“¿Las dos historias de la Rosacruz?”
-Y el espantoso ridículo de hacerse, uno mismo, llamar Rosacruz-
Existen tantas visiones acerca de la Rosacruz como personas que se acercan a ésta Organización Espiritual, independientemente de que se trate de estudiantes rosacruces, meros simpatizantes y curiosos ocasionales. El curioso interesado, tras muchas lecturas, descubre una cantidad ingente de visiones diferentes acerca de la Rosacruz.
Pues bien, dentro de ésa inmensidad imposible de enumerar; creemos la necesidad de sonsacar dos y que nos parecen las más importantes: la “Rosacruz espiritual” y cuya denominación es más una cuestión circunstancial que otra cosa y la “Rosacruz material” cuyos nombres son el fruto de la imaginación Humana.
En el primer caso, el de la Rosacruz “Interdenominacional” (vamos a llamarla así, debido a que su nombre ha variado durante las diferentes épocas de la Humanidad y que no siempre ha sido el de Rosacruz), cuya Historia se remonta hasta el origen del Hombre sobre la faz de la Tierra y en segundo lugar, el de la “Rosacruz Denominacional” o nominal, constituida por toda una ingente cantidad de organizaciones rosicrucianas, ya sean meramente literarias u organizadas estructuralmente y cuya Historia (más bien historias) se puede rastrear, con fidelidad científica, hasta el día de hoy y desde el Siglo XVII, que es cuando salieron los originales manifiestos de la Fraternidad de la Rosacruz: La Fama Fraternitatis (1614), La Confessio Fraternitatis (1615) y Las Bodas Químicas de Christian Rosentkreutz (1616), aunque éste libro, el último en publicarse; sin embargo, fuera el primero escrito cuando su Autor “Johannes Valentinus Andreae” aún era un jovenzuelo.
Podemos hablar de una Rosacruz no denominacional o interdenominacional, en el mismo instante en que los primeros seres humanos comenzaron a preguntarse por los misterios de la Vida y de la Muerte; “¿Quien soy?”, “¿De donde vengo?”, “¿Qué hago aquí?”, “¿Cual es mi Destino?” “¿Por qué debo de nacer para luego morir?”. Después, el Ser Humano levantaría su mirada hacia las estrellas y, aún sin tener respuesta para las cuestiones anteriores, volvió a realizarse nuevas preguntas: “¿Hay Vida después de la Muerte o todo se acaba al morir?”, “Por qué pienso o soy consciente de mi existencia?”, “¿Existirá algo o alguien que haya creado todo lo que existe, incluso a mí mismo?” y si es así “¿Será como nosotros para poder ser conocido?”
Cómo podemos ver, las preguntas que se hicieron nuestros antepasados más remotos no difieren demasiado a las que nosotros podemos realizarnos ahora mismo. Nuestros arcanos predecesores, intentando explicar esas cuestiones y muchas otras inventaron cuentos que terminaron convirtiéndose en mitos que las sociedades humanas se pasaban, oralmente, de generación en generación. En algunos casos, esos cuentos quedaron como meras leyendas y metáforas de la Vida; pero, en otros fueron tomando una estructura definida hasta convertirse en sistemas mágicos y religiones con sus dogmas, doctrinas, ceremonias o rituales y, lo más importante, sacramentos sagrados que, a modo de magia Divina, intentaban unir al Hombre con la Divinidad.
Para ser honestos, con nuestros lectores, no debemos olvidar el mencionar que las religiones han venido siendo sistemáticamente utilizadas, por las élites de las sociedades humanas, como el medio de control de la población más eficaz. Es por dicha causa que la Religión suele ser la diferenciación más evidente entre los diferentes pueblos, ya sean meras naciones y principados nobiliarios o inmensos imperios gobernados por monarcas, repúblicas o dictaduras.
Así, podemos afirmar que la Rosacruz, como modo filosófico o de pensamiento, al margen de la Religión, ha permanecido anónima y durmiente el Mesías (Christos) dentro de todos los corazones, hasta que los profetas o clarividentes (aquellos humanos que han tenido su antena espiritual mejor sintonizada), nos fueron proporcionando, a modo de piezas de un puzzle, retazos de la Verdad, cada vez más perfectos y completos, de nuestro Conocimiento Interior, la Gnosis.
Hasta aquí, podemos confirmar que ha existido, desde siempre, la Rosacruz sin llevar el propio nombre de la Rosacruz y a la que la Humanidad ha conocido de mil maneras diferentes y está bien que, entre los estudiantes rosacruces, reconozcamos éste hecho; pero es fruto de equívoco y confusión cuando ante el mundo profano, a sus miembros, exponemos unas historias míticas que poco o nada tienen que ver con la Realidad de la Historia Científica que la Humanidad ha venido desarrollando desde que se inventara la Escritura. Hacerlo sólo supone hacer el ridículo por ignorantes, como poco o como farsantes interesados en los que no se puede confiar, en el peor caso posible.
