“La Rosacruz, faro del verdadero Cristianismo”
-Llegando a Dios por Gracia y sin intermediarios-
La Rosacruz no avala ni refuta a cualquiera de las iglesias cristianas existentes; esa no es su función. Tampoco entra en su labor convertirse en una nueva religión para suplantarlas a todas ellas. Los Discípulos y Hermanos Lego de la Rosacruz funcionan a modo de profetas velados de los verdaderos custodios de la Sabiduría Rosacruz, los venerables Hermanos Mayores de la Rosacruz, que invisiblemente se manifiestan mediante sus discípulos y que son los depositarios de las avanzadas enseñanzas gnósticas del Cristianismo Gnóstico Primitivo, y cuya morada se encuentra en la Sagrada Tierra de Shamballa en la Esfera Reflectora; desde donde emiten sus rayos crísticos benefactores partiendo del Templo del Espíritu Santo.
La Rosacruz, en esencia, sin ser una Religión con sus rituales, sacramentos, dogmas y doctrinas; sin embargo, se alinea con la enseñanza básica de casi todas las iglesias cristianas trinitarias y, aunque no pretendemos que ésta humilde reflexión se convierta en una suerte de Credo o Manifiesto; intentaremos exponer aquello que nos vincula, fuertemente, con las iglesias cristianas; pero ello lo haremos sin profundizar, dado que ya hemos hablado acerca de ello, en las aulas del “Colegio Invisible de la Rosacruz” en profundidad y, además, seguiremos haciéndolo en futuras intervenciones si Dios nos lo permite.
Aquello que nos une con las iglesias cristianas trinitarias es:
1.- La aceptación, por Fe y no por mera creencia, de un Dios único de características trinitarias; es decir, un único Dios con tres facetas diferenciadas como Padre, Hijo y la Madre o Espíritu Santo.
2.- La aceptación de que la Salvación del Alma es por la Fe en Cristo Jesús mediante la Gracia del Dios Padre, no, meramente, por las buenas obras; es decir, por ser una buena persona.
3.- Que no existe algún mediador entre Dios Padre y los hombres, salvo Cristo Jesús, si éste es aceptado, en el corazón, como el único Salvador Personal.
4.- Que Cristo Jesús, independientemente de que fuera mostrado al Mundo, en su día, por el Rabino Yeshua, vive en toda la Creación, también lo hace en nosotros, como un germen durmiente del Creador Elohim.
5.- Que Cristo Jesús debe de ser, mediante el trabajo de la Personalidad en la Vida, despertado, alimentado y entronizado en nuestras vidas, primero en el Trono de las emociones, el Corazón y, después, en el Trono de los pensamientos o la Mente, en la Cabeza. A éste Trabajo se lo denomina como Cristificación y cuyo resultado final no es otro que el Nuevo Nacimiento del Hombre Nuevo, Transfiguración o Resurrección del Alma.
6.- Que esa, en definitiva, Salvación se produce en Vida y no después de la Muerte; de otro modo: Si durante la Vida no se ha realizado el Proceso de Cristificación o aceptación de Jesucristo como el Salvador Personal, la Salvación no será posible y tras la Muerte el Alma Personalidad, su Conciencia, se habrá perdido para siempre. Recordemos que la Salvación es por la Fe mediante la Gracia de Dios, no por el esfuerzo que pueda realizar la Personalidad.
7.- Que mediante la Fe en Cristo Jesús, nos convertimos en Hermanos del propio Jesús y, consecuentemente en iguales a Él e hijos de Dios.
8.- Que Cristo Jesús, al final de los tiempos, vendrá por segunda vez subido en las nubes, rodeado de sus ángeles de Luz, para juzgar a los vivos y a los muertos; para a continuación crear cielos nuevos y Tierra nueva; y nosotros, en tanto que hermanos suyos e hijos del Padre, heredaremos el nuevo Reino.
Todo lo anterior nos une a todos nuestros hermanos de las diferentes iglesias cristianas, aunque la profundidad de la interpretación simbólica sea mucho más profunda de manos de las Enseñanzas Rosacruces y que no son otras que las impartidas por Yeshua “Transfigurado en Jesucristo”, que tras su Resurrección impartió a sus más cercanos discípulos; especialmente a Tomás dídimo el gemelo de Jesús, Felipe, Judas Tadeo, Juan el Joven y María Magdalena; además de a Saulo de Tarso, tras convertirse en el Apóstol Pablo, mediante una revelación mística, en su camino hacia Damasco.
De las cosas que pudieran separarnos de las diferentes iglesias, referente a dogmas, doctrinas, rituales y sacramentos, hoy no hablaremos porque además es irrelevante; en tanto que lo importante, lo único importante es la Fé en Jesucristo como nuestro Señor, Salvador y Maestro Personal. Una Fe que nos proporciona una Salvación del Alma Personalidad inmediata; es decir, atemporal y cuya transformación provocará el Proceso, mencionado, de Cristificación conducente a la Transfiguración; lo que, ineludiblemente, nos convierte, al ser cristificados, en Hermanos de Jesucristo e Hijos de Dios.
La diferencia fundamental, en la que tampoco hoy profundizaremos; pero que lo haremos en siguientes intervenciones, es la no necesidad de intermediarios externos, en la forma de “iglesias” o sacerdotes para conseguir que el Proceso de Salvación se lleve a efecto; en tanto que ésa mediación es interior y sólo posible mediante Cristo Jesús.
Recuerden mi amigos y amigas: No existe ningún mediador entre Dios y los hombres, salvo Cristo Jesús y en nombre de Cristo Jesús es que debemos, siempre, dirigirnos en Oración, hablar con Él, al Dios Padre, origen de todo y fuente de todo lo existente.
Frater Aralba R+C

No hay comentarios:
Publicar un comentario