“El Sistema educativo como perverso filtro de la Élite”
-¿Sientes como si alguien te estuviera poniendo la pierna encima?, es cierto, no es tu imaginación-
Naciste en un hogar humilde, lo normal para quienes se acercan a éstos lares, donde tu padre se deslomaba para que pudieras tener una digna educación. Tú, por otro lado, te esforzaste para aprovechar las becas que el Estado ponía a disposición de la gente humilde. Así, tus padres creyeron que tu Vida sería mucho mejor y no tan dura como la de ellos; pero, por natural ignorancia, no se percataron de algo primordial: “la propia educación, el Sistema, la había convertido en un negocio, uno más de los medios para poder mantener pobres a los que ya lo eran por nacimiento”
No, por mucho que tú y tus padres os esforzastéis, tu Vida no fue más fácil que la que ellos tuvieron; pero éso sí, recibiste la formación necesaria para conocer que no sólo eras pobre sino que, hicieras lo que hicieses, seguirías condenado a seguir siendo pobre y como tus padres se dejaron la Vida para que tú y tus hermanos tuviéseis la educación adecuada, tú harás lo propio con tus hijos en beneficio del negocio de la Educación; pero ellos tampoco podrán salir del hoyo dado que, por nacimiento, seguirán siendo parte de la Plebe, la gente que es utilizada por la élite para ser usada como ganado y llevada a los campos de batalla como los corderos al matadero.
¿Sabes por qué los hijos de los ricos sacan siempre matrículas de honor y cum lauden en sus Títulos? Porque sus padres los llevan a los mejores colegios de pago y sus notas ya están pactadas. Si son malos estudiantes, no importará, su Vida ya está solucionada con el dinero y los negocios paternos. Mientras tú te esfuerzas por sacar un simple bien o un aprobado pelado, ellos sólo tienen que dejar los exámenes, en blanco y firmados, encima del pupitre. Cuando terminen sus carreras, sin aprovechamiento; pero con sus títulos debidamente pagados, ellos tendrán un puesto de trabajo, mucho es decir trabajo, en las empresas familiares; mientras vosotros, con mucha suerte, con vuestros títulos sacados con gran esfuerzo, podréis trabajar para ellos realizando su trabajo. Trabajo, evidentemente, para el que no se encuentran preparados; pero eso sí, mandar sí que saben y además, a modo de psicópatas, sin algún tipo de empatía, porque para éso los entrenan.
Ellos, los hijos de la Élite, fueron a universidades de prestigio y que cuestan mucho, mucho dinero, mientras tú habrás asistido a universidades públicas donde te habrán exigido hasta las entrañas para al final, con mucha fortuna, podrás ganar un sueldo con el que ni siquiera podrás mantener una familia, adquirir una casa y tener tú propio auto.
Mientras unos, por nacimiento, todo lo reciben de gratis, tú, con tu Título Universitario, no podrás dejar de esforzarte para intentar dar a tus hijos lo que tu Padre te dió teniendo unos meros estudios primarios. Tu padre trabajaba mucho fuera de casa en varios trabajos, mientras que vuestra madre cuidaba de la casa y de vosotros y aún así, con el sólo aporte económico de una Unidad familiar, tú y tus hermanos crecisteis sanos, fuisteis a la Universidad, teníais vuestro pisito y un pequeño coche para trasladaros los fines de semana al campo, la montaña, el río o la playa si no estaba lejana.
Tú, por otra parte, con tu carrera tuviste que casarte con una mujer que tuviese su propia carrera y, ambos, sumando los dos sueldos, apenas si tenéis dinero para pagar la hipoteca de una vivienda en un décimo piso. Lleváis a estudiar a vuestros hijos, mediante un gran esfuerzo económico, y apenas si os queda para adquirir un auto de segunda mano. Eso sí, para seguir la tradición familiar soléis pedir un crédito al banco para poder pasar las vacaciones de verano en alguna casita cerca de la playa en Alicante o en el Mar Menor de Murcia.
El Sistema está montado así para que sigan en la élite del Mundo los mismos; es decir, que sus hijos y los hijos de sus hijos sigan detentando el poder y viviendo a cuerpo de rey a costa del esfuerzo de una amplia base de pobres miserables, independientemente de sus oficios o profesiones; pero ¿Sabéis qué es lo peor de todo ello? Qué mientras más tiempo pasa, mayor cultura y conciencia adquieren los pobres, por su esfuerzo estudiantil, y más inútiles son los miembros de la Élite por su falta de esfuerzo académico. Como resultado de ello, el Mundo actual es un auténtico desastre, pues quienes mandan no han realizado méritos suficientes para poder gobernar. Así el mundo es un caos que sólo se podría solventar mediante algún tipo de Revolución Cultural.
