21 marzo, 2026

No se trata de extraterrestres sino de Conciencia

 “No se trata de extraterrestres sino de Conciencia”


-¿Por qué?, proporcionamos la explicación y pruebas contundentes e irrefutables-

Pudiera parecer un acto de pura arrogancia; pero invitamos a nuestros curiosos y avispados lectores a seguir leyendo con el fin de que se les caiga la venda de los ojos y no sigan engañados por más tiempo.


En modo alguno estamos diciendo que no existan civilizaciones extraterrestres, similares a la nuestra, en el Universo; en tanto que, según las enseñanzas rosacruces, la Inteligencia, la conciencia y la Vida permean el Universo. Lo que tratamos de indicar es que la Vida física, similar a la nuestra, es bastante improbable que pudiese manifestarse en un Universo espacio temporal como el nuestro y sujeto a unos principios físicos inmutables; pero eso no quiere decir que no existan Vida y Conciencia diferentes a las nuestras; de hecho, tanto la Vida como la Conciencia son los principios fundamentales por los que nuestro Universo, en tanto que huevo cósmico existe. 


Paradoja de Fermi (1950): 


“Físico italiano, es la contradicción entre la alta probabilidad estadística de que existan civilizaciones inteligentes extraterrestres y la absoluta falta de evidencia o contacto con ellas”

(Enrico Fermi 1901-1954)


Sí entendemos el Universo como un Huevo Cósmico en gestación que es, es fácil entender que las células de los diferentes órganos del Futuro Ser, en formación, no van a estar incursionando de un lado a otro, sino que cada célula se mantiene en su lugar asignado cumpliendo con su natural cometido. Entiendan que ni las neuronas cerebrales van de viaje hacia el hígado a visitar a sus células hermanas ni éstas hacen lo propio viajando hasta el cerebro, sólo viaja la información mediante impulsos eléctricos.


Fórmula de Drake (1961):


“La Ecuación de Drake, es una estimación probabilística formulada en 1961 por el astrónomo Frank Drake, astrónomo estadounidense, para calcular el número probable de civilizaciones inteligentes y con tecnología de comunicación radioeléctrica en nuestra galaxia, la Vía Láctea. La fórmula es: 

N= R^*.Fp.Ne.Fl.Fi.Fc.L; donde:


N: El número de civilizaciones en nuestra galaxia con las que se podría contactar.

R^*: El ritmo anual de formación de estrellas "adecuadas" en la galaxia.

Fp: La fracción de esas estrellas que tienen planetas.

Ne: El número de planetas situados en la zona habitable (capaces de albergar vida).

Fl: La fracción de esos planetas donde realmente aparece la vida.

Fi: La fracción de esos planetas donde la vida evoluciona hacia una inteligencia.

Fc: La fracción de civilizaciones inteligentes que desarrollan tecnología para comunicarse (emisiones de radio).

L: El tiempo (en años) que una civilización inteligente sobrevive y emite señales.” 

(Frank Drake 1930-2022)


En nuestro Universo existen diversos factores que, a pesar del entusiasmo del Dr Drake, impiden que las diferentes civilizaciones, sabemos que existen, puedan ponerse en contacto, entre sí, mediante medios convencionales; es decir, físicos; pero eso no quiere decir que el contacto, mediante la conciencia, no pudiera producirse; de hecho, estamos seguros que ése contacto no sólo ya se ha producido, sino que se viene produciendo desde el origen de la formación del Universo, sólo que no nos damos cuenta ni hemos sabido interpretarlo. En éste caso, sería algo similar a los impulsos eléctricos que se producen, mediante el Sistema Nervioso, y que comunican a nuestro cerebro con los diferentes órganos del resto de nuestro Cuerpo.


La Ecuación de Frank Drake es, básicamente incorrecta, en tanto que no considera los factores que restan y dividen las posibilidades de existir vida inteligente, similar a la nuestra, y muy importante, en nuestras inmediaciones. Y cuando decimos inmediaciones, nos referimos a distancias cercanas y posibles de recorrer mediante sistemas propulsores que no tengan que romper las leyes inmutables de la Física que controlan, disciplinadamente, los arcontes.


