“La Historia sustraída”
-Hace 12.800 años, ¿catástrofe natural global o ataque masivo, exterior, conducente a la extinción?-
Desde ya, les advertimos que no se nos ha ido la pinza; es decir, ni nos hemos vuelto locos ni transformado en un cuentacuentos y mentiroso compulsivo. Todo lo que a continuación sigue es la Verdad; al menos, parte de ésa Verdad que nos ha sido revelada. Comenzaremos con algo bastante creíble y que la Ciencia no puede negar; pero continuaremos con algo tan extraño que os parecerá sacado de alguna Historia de fantasía o Ciencia Ficción; pero recuerden que no está, en nuestra intención, engañarles, sino orientarlos para que, por ustedes mismos, encuentren la Verdad, su Verdad.
300.000 años y 12.800 años atrás. Recuerden éstas fechas porque son la prueba palpable de que la Historia que ustedes, ahora, van a escuchar es tan cierta como ilusorio y nebuloso es el Mundo en el que creemos estar viviendo.
Hace 300.000 años, dice la antropología, que el hombre moderno, de Cromagnon o Sapiens, viene hollando la Tierra de éste Planeta. Es ésa misma Humanidad que hace 12.800 años, tras una glaciación y extinción masiva de la mega fauna, mamíferos gigantes, dió un salto civilizatorio extraordinario. Estamos hablando del mismo ser humano y de la misma humanidad. Unos hombres y mujeres que durante la mayor parte de esos 300.000 años, sumidos en la Prehistoria del Cuaternario y el Pleistoceno se comportaban, supuestamente, como cazadores recolectores y que, de repente, tras un breve periodo de colisiones con la Tierra de objetos estelares, guerras termonucleares, inundaciones planetarias y glaciaciones globales, la Humanidad, aparentemente, descubrió la agricultura, pasando de ser nómada a asentarse en ciudades agrícolas, donde la escritura nacería comenzando, así, la Historia.
Bien, éste es el cuento que se enseña en las universidades, que todo el Mundo cree y que casi nadie pone en duda, a menos que se posea una Mente lógica con la que reflexionar en profundidad. Estamos hablando de una Humanidad que, en estos 300.000 años, apenas ha evolucionado, poseyendo el mismo cerebro, la misma inteligencia, la misma conciencia y la misma capacidad de aprendizaje; y, sin embargo en los últimos 12.800 años habría pasado, de sopetón, del descubrimiento de la agricultura, la rueda y la escritura al descubrimiento del electromagnetismo, la automoción y la aviación, para terminar construyendo diminutos procesadores, la Inteligencia Artificial y la exploración espacial. Nada tiene sentido, salvo que o no hayamos descubierto alguna pieza que falta o, lo que es peor, que exista una conspiración a nivel global encargada de ocultarnos una Verdad que algo o alguien quieren que no se sepa.
Ese periodo de extinción que se produjo hace 12.800 años ha quedado registrado en diversas culturas de nuestro Planeta, así como en la estratigrafía planetaria, como una suerte de inundación masiva y que se corresponde, perfectamente, con el conocido, a grandes rasgos, como ése Diluvio Universal que produjo la extinción de mamuts, mastodontes, dientes de sables, megaterios, perezosos gigantes, el oso de las cavernas y otros gigantes del Pleistoceno tardío.
Se reconoce qué hubo un primate herbívoro, pariente del simio orangutan, conocido como el Gigantopithecus, con aproximadamente 3 metros de estatura, los mismos del Oso de la Cavernas, antepasado de nuestro actual oso pardo; pero, sin embargo, se rechaza la posibilidad de la existencia de una raza Humana de gigantes, aduciendo que no se han encontrado esqueletos, salvo unos pocos casos, se dice, debido a enfermedades hormonales del crecimiento como la acromegalia. Así, existe constancia científica de los restos humanos de un espécimen de 2,80 metros, encontrado en 1919, en Catalina Island, California. La verdad, es que durante el Siglo XX existen evidencia de diversos esqueletos de gigantes encontrados, la verdad pocos, de una estatura considerable; pero ésa evidencia, generalmente, ha quedado relegada al ámbito fotográfico, pues los restos o han sido hechos desaparecer, ocultados, destruidos o “extraviados”. Hoy, la Ciencia oficial habla de fraudes y falsificaciones; pero nuestra pregunta es. Si existió un periodo de gigantismo de mamíferos que convivieron con el Homo Sapiens, ¿Por qué no han llegado hasta nosotros restos de esos, supuestos, gigantes que bien podrían haber construido las construcciones megalíticas y que, sin embargo, los escritos antiguos sí refieren, en sus anales, la existencia de gigantes humanos?; ¿Qué ha pasado con la mayoría de dichos cadáveres?; ¿Existe algún motivo para su ocultación a la mayoría de la población?; De ser así, ¿Qué o quiénes son los encargados de mantenernos ignorantes de algunos acontecimientos del pasado remoto?