Desde hace mucho tiempo, en el pasado, históricamente, los símbolos de la Rosa con sus muchos significados y el de la Cruz con sus, también, muchos significados han venido conviviendo de forma separada y no fue hasta que en Alemania, concretamente en Tubinga, un Grupo de amigos protestantes, capitaneados por el Pastor, aficionado a la química y literato luterano, Johan Valentín Andreae (1586-1654), constituyeron, dentro del seno de una “Sociedad Cristiana Protestante” la Idea de la “Fraternidad de la Rosacruz”; algunos de sus miembros más relevantes, a parte del propio Andreae fueron Tobías Hess (1558-1614), Christopher Besoldus (1577-1638), Tobías Adami (1581-1643), Abraham Hölzel von Stertein (1577-1651) y Wilhelm von der Wense (1586-1641)
Existe plena constancia histórica de la “Sociedad Cristiana” donde se reunieron éstos ideólogos de la Rosacruz; pero no podemos decir lo mismo de la existencia física de la “Fraternidad Rosacruz” ideológica o espiritual; en tanto que, bien pronto publicados los tres manifiestos mencionados, comenzaría la Guerra de los “30 Años” entre Católicos y Protestantes, por los que sus miembros tuvieron que disolver la Sociedad y, como Andreae, exiliarse a otras regiones, fuera de Tubinga. Históricamente, por más que se escudriña sin caer en hipótesis fantasiosas, la Rosacruz como Organización y Entidad Física no pudo tener algún recorrido. Bien es cierto que Andreae mantuvo correspondencia epistolar con John Amos Comenius (1592-1670), dejándole, a modo de heredad, el continuar con la labor Rosacruz; no obstante, a parte de lo contenido en los escritos del Pedagogo, no existe evidencia de que Comenius instituyera algún tipo de Sociedad, Orden, Escuela, Colegio, Aula o Fraternidad de la Rosacruz. Ciertamente, el Espíritu Rosacruz sobrevuela en la Obra de Comenius; pero hasta ahí.
Durante el corto periodo iluminista de mayor auge Rosacruz, sobre todo en Alemania, se produjeron múltiples reacciones ante la publicación de los manifiestos rosacruces. Algunos desconcertados, otros a favor definiéndose como simpatizantes y otros en contra como detractores; es decir, acusando a los autores como falsarios o seguidores del Diablo. Entre los segundos; es decir, los simpatizantes, podemos encontrar al alemán Michael Maier (1568-1622), el inglés Robert Fludd (1574-1637) y el francés René Descartes (1596-1650). Pues bien, algunos imprudentes divulgadores y periodistas amarillistas, actuando como meros pseudo historiadores, han venido planteando el bulo de que tanto Maier, Flud y Descartes fueron miembros de la supuesta Asociación de la Fraternidad Rosacruz. No existe constancia histórica alguna. Lo único que sí se puede afirmar es que fueron activos simpatizantes que buscaron, sin hallarla, la Sede Física de esa Sociedad Rosacruz que tanto admiraban. Debemos de apuntar que aunque la Sociedad Cristiana que hemos mencionado era pública y no secreta, la Fraternidad Rosacruz que se gestaba en ella, por el contrario, presuntamente, era restringida por invitación y secreta.
Lo que sí se puede confirmar es que el Doctor Fludd, tras visitar en Alemania a su también Doctor y Amigo Maier, regresó a Inglaterra con copias de los tres manifiestos. Manifiestos que, según se sabe, fueron transcritos a mano por el anticuario inglés Elías Ashmole (1617-1692), siendo, eso sí, parte de la inspiración que diera lugar al nacimiento de la Franc Masonería (especulativa) en tierras de Albión.
Hasta aquí, todo lo expuesto es Historia que puede ser demostrada mediante documentos y registros. Aquí, hemos evitados incluir suposiciones, leyendas o bulos que interesadamente o por ignorancia, desde la publicación de los manifiestos rosacruces han corrido como la pólvora. Otra cosa es que esa “Rosacruz Espiritual anominal” de la que hablamos primero, se ha mantenido vigente hasta fusionarse, en tanto que Gnosis o Conocimiento Divino, con la Rosacruz pergeñada en Tubinga por los ideólogos, principalmente luteranos, de la Rosacruz. Por lo tanto, sí que podemos hablar de un Linaje Rosacruz que se ha mantenido de forma ininterrumpida, unas veces de forma visible y otras de forma Invisible, desde que surgiera la Conciencia en el Ser Humano hasta nuestros días.
