“Técnicas rosacruces para crecer como seres de Luz”
-En la Fe en Jesucristo se encuentra el Secreto-
En las lecciones de las nueve a trece aulas, más el Atrio, del “Colegio Invisible de la Rosacruz” se encuentran decenas, sino cientos de consejos dirigidos a ayudar a sus alumnos a descubrir a su Maestro Interior; porque ése es el único Secreto: “Descubrir a Jesús como nuestro Maestro Interno y asentarlo, definitivamente, en el Trono de nuestro Corazón primero y de la Cabeza después”; y ello, con el fin de que ya no sea nuestra personalidad, humana y mortal, la que dirija nuestras emociones y pensamientos, sino el Maestro Jesús (el Salvador), Cristo (enviado junto a nosotros al nacer) para más señas.
Todos esos ejercicios que se encuentran en las aulas del Colegio sólo sirven de mera orientación para que cada uno, por sí mismo, pueda hallar, dentro de su interior, a su Maestro, el Cristo que siempre estuvo con él, a modo de germen, desde que nació. En realidad, esos ejercicios, técnicas, rituales y, vamos a llamarlos, sacramentos no sirven de nada si no vienen de la mano del Maestro Interior. Lo que tratamos de indicar es que, sí, existen ejercicios como la meditación, la oración, la concentración, la retrospección, la visualización y la contemplación, todos ellos descritos en las aulas de nuestra Escuela Rosacruz, pero que sólo sirven como algo preparatorio para enfrentarnos, primero, al Guardián del Umbral y, después para el encuentro final con el Maestro Interno, nuestro Cristo y Dios Personal.
Es, después del despertar a la existencia del Maestro Interior primero y después del encuentro personal con él, que comenzaremos a recibir los verdaderos ejercicios y técnicas personalizadas para nuestro crecimiento espiritual como verdaderos hijos de Dios. Ésto es así, porque sólo Cristo nos puede proporcionar el Método individual y personalizado que se ajuste, como un guante, a nuestra única y personal idiosincrasia.
Todo lo que existe externamente a nosotros son los relatos de aquellos que encontraron y aceptaron la Guía de su Maestro Interno; pero esos métodos, disculpadnos la sinceridad, no son replicables, y sólo se muestran, a los demás, como algo orientativo. Algo que no sirve para aprenderlo de memoria y practicarlo de forma mecánica; sino para que, cuando recibamos nuestra particular instrucción interna, sepamos reconocerla; pero, al mismo tiempo, también para descubrir que todo lo que aquí estamos comentando es la Verdad: Que ningún ejercicio o prácticas generalizadas sirven como una especie de comodín para todos.
Así, expuesto todo lo anterior, sólo podemos resumir que la única vía para alcanzar nuestra instrucción personal con el fin de alcanzar la iluminación, ser mejores personas y prosperar en nuestro Camino Espiritual, es descubrir al Maestro Jesús y aceptarlo, en nuestro Corazón, como el Rey y Señor de nuestras vidas. Sólo él puede instruirnos en el Camino exclusivo de los hijos de Dios. Todo lo exterior nos puede, sí, ayudar en este Camino de Descubrimiento; pero no servirá de nada si ése descubrimiento no se termina de producir, pues, recuerda, sólo Cristo nos puede proporcionar nuestro Personal Camino de Salvación.
No, no existe algún catecismo, guía impresa, curso de milagros o libro de instrucciones generalista que sirva para todos por igual.
Recuerda, no nos cansamos de repetirlo, que la Fe no es creer en algo, tampoco en lo que nosotros te indiquemos; sino obtener la convicción de la evidencia de que Cristo, el Hijo de Dios, se encuentra dentro de tí y aceptarlo como, no sólo tú guía espiritual, sino como tu verdadero Ser. La Fe, Pistis, era muy importante para los gnósticos cristianos, también lo es para los rosacruces y debe de ser la premisa fundamental para tí.
Acepta a Cristo, el Hijo de Dios que mora durmiendo en tí, como tu Maestro, Salvador Personal y Señor de tu Vida, y la Fe inundará tu Persona hasta eliminar, en tí, cualquier atisbo de duda. Lo demás, acuérdate de nuestras palabras, vendrá por añadidura. La verdadera, única y efectiva instrucción vendrá después.
Las lecciones, reflexiones e instrucciones de nuestro Colegio son, meramente, orientadoras y encaminadas a que se produzca, en el interín de los estudios, ése definitivo contacto entre la Personalidad y su único y genuino instructor Divino.
Frater Aralba R+C

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