“De la angustia del materialismo nihilista a la esperanza del misticismo Rosacruz”
-Asirse a un objetivo vital es lo que nos sujeta a la Vida-
De un tiempo a ésta parte y a nivel mundial, la convivencia entre los ciudadanos se ha venido deteriorando hasta el punto de pervertirse un racionalismo humanista, de estructura cristiana, hasta convertirse en un nihilismo insoportable por su falta total de empatía hacia el otro.
Así, se ha afianzado y consolidado, de forma permanente, una suerte de egoísmo existencial que hace que, para la gente, sólo valga la propia Vida, el propio disfrute y la propia seguridad personal sin importar, lo más mínimo, lo que pudiera sucederle a los demás. Ésto no es algo casual, sino premeditado que se ha venido planificando, en el seno de las universidades y del pensamiento filosófico, desde hace décadas.
Así, hoy, casi nadie ve extraño el Tema del aborto, sino algo cotidiano como quien va a realizarse una mamografía o a ponerse una vacuna. Lo mismo está sucediendo con la eutanasia; para ser más exactos, el suicidio asistido o con los cambios de sexo en los niños y niñas menores de edad. Todo lo que vemos ahora, como algo natural, hace cuarenta años hubiese provocado bochorno en cualquiera. Los tiempos cambian es lo que se suele aducir; pero eso no es exactamente así, porque en cuestiones mucho más triviales, como la propia sexualidad, nuestra juventud sigue tan ignorante como nuestros abuelos. Hoy no vamos a entrar a juzgar estos hechos, en tanto que ya lo hemos expuesto en otras ocasiones y lo que, ahora nos interesa, es comparar dos formas de moralidad diferenciada: la amoralidad nihilista del materialismo ateo y la moralidad mística del Cristianismo Rosacruz.
Mientras que el nihilismo posmoderno deja abierta la puerta a lo que otrora pudiera considerarse delito contra la convivencia social; sin embargo, mantiene una absoluta hipocresía respecto a la moralidad sexual, señalando a aquellos que desean mantener una vida sexual sana y libre de prejuicios. ¿Qué avances, en ése sentido, ha producido el escepticismo moral actual?; ¿Acaso la gente puede andar desnuda por la calle sin que la arreste la policía?; ¿Acaso, las parejas o tríos pueden mantener relaciones sexuales en público, sin que las autoridades las detengan y las lleven a la comisaría?; ¿Acaso es posible mantener relaciones maritales entre varios individuos, sin que sea considerado un delito contra la moral y el Estado?.
Sin embargo, se ha convertido en normal aconsejar a las chicas embarazadas, por ignorancia generalmente, que aborten sus embriones y fetos. Se ha convertido en moneda de cambio, recientemente lo hemos vivido en nuestro País, incitar al suicidio asistido, la tan aplaudida eutanasia, no sólo a aquellas personas que pudieran encontrarse en situación terminal, sino incluso aquellas que padecen trastornos psiquiátricos, se aconseja y tolera el cambio de sexo en menores de edad. Todo muy “normal” como podréis observar, sino fuese por lo terrible de las consecuencias para la posible supervivencia de la personalidad después de un suicidio premeditado, planificado y asistido; por decir así, es como si la culpa se pudiese repartir entre el suicida y los asistentes; en fin, de ésto hemos hablado en otras reflexiones y no vamos a insistir en lo irreversible que es, para el Espíritu Humano, el Pecado contra el Espíritu Santo?; pero el asesino; es decir, el asistente tiene posibilidad de arrepentimiento porque el asesino permanece vivo y consciente; pero el suicida, una vez fallecido, ya no tiene posibilidad de arrepentimiento y, por lo tanto, no hay vuelta atrás.
El Misticismo del Cristianismo Rosacruz, aún sin ser religioso en el sentido pleno de la palabra; sin embargo, propicia una actitud de empatía y comprensión hacia los semejantes; pero no, de una empatía pasiva, sino activa; es decir, de ayuda y apoyo a quienes lo necesiten. Nada de sólo bonitas palabras y bellos deseos; sino que esos deseos y palabras vayan acompañadas con las acciones correspondientes. Mientras que el nihilismo ateo siembra pesimismo y egoísmo, el Misticismo Rosacruz siembra verdadero Amor y optimismo; es decir, “Esperanza”. El nihilismo te invita a abandonar la Vida si no eres feliz con ella, ofreciéndote, a cambio, la paz eterna de la posterior inexistencia absoluta, mientras que la Rosacruz te ofrece una ilusión esperanzadora por seguir viviendo la Vida, con todos sus pesares y sufrimientos, hasta el último sorbo. En éso ha consistido, la verdadera moral Cristiana de los místicos de todos los tiempos. Puede que se entienda, a futuro, como un posible pago de felicidad por todo el sufrimiento padecido en Vida o de otro modo, es igual. La Idea es darle un sentido a la Vida y la Vida lo tiene, no les quepa duda alguna y, bueno, esa es la misión principal de nuestro “Colegio Invisible de la Rosacruz”, ofrecer ésa esperanza de que interesa, y mucho, seguir viviendo hasta el final, en tanto que la Muerte no es el final de algo sino el principio de algo mucho mayor. Que la Vida es una suerte de penosa metamorfosis cuyo fin es el nacimiento de una bella y poderosa criatura Divina. El Suicidio, la Eutanasia lo es, es como romper el capullo de la pupa de una oruga, lo cual evitará el nacimiento de la mariposa. Una vida plena y vivida hasta el último sorbo de hiel es la completación del proceso de la metamorfosis.
