“No crees porque te han contado mal la Historia”
-Y no casa con lo que has traído grabado desde tiempo inmemorial-
Y si todo ¿estuviera del revés?
Verás, la materia bariónica; es decir, compuesta de átomos, se estima que no sobrepasa el 5% de la totalidad de lo existente en el Universo, el resto hasta el 100%, un 27% es materia oscura y el otro 68% no es otra cosa que eso tan extraño y desconocido que llaman energía oscura y que es la responsable de la aceleración de la expansión del Universo. Ambos elementos, mencionados, la materia y la energía oscura, son absolutamente invisibles electromagnéticamente, en tanto que no interfieren con la materia ordinaria (bariónica) y por lo tanto no hay forma de medir o tasarla con nuestros actuales conocimientos e instrumentos.
Sabemos de su existencia matemáticamente; en tanto que sin la materia oscura no se entendería la cohesión gravitacional en el seno de las galaxias, especialmente en los brazos de las espirales, ni se podría explicar, sin la existencia de la energía oscura, la aceleración de la expansión del espacio.
Cómo podéis ver, aún existen algunos importantes misterios, que no se han desentrañado, en nuestro Universo y, en la natural arrogancia de nuestra ignorancia, nos atrevemos a aceptar que la Mente es un subproducto de la evolución de la materia. Quizá no nos hemos parado a pensar que es justo lo contrario; es decir, que todo lo que llamamos materia no sea otra cosa que breves manifestaciones de la Mente Universal; entendiendo ésta como una fuente de Energía enorme y que permea todo el Universo, una parte detectable; pero lo mayor parte indetectable. Ya, alguien dijo que “La energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma” y si hemos descubierto que la mayoría de lo que nos rodea es energía, aunque no sepamos ni podamos verla, es fácil de entender que todo procede de la Energía; pero y si eso que denominamos energía ¿no fuese otra cosa que la Esencia o fluido que conforma la Conciencia de una única Mente Universal?
Sí, el denominado como Éter de los filósofos y que no es otra cosa que la Esencia de la que está constituido Dios y, por ende todo lo demás que posee existencia, independientemente de que seamos capaces de medirlo o no. Así, la Ciencia, aunque pudiera parecer una locura nos está mostrando, de forma indirecta, la existencia, dentro de nuestro Universo, de un Ser Cósmico trinitario; en tanto que ésa energía oscura, no catalogada, podríamos denominarla como: el Padre del Espacio Tiempo; en tanto que es la Energía oscura, la que mediante la fuerza del denominado vacío, está estirando del Espacio ampliándolo de forma progresiva y acelerada. Luego tendríamos la Madre, como Segunda Persona de esa Trinidad Cósmica y que no sería otra que lo que denominamos como Materia Oscura y sin la cual no existiría la necesaria fuerza gravitatoria como para mantener estable la estructura que mantiene unidos a los cuerpos celestes del Universo, desde los sistemas solares hasta los cúmulos de galaxias pasando por las propias galaxias y los grupos galácticos. Para finalizar, ésta Trinidad Cósmica, tendríamos al Hijo, la Criatura resultante de la interacción entre la Energía oscura del Padre y la gravitacional materia oscura de la Madre, la materia visible y tangible compuesta de átomos, moléculas y estructuras vitales complejas como órganos y organismos vivos.
Quizá, sólo quizá, podríamos entender mejor el Universo en el que vivimos si le diésemos la vuelta a la tortilla; es decir, que comenzáramos a ver las cosas del revés a cómo se nos ha venido enseñando. En nuestro caso, que no es la materia inorgánica la que ha ido mutando y transformándose en orgánica para producir la Vida y que de ésta surja la Mente; sino que, por el contrario sería la Mente Consciente, en forma de pura Energía incomprensible y primordial, la que habría transformado en materia parte de su energía para hacerla tangible y susceptible de convertirse en materia viva con la que poder manifestar pequeñas partículas de su propia conciencia.
Creemos que es muy importante meditar sobre éste asunto, porque, creemos, que la propia Naturaleza nos está mostrando a Dios y no somos capaces de verlo porque andamos despistados y mirando para otro lado y con las gafas menos adecuadas. Creemos que es lógico entender que si el 68% de lo existente es Energía oscura; es decir, la inmensa mayoría, se puede entender que el resto, tanto la materia oscura como la denominada materia bariónica, ese 5% que somos capaces de ver, tocar y medir, han surgido por transformación de ésa Energía Primordial que, entendemos consciente y con capacidad de pensar y crear.
Ésto nos reafirma en la certeza de que todos somos particularidades de una sóla Cosa, la Mente Universal que ha ideado y creado todo lo que nos rodea y, en ése sentido, podríamos afirmar que nosotros mismos no dejamos de ser otra cosa que partículas inconscientes de ése único Dios y Padre Creador de todo lo existente. El problema de que no seamos capaces de ver correctamente el proceso, es porque lo vemos del revés, creyendo que el Efecto es la Causa; de otro modo, que la Materia es la causa primera que, convirtiéndose en Vida, procrea el pensamiento y la conciencia. Ésto es ilógico, no casa con nuestra información ancestral y, naturalmente, lo rechazamos; dado que si la Mente, el Pensamiento o el Espíritu son algo intangible e incomprensible, lo propio sería que lo relacionáramos con la Energía y no con la Materia, siendo aquella, la Energía Oscura, la que previamente se transformará en materia potencial o Materia Oscura y, dentro de sí, desarrollar la materia atómica y molecular fuente química donde la biología de la Vida poder prosperar y crear vehículos aptos para mostrar al exterior porciones de la Mente Universal mediante seres con diferentes niveles de conciencia y entre los que nos encontraríamos los propios seres humanos.
Frater Aralba R+C

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