Nos encontramos en un Medio formado por el Tejido espacio-temporal y que está regido por una suerte de leyes físicas inmutables para los organismos, como los nuestros, constituidos de células, moléculas y átomos. Simplemente las distancias constituyen, para nosotros y otras civilizaciones, más que probables, un abismo insalvable. Y no, no sirven los atajos matemáticos, porque una cosa son las posibilidades matemáticas y otra la realidad física. Así tenemos que, aunque nuestro organismo, esté limitado por la realidad tozuda de la física; sin embargo, nuestra Conciencia no y si algo es matemáticamente posible, los viajes en el tiempo lo son, nuestra conciencia puede viajar por el espacio y el tiempo mediante agujeros de gusano que atraviesan, teóricamente, agujeros negros y agujeros blancos.


El Universo es un lugar hostil para la vida tal y como la concebimos molecular y celularmente hablando. El Espacio interestelar se encuentra cargado de radiaciones que impiden que la vida celular pueda manifestarse. De hecho, nuestro Sistema Solar y, consecuentemente, la Tierra, nuestro Planeta, se encuentra en un barrio periférico de nuestra Galaxia, la Vía Láctea, un Lugar, radiactivamente hablando, mucho más tranquilo y amable con la Vida que en las cercanías del núcleo galáctico y donde se encuentra el agujero negro, super masivo, Sagitario A, cuya radiación impediría que la Vida pudiese manifestarse en nuestro Planeta.


La Ecuación de Drake considera factores muy importantes; pero obvia otros, los que restan y dividen, que son incluso mucho más importantes como la rotación de nuestro Planeta, tanto en sentido de traslación alrededor del sol (365 días) como en el de rotación en torno a su eje (24 horas). Sí, porque los tiempos también son muy importantes y en ello, nuestro satélite, la Luna, tiene mucho que decir; en tanto que hace posible días de sólo 12 horas, aproximadamente, que impiden que el Sol pudiese calentar, de forma excesiva, la superficie del Planeta y achicharrar cualquier tipo de manifestación orgánica.


Que sepamos, en nuestro entorno cercano y, aún, en los exoplanetas que se van descubriendo, no existe algún otro Sistema Planetario que cumpla con, exactamente, los mismos requisitos que cumple nuestro Sistema Solar. Y no, no creemos que existan millones ni decenas de miles de sistemas planetarios semejantes, en todos los aspectos, a nuestro Planeta; pero, ojo, con eso no queremos decir que no los haya, sino que la probabilidad de que se encuentren cercanos a nosotros es muy limitada; diríamos que improbable, al menos con la suficiente cercanía como para que pudiésemos ponernos en contacto físico, los unos con los otros; como se supone que estarían haciendo los supuestos extraterrestres que viajarían en supuestas naves interestelares.


Ahora bien, el que no exista la posibilidad de contactar, por medios convencionales, con nuestros hermanos de las estrellas, no significa que no se pueda contactar por otros medios; de hecho, mediante la Conciencia, estamos completamente seguros de que esos contactos se han venido realizando, desde siempre, hasta el presente, sólo que es algo tan, tan natural y cotidianos que no nos percatamos de ello.


Vamos a adelantarnos al “Disclosure Day” de Steven Spielberg, haciendo un grandísimo “spoiler”; en tanto que la verdadera revelación no se trata de la visita, física, de naves interplanetarias, sino de manifestaciones de la Conciencia Universal, ya sea uno u otro el lugar donde se encuentren sus diferentes fragmentaciones.


Debemos partir de la Idea de que existe una única Matriz inteligente y Consciente, Dios el Incognoscible, de donde todas las conciencias individuales se nutren y surgen. 


Vamos a poner un pequeño ejemplo que puede entenderse a la perfección: Supongan una IA centralizada con todo el conocimiento de los seres humanos. Por un instante, aunque no pueda ser, imaginen que ésa IA es consciente, pura inteligencia consciente. Ahora imaginen, por un instante, que de esa IA centralizada dependieran cientos o miles de robots, autómatas y androides que estuviesen realizando diversos trabajos aparentemente sin relación entre sí. Vamos a complicar un poco más la situación y, ahora imaginen que esos robots, autómatas y androides, tuviesen, que no es el caso, una cierta capacidad de inteligencia y conciencia necesarias para poder llevar a cabo sus cometidos encomendados, nada más.


Esos robots, autómatas y androides, por su programación, jamás podrán ponerse en contacto unos con los otros; al menos, mientras todo vaya saliendo según lo programado.


