“El Misticismo Rosacruz”
-A caballo entre la Religión y la Ciencia-
No es baladí que el Iluminismo Rosacruz, a modo de neo gnosis, surgiese en centroeuropa, concretamente en Alemania, justo en el Siglo (XVII), entre los periodos Renacentista, siglos (XV y XVI), básicamente italiano, y la Ilustración francesa, Siglo (XVIII).
La Rosacruz se dió a conocer justo en el lugar y momento exactos de la Historia Humana, cuando el Mundo, justo entonces, afrontaba convulsos episodios de desavenencia religiosa y se enfrentaba a un importante paradigma de cambio; en el que la Sociedad comenzaba a distanciarse del mito y la superstición para acercarse a los caminos de la Ciencia, la lógica y la razón.
Quienes conozcan algo de rosacrucismo sabrán que la Rosacruz se encuentra para tender un fiable puente entre los mitos de la Religión, con sus formas, doctrinas y ceremonias, y la Ciencia con su método científico basado en la experiencia y la razón. La Rosacruz nos muestra que los mitos, historias religiosas, no deben de tomarse como realidades o sucesos históricos, sino como símbolos cargados de significado oculto; es decir, funcionan como contenedores encriptados de valiosa información para el desarrollo espiritual de la Humanidad y, cómo no, un recordatorio de cuál es nuestra misión y Destino en éste Mundo.
La Rosacruz, además, intenta que la Ciencia mantenga algún grado de cordura y que no se despegue de su verdadera función que es explicar el funcionamiento de las leyes que rigen la Naturaleza; pero, considerando que todo estudio debe de partir de la causa primera que no puede ser otra que el mismo Dios. Así, el Espíritu como emanación directa de la causa primera debe de ser el punto de partida de cualquier estudio o investigación científica. Lamentablemente, a partir del Siglo XVIII con la Revolución Industrial y la degradación de la incipiente Ciencia hacia el cientifismo del Siglo XIX, las causas y los efectos se invirtieron, empezando el Ser Humano a considerar, de forma errónea, que la forma de la materia precedió a la Vida y a la Mente; de otro modo, al Espíritu y que éste no podía ser otra cosa que una manifestación natural o accidental de la Materia.
Es importante, todo lo anterior, tenerlo en consideración para no caer en la falsa idea de que la Rosacruz, concretamente nuestro “Colegio Invisible de la Rosacruz”, podría ser algún tipo de Universidad o Cátedra de falso esoterismo y ciencias ocultas; es decir, de hechicería y prácticas basadas en la literalidad del mito y de la superstición.
La Rosacruz surgió para ofrecer una visión cuerda de la Religión y que la Ciencia no perdiera de vista su verdadera finalidad, hacer recordar a los hombres y mujeres las respuestas a las preguntas fundamentales de la Vida; es decir, cuáles son su origen y función divinos.
Mientras la Religión siga en su obcecación de mantener sus mitos como acontecimientos reales y que su creencia fanática es la verdadera Fe, el ministerio de la Rosacruz seguirá vigente y no habrá concluido. Mientras la Ciencia, más bien los científicos, sigan en su arrogancia de ver el Mundo del revés; de otra manera, que la materia es el principio de todo y que la conciencia es un mero accidente circunstancial, la Rosacruz deberá de mantener vigente su cruzada didáctica a favor del Espíritu, la Lógica y el muy escaso Sentido Común.
Así, la Rosacruz es el eslabón necesario en la cadena que una la verdadera Religión que nos haga recordar nuestro origen Divino con la verdadera Ciencia que nos demuestre, con pruebas físicas, cuál es la misión por la que estamos en el Mundo; es decir, cuál es el verdadero Destino de la Humanidad, del Mundo y del Cosmos.
Así, una Rosacruz religiosa que mantiene la literalidad histórica de las leyendas y mitos religiosos no podría ser una Rosacruz verdadera; así cómo una Rosacruz científica que pretendiera mantener vigente la superstición de las prácticas del pasado, tampoco podría ser tomada como una Rosacruz auténtica.
La verdadera Rosacruz es un puente fiable y seguro que une, en sí misma, a la verdadera Religión con la verdadera Ciencia; pero éso no podrá ser si la Religión mantiene sus ideas y prácticas supersticiosas y si la Ciencia, cada día, se separa más de su verdadera función y que es descubrir el funcionamiento de las leyes de la Naturaleza; porque si la Ciencia sigue por el Camino que ha tomado, su destino no es otro que convertirse en una herramienta tergiversada al servicio de los enemigos de Dios, de la Conciencia Divina y del Espíritu; es decir, del Ateísmo y del sinsentido.
Por todo ello surgió la Rosacruz en el momento en que lo hizo y, por ello mismo, la existencia de la Rosacruz, hoy, es más importante que nunca antes; pero deben de entender que la Rosacruz no ha venido para convertirse en un sucedáneo de la Religión ni para sustituir, con prácticas supersticiosas y de hechicería, a la Ciencia que vino a propagar en el instante más propició de la Historia. Recuerden que sin el previo Iluminismo Rosacruz, los colegios científicos como la no bien conocida “Leopoldina” alemana (1652); la “Royal Society britànica (1660)”; la “Academia des Sciences” francesa (1666) o la “Academia Rusa de las Ciencias” (1724), no habrían tenido lugar o, por lo menos, se habrían demorado en aparecer algún que otro Siglo.
Por otro lado, dentro del ámbito eclesiástico, especialmente en el Protestante y Luterano, surgiría el Pietismo de Philippe Jacob Spener y cuyo Trabajo se muestra en su Obra “Pía Desideria” (1675). La actual Iglesia Luterana “de los Hermanos” es la descendencia directa de aquel pietismo heredero de la influencia rosacrucista y cuyo misticismo, fluye por las venas de nuestro humilde “Colegio Invisible de la Rosacruz”
Frater Aralba R+C

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