Somos conscientes que para la inmensa mayoría de denominaciones religiosas cristianas, ya sean ortodoxas, católicas, protestantes o sectarias, la Rosacruz no lo es, pues es una “Escuela Filosófica” entrar en el Tema del sexo, de forma libre y sin prejuicios, es algo tabú y, bueno, eso diferencia a la Religión de una Sociedad Filosófica, Científica y Cristiano-Mística como es la Rosacruz.
El Tema sexual es algo que no solemos abordar de forma abierta; pero no es por hipocresía, sino porque la Sociedad, hoy por hoy, no se encuentra preparada para asumir una verdadera sexualidad libre y sin prejuicios de moralismo religioso. Por lo tanto, a pesar de ser un Tema tan básico y natural que debería de ofrecerse en el Atrio de la Rosacruz; sin embargo, tenemos que reservarlo y ofrecerlo sólo a los alumnos más avanzados de nuestro Colegio.
Fíjense ustedes si es una cuestión de mera prudencia que, sin abordar libremente esta cuestión, nuestros alumnos y seguidores son una minoría. ¿Qué pasaría si contáramos éstas cosas como deberían de ser contadas? Os lo vamos a decir con pelos y señales: la gente se escandalizaría y no sólo huiría de nosotros sino que crearían propaganda negativa en nuestra contra y si ahora, en estas circunstancias, somos pocos, de otro modo, como mucho, habría dos o tres valientes que pudieran seguirnos. Y eso sin contar que la hipocresía de la Sociedad, muy probablemente nos demandaría judicialmente por inmoralidad pública y obscenidad manifiesta.
La Sociedad, en su conjunto, está manipulada para que acepte hipócritamente las guerras, el aborto y la eutanasia bajo determinadas circunstancias; pero, sin embargo, tilda de vergonzosa inmoralidad algo tan natural como es la sexualidad Humana ejercida con libertad plena, entre personas adultas, y sin preuicios. Así es de contradictoria la Sociedad que nos han impuesto desde unas perversas filosofías nihilistas y extendidas por la mayoría de universidades.
El Nihilismo materialista tiende hacia el pesimismo, la deshumanización y la cultura de la muerte; en tanto que la Humanidad, para dicho pensamiento, es menos que un virus y la Tierra un pobre Ser Cósmico que se encontraría parasitado por los malvados y prescindibles humanos. Para el místico Cristiano Rosacruz, el Universo es un Huevo donde se está gestando un Ser Cósmico de proporciones divinas y donde, cada uno de nosotros, somos a modo de células y neuronas programadas para desarrollar unas tareas predeterminadas.
El Sexo no es contra nátura; lo que es contra el Universo es el suicidio, el asesinato y la inmoralidad del egoísmo, la avaricia gula y derivados, la envidia, el chismorreo, la calumnia y las conspiraciones, el robo, la falta de respeto al otro. Cosas que, por otro lado, podrían curarse con la medicina del Conocimiento; es decir, atacando didácticamente, a la ignorancia que es el fruto de todos los males que aquejan a la Humanidad y, entiendan que el Sexo, sin convertirlo en vicio, droga o adicción, no entra dentro de esos males. El mál del sexo no es el mal de quienes lo practican libremente sino de quienes lo observan libidinosamente o con intención de juzgar y señalar o de señalar y juzgar hipócritamente.
Entren, en meditación, dentro de sus mentes y juzguen sus pensamientos y aquello que realizan, en soledad, fuera de la vista de los demás. O como dijera Jesús: “Aquel que se encuentre libre de pecado, tire la primera piedra”
No puede ser que el sexo explícito esté mal visto y, sin embargo, la violencia nos rodee por todas parte sin que nadie se escandalice y lo denuncie. Como alguien dijo “Haz el Amor y no la Guerra”
Frater Aralba R+C

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