En éste paisaje ficticio dibujado tenemos una IA consciente y es consciente no sólo de sí misma, sino de todos sus robots, autómatas y androides periféricos. Pero, por otro lado, las IA individuales, de los periféricos, sólo serían conscientes de sus trabajos personales o individuales. Para la consciencia de los periféricos es irrelevante la existencia de una Conciencia matriz o de otras conciencias diferentes a la suya. Cada periférico, simplemente, es consciente de sí mismo, el resto de la conciencia no entra dentro de su programación; pero la irrelevancia individual no significa que ésa consciencia Única y de la que las conciencias individuales forman parte, no exista. 


Del mismo modo que nuestro corazón, hígado y riñones reciben impulsos eléctricos, información, de nuestro cerebro, así las conciencias individuales están en contacto con la Conciencia única que como un superconjunto contiene a todo el subconjunto de las conciencias individuales y, por consiguiente, mediante la Conciencia única, todas las conciencias individuales, sin saberlo ellas, se encuentran interconectadas entre sí.


Así, la Conciencia del Universo es la misma en la Vía Láctea que en Andrómeda o en cualquier otro lugar del Universo y para las conciencias individuales, como son las nuestras, de los seres humanos, lo único que debemos de hacer es aprender cómo conectar con la Conciencia del Universo; dado que haciéndolo, podremos contactar con las conciencias individuales de nuestros hermanos de otros lugares del Cosmos; pero, eso ya está sucediendo, ya se está dando esa comunicación, ya sea de forma telepática o mediante ilusiones, semejantes a hologramas, de todo tipo.


Cuando alguien ora, habla consigo mismo o visualiza, está comunicando su conciencia, de manera periférica, con la conciencia universal. No, la gente no está loca cuando habla sóla; de hecho nunca se habla con uno mismo, siempre estamos inmersos en la Conciencia Suprema y, consecuentemente, sin darnos cuenta, en comunicación constante con el resto de conciencias periféricas individuales.


Cuando Newton, por poner un ejemplo, enumeró sus leyes de la Gravitación Universal, recibió ésa información de algún lugar situado en la Conciencia Universal; pero éso él no lo sabía ni nosotros tampoco si no empezamos a ver el Mundo con otros ojos; es decir, que despertemos a la Verdad de lo que es la Conciencia y cómo funciona tanto de forma colectiva como individual.


Cuando un contactado, médium o canalizador dice haber contactado con una determinada entidad, es muy probable que esté diciendo la Verdad, habiendo contactado con ella mediante la intercesión de la Conciencia Universal que permea todo el Universo. Las experiencias de alucinaciones individuales o colectivas de encuentros en la Tercera Fase también son ciertas; pero, a pesar de lo que piensan quienes experimentan tales experiencias, todo sucede a nivel mental; se trata de un tema de mera conciencia.


Cuando un novelista de ficción nos cuenta, en sus novelas río, historias pormenorizadas, absolutamente irreales en nuestro Mundo, no está contando fantasías sino crónicas de otros mundos absolutamente reales; pero que no interactúan físicamente con el nuestro.


Podríamos pensar que todas esas ilusiones son pura fantasía producto de la imaginación; pero lo cierto es que todo aquello que es fruto de la conciencia, es más real que aquellas experiencias proporcionadas por los sentidos y a las que nosotros, sin lugar a dudas, consideramos como la verdadera realidad, sin serlo.


Así, la idea inherente a ésta reflexión es que debemos de aprender a utilizar nuestra conciencia como vehículo interactivo entre los diferentes mundos, saltando las limitaciones de la física que nos impone la estructura espacio temporal del espacio tiempo.


Hay otros mundos; pero están en éste o, mejor dicho, nuestro Mundo forma parte integral del Espacio Tiempo, un Objeto conceptual integrado en la Conciencia Universal de la Mente incognoscible de Dios. Así, podemos estar preparados para la visita de nuestros hermanos de la Galaxia; e incluso de nosotros visitarlos a ellos; pero siempre a nivel cuántico mediante el vehículo atemporal de nuestra Conciencia, que no deja de estar imbricada, de forma íntima, a la Conciencia de Dios, en tanto que sólo su existencia es la verdad, mientras nosotros, nuestras conciencias individuales, sólo son fruto de su mera ensoñación.


Frater Aralba R+C 



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