En la Biblia y en los escritos sumerios, además de en muchas otras tradiciones antiguas, en nuestro Planeta, se habla de gigantes; pero esos gigantes sólo aparecen con cuentagotas en los registros antropológicos y arqueológicos. La lógica y la razón nos indica que si hubo un periodo de gigantismo entre mamíferos evolucionados; también debería de haberlo entre simios y primates como los homínidos; pero existe una suerte de velo de oscuridad para eliminar de un plumazo, una verdad que se puede encontrar navegando en los registros etéricos de la Memoria de la Tierra. Así, no es que sólo existieran los gigantes que construían enormes edificaciones de piedra y que se extinguieron durante el último cataclismo global, el conocido como Dryas Reciente; sino que durante ése periodo de 300.000 años, en los que la Humanidad ha permanecido en nuestro Planeta, se han desarrollado diferentes culturas civilizatorias, incluso tecnológicas, que desaparecieron del mismo modo que surgieron, por procesos de extinción repetidos y de las que no tenemos evidencias arqueológicas; quizá, porque quedaron enterradas bajo kilómetros de manto y lava o sumergidas en las profundidades del Océano.
¿Puede existir un motivo lógico para ocultar la existencia de anteriores civilizaciones humanas tecnológicas?; sí, humanidades que alcanzaron nuestro propio potencial tecnológico actual o que incluso lo habrían superado, alcanzando no sólo el vuelo atmosférico; sino incluso el interplanetario y, muy probablemente, las armas nucleares de destrucción masiva. Quizá, nosotros estamos seguros, de que existe una mano oculta que reinició, desde cero, nuestra actual civilización con la intención de retrasar, lo máximo posible, el descubrimiento de las armas nucleares. Por nuestras investigaciones en los planos internos, sabemos que la Humanidad ha estado, en varias ocasiones, durante esos 300.000 años, a punto de desaparecer de la faz de la Tierra y comenzando, desde cero, mediante unos pocos grupos familiares de supervivientes.
Así, las legendarias Atlántida, Lemuria, el Continente de Mu y otras civilizaciones de todos los continentes, serían el resquicio tradicional de culturas desaparecidas y de los que sólo habría quedado algún vestigio oral.
Llegados a éste punto, podemos afirmar que la responsable de la guía humana es la Orden Blanca, la Gran Logia Blanca o la Orden de la Rosacruz. Ellos son los guías de la Humanidad. Ésta Orden tiene su Sede etérica e Invisible en una sección del Plano Cuántico, conocida como la Esfera Reflectora; pero, evidentemente, posee una especie de infiltración o quinta columna, dentro de nuestro Plano existencial espacio temporal; es decir, existe, aquí en el Mundo de la realidad, una suerte de réplica de la Orden inmaterial e invisible, encargada de guiar a las humanidades, desde el origen de sus reinicios hasta sus extinciones y vueltas a comenzar.
Con ello no queremos decir que nuestro “Colegio Invisible de la Rosacruz”, y las diferentes aulas Lucís de la FRA, sean esas ocultas y secretas instituciones encargadas de guiar a la Humanidad. Nosotros somos, nada menos, que humildes portales de reclutamiento y entrada a las verdaderas órdenes encargadas de proteger la Conciencia, en el Universo, mediante las especies humanoides. Quienes crean que nosotros tenemos algún poder sobre los gobiernos de la Tierra se encuentran muy equivocados; pero eso no quiere decir que la Orden Rosacruz, la genuina, y de la que nosotros emanamos, no tenga relevancia en los designios del Destino de la Humanidad.
Poco a poco y cuando sea procedente se irá facilitando el descubrimiento de vestigios arqueológicos que demostrarán que los humanos no estuvieron casi 300.000 años como cazadores recolectores, sino que nuestros antepasados, en diferentes periodos, alcanzaron nuestros actual nivel tecnológico e incluso lo superaron. Existen kilómetros de hielo en el continente antártico bajo el que se encuentran sepultados los vestigios de civilizaciones de una extraordinaria antigüedad. Las profundidades abisales de los océanos también esconden recuerdos del pasado de diversos resurgimientos humanos y, desde luego, enterrados bajo kilómetros de lava, granito y manto litosférico, encontraremos el origen del que procede nuestra actual civilización.
¿Por qué la Orden nos oculta la existencia de tales civilizaciones y de los gigantes?. Quizá, estamos seguros, que para evitar que volvamos a cometer los mismos errores del pasado; pero mucho nos tememos que, por mucho que se nos oculten tales eventos, como dice el Dicho Castellano: “El Hombre es el único Animal que tropieza dos veces con la misma Piedra”
Si quieres estar al tanto de los descubrimientos y de la Sabiduría de la Rosacruz, hazte alumno de nuestro “Colegio Invisible de la Rosacruz” y comenzarás un viaje a través del Conocimiento verdadero de la Gnosis Cristiana de la Rosacruz.
Frater Aralba R+C

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