donde el Dios Creador, el Verbo, descansa, en tanto que entidad Divina, asimilado o incluido en su propia Creación. Es como si el Dios Creador se hubiese sacrificado para que su Obra cobrase Vida.
El error procede del Segundo Capítulo del Génesis, donde el supuesto Creador toma el nombre de Dios Yahveh o Jehová, según las fuentes, ésta Entidad, no es otra cosa que un Arconte suplantador o, mejor dicho para no entrar en ideas de maldad, una suerte de sustituto provisional o capataz encargado de llevar a buen puerto el trabajo ideado por el Arquitecto que es el verdadero Demiurgo o Dios Creador. En éste caso sí, el Espacio-Tiempo, que es la Entidad sustituta y, a la que se le dan miles de nombres, es ayudada por una jerarquía de entidades de origen matemático y geometrizador, conocidos como los legisladores o arcontes y que no son otra cosa que la fuente de las leyes de la Naturaleza, que actúan como pilares y sustento del propio Universo. Estos arcontes y el propio Espacio-Tiempo, Jehová, Cronos, Saturno…, no son entidades espirituales con Vida propia, sino ecuaciones matemáticas o algoritmos que se sustentan de la propia Energía Divina del Creador que se encuentra fragmentado celularmente en su propia creación.
Ver algún mal genuino en éstas entidades es un error fatal; en tanto que ellas, en forma de jerarquías, cumplen con sus trabajos encomendados con la mayor precisión posible. Si nosotros, ignorantemente, nos interponemos en su camino, seremos aplastados de forma implacable; si por el contrario, aprendemos cómo funcionan podremos obtener provecho. Ése es todo el Misterio.
El Universo no es una Escuela ni tampoco una Prisión Cósmica, es un Huevo Cósmico donde mediante el Seno de Sophía y la Semilla Crística del Demiurgo, se está gestando una Entidad Cósmica de características divinas; una Entidad preexistente, en tanto que procede de una Idea del Padre, el Pleroma, y que también es Eterna e Inmortal. Lo que se gesta en el Huevo Cósmico del Universo y del que todos, con nuestra chispa crística formamos parte, es un Eón; es decir, una nueva; pero preexistente faceta del Padre, el Pleroma. La gestación es un proceso largo y doloroso que, por tal, puede confundirse con algo malo y perverso; pero no lo es, sólo forma parte de un natural proceso de formación. En cuanto se acepta que ése dolor es algo natural y necesario, la idea del mal desaparece por completo.
Por último, los bienintencionados restauradores de la Gnosis primitiva caen en el error de la reencarnación de procedencia hindú. Es cierto que los proto gnósticos como Platón, y los propios gnósticos aceptaban algo similar al budismo y que se denomina como “Renacimiento”; pero entiendan que no es lo mismo “Reencarnación” que “Renacimiento” en la reencarnación es el Alma Personalidad la que renace una y otra vez tras habérsele arrebatado la memoria de sus vidas pasadas, lo cual es un error de ignorancia que no posee lógica alguna como vamos a ver a continuación.
Lo que renace una y otra vez es el Espíritu de las cosas, también de los hombres.
Los gnósticos, como cristianos trinitarios, entendían que el Ser Humano poseía un Cuerpo físico “Hilico”, un Cuerpo mental “Psíquico” y un Cuerpo espiritual “Neumático”; pues bien el error procede de entender que el Cuerpo Psíquico es monolítico y, consecuentemente, pertenece, por completo, al Mundo de la mortal materia. Los Rosacruces, también gnósticos, descubrieron que la Trinidad Humana podía subdividirse, para su estudio, hasta en siete cuerpos con sus propias subdivisiones; en éste contexto, el Cuerpo Mental o “Psíquico”, el Alma, estaría constituido de dos partes diferenciadas: la Mente Concreta fuente de pensamiento racional y que se encuentra íntimamente ligado a la parte material del Hombre y la Mente Abstracta fuente de la Intuición y que se encuentra íntimamente ligado al Espíritu; es decir, al Neuma. Así tenemos que la Psique o el Alma es una suerte de unión entre lo material mortal y lo inmaterial e Inmortal. Funciona como una suerte de pegamento que permite que el Espíritu, la Chispa Divina, pueda convivir sin destruirla, dada su poderosa energía, con su propia corporeidad mortal; de otro modo, sus vehículos inferiores y mortales.
Así cuando alguien muere, tanto su parte hilica como su parte psíquica (la Mente Concreta), fuente de la Personalidad o Alma material, desaparecen y se recicla de forma natural. De ahí aquello de: “El Alma que pecare morirá”; sí porque esa parte del Alma, receptáculo de lo que conocemos como Personalidad, es mortal y desaparece de forma natural tras la Muerte. Por el contrario, la parte de la “Psique Inmortal” que pertenece a la parte neumática, el Espíritu, es absorbida y llevada con el Espíritu a los planos superiores donde el propio Neuma preparará un nuevo renacimiento con un nuevo cuerpo y, muy importante, una nueva “Psique”; es decir, una nueva (completamente nueva) Alma Personalidad. Así cobra todo el sentido del Mundo que las nuevas almas no recuerden absolutamente nada de las vidas de sus anteriores avatares. No es que se le borre a una antigua Alma sus recuerdos, es que no los posee porque se trata de algo completamente nuevo.
Por lo tanto, cada Alma es única y debe completar su trabajo en una única Vida. Si ése trabajo no se realiza, el Alma muere, es desechada por su Espíritu y debe de construir una nueva Alma desde cero. Así, considerar la reencarnación como la fuente de una nueva oportunidad es un absoluto error. Tú o Yo, si no somos capaces de cumplir con nuestro cometido, moriremos y dejaremos de existir; si, por el contrario, cumplimos con lo que el Espíritu nos haya encomendado, seremos preservados y viviremos, de forma eterna, como parte inherente del Espíritu.
El Proceso de Salvación; es decir, preservación del Alma, los rosacruces lo conocen como “Cristificación” que consiste en trasvasar, en Vida, el Conocimiento de las experiencias obtenidas y la conciencia de la psique mortal a la Psique Inmortal, cuyo resultado final es la “Transfiguración” o Resurrección del Alma; así es que, estimados amigos, no caigáis en la falacia de la Reencarnación, no existen segundas o terceras oportunidades para el Alma. Nuestro consejo, no pierdan su tiempo y comiencen, cuanto antes, su Proceso de Cristificación si quieren formar parte eterna de su verdadero Ser, el Cristo que mora dentro de ustedes y que formará a ése nuevo Eón que los cabalistas conocen como Adam Kadmón y los rosacruces como el Cristo Cósmico.
Cómo verán, con ésta nueva perspectiva gnóstica todo cobra sentido y el mal puede sustraerse de la Ecuación del Universo, porque no se trata de seres imbéciles y malvados sino de un mero y natural proceso de incubación de un Huevo cósmico que, en su momento, deberá de eclosionar para que una nueva faceta, un nuevo rostro del Pleroma, pueda manifestarse desde su eterna forma de Idea preexistente.
Frater Aralba R+C

No hay comentarios:
Publicar un comentario