Respecto a las diversas historias de las múltiples organizaciones rosicrucianas que surgieron tras la publicación de los manifiestos rosacruces, de momento porque no es el lugar ni viene al caso, nada o poco diremos. No obstante, para alinearnos con el Linaje alemán de los ideólogos rosacruces del Siglo XVII; sí podemos decir que el Espíritu de la Rosacruz, por un lado, se mantuvo vivo en el Trabajo Universal de Comenius y que se ha transmitido, mediante la Pansophía de su Pedagogía hasta nuestros días, de mano de las diferentes instituciones educativas; pero, por otro lado, se mantuvo activa, en ése mismo Siglo XVII, gracias a los simpatizantes mediante la emblemática y de la que fue gran experto, por ejemplo, el mencionado Michael Maier.
En el Siglo XVIII, de manos de la Masonería alemana, concretamente dentro de la Logia de las Tres Espadas, un Grupo de Hermanos simpatizantes de la Rosacruz comenzaron a recopilar y coleccionar muchos de los emblemas y escritos, realizados por simpatizantes de la Rosacruz y que habían circulado, en el Siglo anterior; constituyendo con ello, dentro de una nueva Logia de Investigación “La Rosacruz de Oro del Antiguo Sistema" y de la que surgiría el Libro recopilatorio “Símbolos Secretos de la Rosacruz de Oro de los siglos XVI y XVII” Ésta Orden masónica rosicruciana, del Siglo XVIII, que se hiciera muy famosa entre gente noble y pudiente, serviría en siglos posteriores como inspiración para la fundación de las sociedades rosicrucianas dentro de la Masonería Regular anglosajona, de la Golden Dawn y, en menor medida, ya en el Siglo XX, conservando básicamente el nombre de algunos de sus grados, la AMORC estadounidense.
No obstante, en Alemania el espíritu Rosacruz se ha mantenido vivo aunque de forma invisible y, en cierto modo, durmiente, de manos de gentes humildes y que heredaron ése amor por el misticismo pietista que identificaría, durante un tiempo, a los simpatizantes de la Rosacruz. De estos abnegados rosacruces, como Alois Mailander (1843-1905), surgieron un grupo de estudios rosacruces que influiría en personajes tan reconocidos como Gustave Meyrink (1868-1932), Franz Hartman (1838-1912) Fundador de la Rosacruz Esotérica y, ya de forma más indirecta, el propio Rudolph Steiner, Maestro de maestros (1861-1925)
De éste cogollo de maestros “hermanos Lego” de la Rosacruz alemana, aprendería los misterios rosacruces el Dr Arnoldo Krum Heller (1876-1949), quien sería encomendado por la OTO “Ordo Templo Orientis”, Organización depositaria de las organizaciones rosicrucianas alemanas, de la mano del gallego-francés Gerard Encause “Papus” (1865-1916) Creador de la Orden Martinista y miembro de la Rosacruz in Anglia, además de la Rosacruz Cabalista, y del anglo-alemán Teodor Reuss (1855-1923) co-creador de la OTO, junto al austriaco Karl Kellner (1851-1905) para ser el Soberano Gran Comendador de la FRA “Fraternitas Rosicruciana Antigua”, una Institución Rosacruz constituida específicamente para los pueblos de habla hispana y lusitana.
Pues bien, dado que para los estudiantes rosacruces, la Fraternidad Rosacruz es una Organización Espiritual y ser Rosacruz es un estado final de “Transfiguración”; es decir, un Estado sublime del Ser y en el que Cristo ha tomado el control total, no resulta coherente utilizar el autodenominarse como “Soy Rosacruz”; en tanto que se considera un acto de soberbia que muestra ignorancia. Así, quienes estudian y estudiamos las enseñanzas rosacruces, preferimos que nos denominen como “Estudiantes de la Rosacruz”, “Estudiante de la Rosacruz” o “Estudiante Rosacruz”; dejando el nominal calificativo de “Rosacruz” para los adeptos rosacruces y hermanos mayores de la Rosacruz que han adquirido, por una Vida de humildad, trabajo y servicio, el sublime honor de, sin dejar de ser estudiantes rosacruces, pasar a la condición de Maestros o Hermanos de la Rosacruz.
Quienes se autodenominan, a sí mismos como “rosacruces”, sólo demuestran ante sus semejantes, un Grado enorme de ignorancia y arrogancia y, por supuesto, mienten sin saber que están mintiendo.
Frater Aralba R+C