Una Revolución en el que la igualdad de oportunidades fuese una realidad y donde el mérito fuese la verdadera moneda que permitiese llegar a los puestos de gobierno; porque, por si no os habéis dado cuenta, quienes gobiernan el Mundo son una panda de ineptos psicópatas que nos van a llevar a la ruina; pero no a una ruina generacional cualquiera, sino una Ruina civilizatoria que nos conducirá a la extinción de la Especie Humana o, como poco, a hacernos retroceder hasta la Edad de Piedra.
Y todo ello se ha conseguido gracias a las democracias que tanto detestaba Platón. Platón sabía que la verdadera Democracia sólo sería posible en lugares donde sus ciudadanos tuviesen un buen nivel cultural; pero cuando lo que reina es la mediocridad, sólo los mediocres, más ignorantes y peor preparados son quienes podrán alcanzar el Poder. Platón nos dejó dicho que la Democracia es el medio por el que penetra, en las polis, el germen de la dictadura y la tiranía.
Es importante, mis queridos amigos, que abran bien los ojos. Pagándoles a vuestros hijos costosas carreras universitarias no les vais a arreglar la Vida. Mejor proporcionarles una buena formación profesional en trabajos que siempre serán necesarios, como fontaneros, electricistas, cerrajeros o albañiles. Muchos son los que creen que un trabajo cómodo en una oficina con aire acondicionado los hará más felices y libres de accidentes; pero lo que no se cuenta es que, en las oficinas, se masca el stress que es el germen del cáncer y de las dolencias cardiovasculares. No, no creáis que los infartos son cosas de ceos y directivos. Quienes más lo sufren son esos universitarios surgidos de las clases populares y que, en sus trabajos, se encuentran sometidos a una presión insoportable; porque, al fin y al cabo, no son sus jefes, mal educados en universidades de pago, quienes tienen que sacar el trabajo adelante, sino ellos dejándose la piel y la Vida frente a una pantalla de ordenador y peleándose con la administración del Estado y con los sindicatos de trabajadores.
Es cierto lo que siempre creíste: Hay alguien empujando hacia abajo sobre tu cabeza para que no puedas salir del agua y poder tomar aire. Por eso estás como estás, no porque seas menos inteligente que tus superiores, sino porque tú fuiste criado, como ganado, para formar parte obediente y disciplinada de la manada. Ellos, ellos son los que te ordeñarán hasta la extenuación y cuando no sirvas para nada te dejarán tirado en la cuneta como una colilla acabada.
Luego dicen que los fontaneros ganan mucho dinero, pues claro, alma de cántaro. Es más fácil que tus hijos prosperen aprendiendo tu propio oficio o profesión, porque luego tendrán la experiencia hábil de sus padres, en el entorno profesional, para colocarlos convenientemente. Así un Hijo de abogado, notario o arquitecto, cuando acaben las mismas o parecidas carreras que sus padres, cuando salgan de la Universidad tendrán su trabajo asegurado. Tú que eres Hijo de carpintero o de ferralla y que tu padre tanto dió en el tajo para que pudieras sacarte la carrera de leyes, ¿Sabes a lo que te tienes que enfrentar cuando acabes la carrera? Eso es, a una competencia injusta y contra la que no podrás luchar. Como mucho, ingresarás en un bufete como auxiliar administrativo subiendo muy poco a poco y siempre a expensas de las nuevas incorporaciones de los hijos y sobrinos de los dueños del bufete; es decir, tanta carrera para acabar como sargento chusquero mientras que gente menos preparada que tú, por Ser hijos de quienes son, siempre serán tus jefes y estarás a su capricho y sin poder rechistar, aunque estés seguro de que sus decisiones son equivocadas, porque eso sí, a la hora de defender, ellos, su autoestima no les temblará la mano para ponerte en la puñetera calle si ése es su deseo porque, según ellos, les faltaste al respeto o, simplemente, porque no les caíste bien; y todo ello habiendo quizá, llevando trabajando en la empresa durante más años que ellos; pero tú, mi amigo, no perteneces al Clan, tú eres de la calle. Cuando eso suceda te volverás a preguntar ¿Por qué no aprendí el Oficio de mi Padre?
Frater Aralba R+C

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